Mirada hacia el panorama haitiano

Luego de dos semanas del terremoto en la nación caribeña, los desafíos que enfrentan el gobierno y el pueblo de Haití son cada vez mayores

Autor:

Mónica Baró Sánchez

Tras 15 días sepultada bajo los escombros, la joven haitiana de 17 años Darlene Etienne fue encontrada con vida en Puerto Príncipe por un equipo francés de rescate, informó este jueves la agencia AP.

La muchacha estaba atrapada en las ruinas de una casa derrumbada, cerca de la Universidad de St. Gerard, donde había iniciado sus estudios poco tiempo antes de que ocurriera el terremoto de 7.3 grados en la escala de Richter, el pasado 12 de enero.

Su familia ya la daba por muerta cuando fue rescatada este miércoles, pues las autoridades advierten que es muy difícil que una persona sobreviva más de 72 horas sin ingerir agua. Se intuye que la joven tuvo acceso al agua de uno de los baños de la vivienda y gracias a ello pudo conservar su vida.

No obstante, el rescatista Claude Fuilla, opina que es poco probable que hubiese sobrevivido otra hora más.

Darlene fue hallada deshidratada y con presión sanguínea muy baja, y fue trasladada de inmediato a un hospital de campaña militar, y de allí al buque hospital francés Sirroco.

Desde que ocurrió el sismo, al menos 135 personas han sido rescatadas de los escombros, la mayoría durante los pocos días. En estos momentos lo más frecuente es rescatar cuerpos sin vidas.

El presidente de Haití, René Preval, informó este miércoles que la cifra de cadáveres recuperados asciende a casi 170 mil, superior a la de 150 mil que habían fijado antes las autoridades, reporta el canal multinacional Telesur.

«En 15 días se desplegaron muchos esfuerzos. La compañía nacional de equipamiento hizo muchos esfuerzos retirando cerca de 170 mil cadáveres de las calles y despejó las vías para facilitar la circulación», declaró el mandatario en conferencia de prensa.

Reconstruir la nación luego del desastre constituye un inmenso desafío para este pueblo del Caribe, el más pobre de la región.

El primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, estima que Haití tardará entre cuatro y cinco años para recuperarse y alcanzar los niveles que tenía antes de la catástrofe.

En conferencia de prensa, Bellerive reconoció las deficiencias en el reparto de la ayuda humanitaria, en especial la alimentaria, y anunció una nueva estrategia para lograr una distribución efectiva en los próximos meses.

No obstante, los haitianos están cada vez más desesperados ante la carencia de víveres, por la pérdida de sus familiares y hogares. Emigrar se ha convertido en una escapatoria de la cruda realidad existente en el país.

El periodista Enrique Torres, enviado especial de Prensa Latina, relata que «cientos de personas colman todas las mañanas la avenida central de Fontamará, al este de Puerto Príncipe, con la intención de abordar algún medio de transporte colectivo que lo lleve bien lejos de esta endemoniada urbe, esperanzados en encontrar un mejor futuro por esos rumbos».

«En otro sector capitalino, Tabarré, cientos de ciudadanos forman filas durante días para ser recibidos en la embajada de Estados Unidos, con la esperanza o la utopía de que Washington le conceda el Estatus de Protección Temporal (TPS), les permita permanecer legalmente en el país norteño y obtener un permiso de trabajo», refiere Torres.

Pero quizá lo más triste es que hay personas que aprovechan el caos y la inestabilidad social para hacer negocios. El tráfico ilegal de niños huérfanos se ha convertido en una amenaza latente para la seguridad de los pequeños, a pesar de las denuncias de distintas organizaciones internacionales y del Estado.

Este jueves el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó una resolución donde manifiesta su preocupación sobre abusos tras el sismo y exhorta al gobierno y a grupos de ayuda a proteger a los niños de la violencia y la explotación.

Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, aseguró que el terremoto de Haití es lo más horrendo que ha visto, y puntualizó que el problema principal radica en la distribución de la ayuda.

«Este terremoto es la cosa más horrible que he visto en mi vida», afirmó Insulza en declaraciones formuladas en Haití, publicadas este jueves por el diario chileno El Mercurio.

«Lo que más me impactó fue como murió la gente pobre de formas tan trágicas», resaltó Insulza, de visita en el país antillano para coordinar la ayuda de la OEA.

«En la mayor parte de los casos lo que se entrega es dinero y tengo la impresión que recursos hay hoy día, pero el problema está en la distribución», agregó el ex canciller y ex ministro del Interior chileno.

No obstante, la representante especial de la Organización de Naciones Unidas para la Estrategia de Reducción de Desastres, Margareta Wahlstrom considera que los principales problemas para la recuperación de Haití son la deforestación, un sistema educativo privatizado casi en su totalidad, y que en tres o cuatro meses comienza la temporada de huracanes y hay cientos de miles de personas sin techo, informa este jueves la agencia española EFE.

Con el fin de evitar más muertes ante posibles ciclones y tempestades, Wahlstrom sugirió la construcción de viviendas con materiales locales.

Mientras, la directora del Centro para las Investigaciones sobre Epidemiología y Desastres (CRED), Debarati Guha-Sapir,  criticó a la comunidad internacional por no haber ayudado a Haití en los últimos 10 años a prepararse para un desastre, cuando ahora esta dispuesta a contribuir con dos mil millones de dólares.

No obstante, a pesar de las calamidades, el rescate de la joven Darlene Etienne, quien sobrevivió 15 días debajo de los escombros, recuerda la necesidad de no perder nunca la esperanza, aun en el contexto más terrible.

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