Sesiona Primer Congreso de Alfabetización y Educación Primaria en Venezuela

El evento tiene como objetivo principal analizar la preparación de facilitadores, supervisores y coordinadores, en aras de incorporar 800 000 venezolanos a la batalla por el sexto grado

Autor:

Juana Carrasco Martín

MARACAY, Venezuela.— Tenemos dos metas que hacen posible que se dé este congreso: incorporar 800 000 patriotas a la batalla por el sexto grado, y esa tarea no se puede hacer si no preparamos a nuestros facilitadores, supervisores y coordinadores para que sea de calidad, y requiere de mucho esfuerzo, donde ponemos el alma, el corazón y la pasión. Así anunció la socióloga Ana Suárez, presidenta de la Fundación Samuel Robinson, los objetivos del Primer Congreso de Alfabetización y Educación Primaria de Venezuela.

Reunidos en esta capital de Aragua desde el día 28 en el Coliseo El Limón, en un multitudinario acto de patriotas —nombre que reciben los alfabetizados y estudiantes del nivel primario— escucharon al presidente Hugo Chávez Frías, y los impactantes y emocionados testimonios de los alumnos que recibían sus certificados en representación de los 82 000 que en este curso culminaron el sexto grado o fueron alfabetizados.

Este jueves, los más de 500 delegados comenzaron en siete comisiones los debates de las 126 ponencias científicas emanadas de las experiencias acumuladas, que permitieron a millón y medio de venezolanos aprender a leer y escribir por el programa cubano Yo sí puedo, y su impacto en el Sistema Educativo Bolivariano, mediante la batalla por el sexto grado: Yo sí puedo seguir.

El evento culminará este viernes con una Mesa Redonda sobre los avances y perspectivas de Venezuela vistos desde la Misión Robinson y el ALBA, en la que intervendrán autoridades y profesores venezolanos, cubanos y probablemente de otros estados hermanos.

Fueron fructíferas las deliberaciones por las experiencias en la captación y apertura de los ambientes o lugares y grupos de clases. Otras mesas de trabajo analizaron la captación de facilitadores, la articulación con las Misiones Ribas (enseñanza secundaria o bachillerato) y Sucre (la universitaria), y la atención a las diversidades y las comunidades socialmente desfavorecidas.

Esta última es una muestra de que en la Venezuela bolivariana no se deja a nadie atrás, pues se trata de las comunidades indígenas, donde son otras las lenguas que se hablan; la experiencia en los centros penitenciarios, también con las personas que tienen necesidades educativas especiales por sus discapacidades, y los esfuerzos y logros en la inclusión de personas en situación de calle y con aquellas que se realiza trabajo preventivo por los problemas sociales que proliferan en sus comunidades.

Y acompañando cada minuto del Congreso de Alfabetización, tomando nota, intercambiando con venezolanos y cubanos, estuvo el ingeniero Benito Ayma, a cuyo cargo está la campaña de alfabetización y seguimiento en Bolivia. Él habló del ALBA y agradeció a los hijos de Bolívar que forman parte de las brigadas internacionalistas que desde 2006 colaboran con su experiencia. La semilla nacida en Cuba se extiende y tiene como abono principal la multiplicación del conocimiento, una obra de puro amor.

Joglis Parra, que ya va para la Misión Sucre, es una buena fuente de esa voluntad, el joven al que no le importó la inmovilidad de sus brazos para asomar su inteligencia, y escribe con los pies. «Fue Fidel el que pateó la pelota y entre todos estamos metiendo el gol», dijo agradecido y risueño...

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