Otorgan medalla Abel Santamaría al médico Marcel Mendieta

Otros tres jóvenes médicos cubanos que cumplen misión internacionalista en Venezuela, como parte de la Misión Barrio Adentro, han recibido esta alta condecoración

Autor:

Juana Carrasco Martín

LOS TEQUES, Venezuela.— «Los ojos de Abel están en mi corazón, jamás traicionaré a la Revolución y seré siempre fiel a nuestro Comandante en Jefe Fidel». Las palabras de firme decisión salían, sin embargo, entrecortadas por la emoción. Marcel Deniel Mendieta Pedroso, el médico de actitud destacada e intachable trayectoria, como acentuaron cuando en su pecho se le imponía la Medalla Abel Santamaría, acababa de hacer un compromiso muy grande consigo mismo y con su colectivo.

En una ceremonia sencilla en el Área de Salud Integral Comunitaria (ASIC) Ernesto Che Guevara, de El Terminal, con la sola presencia de sus compañeros de trabajo en esa zona de Los Teques, el médico de 30 años les agradece a todos, y en especial a la fisiatra que le sonríe también con los ojos brillosos de felicidad y orgullo, su esposa Isairis González.

«No es solo mi trabajo, está el de todos los que me han ayudado aquí. Mucho tengo que agradecerles», dice el médico del ambulatorio de Montaña Alta, que en marzo próximo sumará tres años de su misión internacionalista en Venezuela.

La familia debe estar celebrando ya en Güines y también sus compañeros del policlínico Martha Martínez Figueras de ese poblado habanero, adonde la nostalgia lleva a Marcel e Isairis, apenas concluye el acto en que recibiera esta alta condecoración, de la que han sido merecedores otros tres jóvenes médicos de la Misión Barrio Adentro.

Dos brindan servicio en el Distrito Metropolitano de Caracas: Fausto Despaigne Massón, médico fisiatra de la parroquia 23 de Enero, y la doctora Ayled María Ferrer Fernández, activista de Docencia.

Viriel Pérez Hernández, médico coordinador del ASIC Atunes, del estado Amazonas, es el cuarto de este grupo que recibirá el reconocimiento de la Patria con la medalla que muestra el rostro del segundo jefe del Asalto al Moncada, de quien Fidel dijo que era el más honesto, revolucionario, integral y consciente.

Y la ocasión en que se da a conocer y se otorgan las condecoraciones es propicia, porque ya en Cuba cientos de miles de jóvenes han iniciado el proceso que culminará en el IX Congreso de la UJC.

Aquí en Venezuela, donde casi 16 000 jóvenes integran las misiones sociales, también se trabaja para que el mundo del futuro sea mejor. Lo hacen cumpliendo con altruismo lo que para cada revolucionario es un deber insoslayable: la solidaridad.

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