2010: Todos los caminos conducen a China

Los retos y perspectivas del gigante asiático desde la visión de un investigador cubano

Autor:

Nyliam Vázquez García

Curiosidad, asombro y misteriosas pasiones provoca todo lo relacionado con la República Popular China. Para los cubanos no solo se trata de la gran nación que ha logrado un desarrollo vertiginoso en los últimos 30 años, sino de un territorio cercano, a pesar de la distancia geográfica, y de un pueblo con el que nos unen lazos de sangre.

El creciente protagonismo de China supone un referente, una voz respetada que los poderosos ya no pueden ignorar. El transcurso de los 365 días de 2009, marcados por la crisis económica mundial, ha dinamizado su desarrollo. Contrario al caos vivido en el resto del planeta, la economía china no entró en recesión, sino que fue víctima de una momentánea desaceleración. Las medidas tomadas por el gobierno central para enfrentar el fenómeno dieron resultados positivos, y Beijing no solo retomó su ritmo de crecimiento, sino que debió cerrar 2009 con 8,9 por ciento de incremento de su Producto Interno Bruto (PIB), según datos preliminares.

Eduardo Regalado, investigador del Centro de Estudios de Asia y Oceanía (CEAO), asegura que si en la antigüedad todos los caminos conducían a Roma, en el mundo actual todas las rutas llevan a China. Desde su experiencia y los años dedicados a su estudio, el investigador cubano comparte con los lectores de JR los retos y perspectivas de ese país para este año.

«La tarea fundamental de China en 2010 será consolidar el ritmo de crecimiento a partir de la trasformación de su modelo económico. Se buscará un incremento de la demanda interna para lograr una economía menos dependiente del sector externo, de las exportaciones, y paliar los efectos negativos del cambio climático. Asimismo, se continuará por el camino de aumentar el nivel de vida de su población e ir cerrando las brechas entre los de mayor y los de menor poder adquisitivo, entre el campo y la ciudad, entre el oriente y el occidente del país», apuntó Regalado.

Según el académico, el gobierno central encabezado por Hu Jintao continuará tomando medidas económicas para contrarrestar los efectos de la crisis mundial, en vistas de que aún falta mucho para dejarla atrás definitivamente, incluso en medio de los aciertos de Beijing en ese sentido. «Al tiempo que el gobierno resuelve los problemas de la coyuntura, le da cumplimiento a las medidas estratégicas acordadas en el XVII Congreso del Partido Comunista de China, con un impulso especial a lo relacionado con el cambio climático. Todo a lo que se ha comprometido China en Copenhague es una necesidad mundial, pero también es una urgencia concreta para ese país», indicó el investigador.

Dentro de los pronósticos también incluyó un mayor impulso desde Beijing a su participación en el plano internacional, tanto en los organismos, como a nivel de su presencia en África y América Latina, dos zonas geográficas que, apuntó, fueron «olvidadas» por Europa y EE.UU.

¿Peligra la sociedad armoniosa?

A la interrogación sobre el posible impacto negativo del contexto internacional en los planes de construcción de una sociedad armoniosa, Eduardo Regalado respondió: «El presidente chino Hu Jintao reconoció en el  Congreso las desigualdades del país. Aunque estaba previsto en la estrategia nacional que unos se iban a desarrollar primero y otros después, como explicó Deng Xiaoping, ahora con los recursos generados por ese desarrollo, la prioridad es el cierre de las brechas que no podían continuar en la evolución económica y social china».

«La construcción de una sociedad armoniosa, modestamente acomodada, a través de un desarrollo científico como enfoque para solucionar los diferentes problemas, ha sido muy bien recibida a nivel nacional. Ese concepto de armonía es trasladado al discurso chino a nivel internacional, donde también promueve un equilibrio», destacó.

Justamente en ese sentido, el investigador del CEAO despejó dudas sobre lo que los medios de comunicación han llamado «la constitución de un G-2 entre China y EE.UU.

«China no acepta un G-2, sino prioriza la resolución de los problemas de forma multilateral, a través de los organismos internacionales. Ciertamente, la crisis ha sido un catalizador de su emergencia como una de las primeras economías. Se calcula que en 2009 cerca del 50 por ciento del crecimiento del PIB mundial ha estado sobre las espaldas del país, que está llamado a asumir un mayor peso en el escenario económico mundial y por tanto, en el plano político; pero no creo que por eso deje de ser coherente con su apuesta por el multilateralismo», dijo.

Regalado opina que 2010 será definitivamente el año en que China desplace a Japón como segunda economía mundial. Sin embargo, también acotó que, aunque es un logro innegable y además estratégico, tampoco nos puede «encandilar».

«China es un país subdesarrollado, aunque cada día tiene más elementos de nación desarrollada… por el volumen de su PIB será la segunda economía a nivel mundial, pero cuando el PBI se analiza a partir de su número de habitantes (PIB per cápita), encontramos una población de 1 300 millones con un crecimiento anual de entre 11 y 15 millones): entonces este queda muy por debajo de los países a los que ya superó en PIB total. A China aún le quedan muchos problemas por resolver».

La Exposición Universal, que tendrá lugar en la ciudad de Shanghai del 1ro. de mayo al 31 de octubre de 2010, será otro importante momento en los próximos meses. A juicio del experto será esencial para impulsar los vínculos económicos del país, que ha mostrado más fortalezas en medio de la hecatombe económica: «Será ideal para dar un nuevo impulso a la presencia china en la economía internacional, así como para un relanzamiento desde el punto vista comercial y de las inversiones».

Compleja relación: La de iguales

Sin poder evitarlo, el diálogo regresa y hace un alto en las relaciones del país asiático con EE.UU. Fueron calificadas como las más complejas de la actualidad.

«Cada día la interdependencia entre EE.UU. y China es mayor —Beijing es el mayor comprador de bonos norteamericanos— y hay muchos aspectos en los que Washington necesita la concertación con la nación de cultura milenaria. Para que EE.UU. pueda desplegar su política en la región, tiene que tener vínculos con China. Por el dinamismo económico alcanzado por China, ya no la puede ignorar ni a nivel regional, ni a nivel internacional», acotó.

«Pero también EE.UU. quiere contener a China, porque es, de todos los países, el que realmente le puede hacer contrapeso a su política de hegemonía… Dice que no, pero a la vez trata de hacerlo solapadamente: es una política ambigua y compleja».

Un tono distinto tiene su visión sobre las relaciones entre China y América Latina. Sobre este particular, Regalado vaticinó la continuidad del crecimiento y el fortalecimiento de los vínculos entre las partes. «No solo en el plano comercial, sino en el inversionista, y en una mayor concertación en política.

«La demanda china hace crecer a los países latinoamericanos, primero por el volumen de lo que exportan estos, por los precios que alcanzan sus materias primas tan demandadas por la nación asiática. Por otra parte, China invierte en terrenos en los que normalmente los europeos y estadounidenses no lo hacen, como en infraestructura, obras sociales, y por tanto es más coherente con la necesidad de desarrollo de estos países. Asimismo ha mostrado disposición para darles una solución a los obstáculos que se presenten en el avance de esta relación».

La parada en Cuba fue breve: «Las relaciones entre Cuba y China se encuentran en su mejor momento histórico. Cada vez mayor entendimiento, más posiciones comunes a nivel internacional, apoyo mutuo y, ahora, mayor presencia económica, una de las asignaturas pendientes entre las partes, pero que busca ascender al nivel de los vínculos políticos».

Los nuevos 365 días continuarán avivando la curiosidad, los asombros, las misteriosas pasiones, incluso provocando pronósticos sobre el desarrollo de la República Popular China. Nunca será un tema indiferente para los cubanos, menos aun cuando las relaciones entre Cuba y China celebrarán su primer medio siglo de existencia.

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