Última jornada en Irak entre purgas políticas y coches bombas

La detonación de un carro bomba en un campamento del ejército iraquí en Al-Qadissiya dejó heridas a 36 personas, incluidos 18 soldados y cinco policías

Autor:

Prensa Latina

Unas 40 víctimas provocaron este miércoles varios atentados en Iraq, donde la violencia prevalece a medida que arrecia el debate político de cara a las elecciones parlamentarias de marzo, incluidas denuncias por purgas y prohibiciones a candidatos.

La detonación de un carro bomba por un suicida en un campamento del ejército iraquí en Al-Qadissiya, barrio de la norteña ciudad de Mosul, dejó heridas a 36 personas, incluidos 18 soldados y cinco policías, según datos aún preliminares.

En el centro de esa misma urbe, capital de la provincia de Nínive, una escuadra antiexplosivos de la policía desactivó otro coche cargado con 40 kilogramos de dinamita una hora después del citado ataque.

Las fuerzas de seguridad señalaron, además, que un funcionario del gobierno murió y dos de sus guardaespaldas sufrieron lesiones por la deflagración de un artefacto cuando su vehículo circulaba por la calle Al-Quds, en el centro de la localidad petrolera de Kirkuk (noreste).

Una fuente del ejército confirmó que en operaciones separadas fueron capturados dos presuntos líderes de Al-Qaeda acusados de planear tres bombazos en diciembre en la ciudad de Talafar, en Nínive, donde hubo decenas de muertos y heridos.

En medio de informes de incidentes violentos,  la ofensiva gubernamental crece liderada por el primer ministro Nouri Al-Maliki para impedir la reinserción política de ex miembros y simpatizantes del ahora ilegalizado partido Baas, con el que gobernó Saddam Hussein.

El jefe de la Lista Nacional Iraquí, Iyad Allawi, quien denunció obstáculos de la Alta Comisión Electoral Independiente (ACEI) para concurrir a los comicios, valoró importante «la asociación y coordinación entre todos los componentes iraquíes».

Allawi se entrevistó días atrás con el primer ministro de la región autónoma del Kurdistán, Barham Saleh, para discutir los preparativos de los comicios y las vías de apoyar el proceso político en este país árabe, pese a la postura que se le reprocha al ejecutivo.

Sin embargo, el chiíta Al-Maliki negó que fomente una purga de los sunnitas, comunidad minoritaria a la que pertenecía el depuesto y extinto Hussein, aunque admitió que existe una lista negra en base a la cual la ACEI vetó la candidatura de más de 500 personas.

«Los sunnitas serán socios mucho más importantes esta vez que en las últimas elecciones (2005)», declaró ayer el primer ministro al canal televisivo estatal Al-Iraqiya, aunque admitió que «hay muchos sunnitas (en la lista negra), pero quizás haya más chiítas».

En base a sus cálculos, el 70 por ciento de la membresía del partido Baas impedida de postularse en los comicios del 7 de marzo es chiíta que, como a los demás prohibidos, se les imputan vínculos con los aparatos político, militar o de inteligencia de Hussein

 

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