Ucrania ante nueva disputa política por elecciones presidenciales

La primera ministra Yulia Timoshenko se niega a reconocer el resultado de la segunda ronda de los comicios, en la cual salió vencedor su rival Viktor Yanukovich, con 48,95 por ciento de los votos, según el conteo extraoficial

Autor:

Juventud Rebelde

Ucrania enfrenta una nueva etapa de posible crisis política, ante la negativa de la primera ministra Yulia Timoshenko de reconocer el resultado de la segunda ronda de las elecciones presidenciales.

Timoshenko confirmó su disposición de mantener la denuncia ante los tribunales sobre la supuesta falsificación de los comicios de hace una semana, en los cuales salió vencedor su rival Viktor Yanukovich, con 48,95 por ciento de los votos, según el conteo extraoficial.

La jefa de Gobierno, quien evitó aparecer en público durante al menos cinco días, finalmente efectuó una declaración televisiva, en la cual aseguró haber mantenido en ese tiempo contactos con juristas y  haber recopilado pruebas materiales sobre el fraude electoral.

En su momento, Yanukovich, quien lidera el Partido de las Regiones (PR), recordó a Timoshenko que el poder es el de mayores posibilidades para realizar fraude, mientras la prensa destaca que la llamada dama de hierro ucraniana se comporta como si actuara desde la oposición.

La primera ministra, con 45,47 puntos en la segunda ronda, afirma que su decisión se basa, entre otros argumentos, en el rechazo de algunos observadores europeos de supuestos casos de falsificación de los votos, en especial, en la región autónoma de Crimea.

Esta semana, la propia misión conjunta de observadores europeos declaró oficialmente que consideraba a la contienda electoral como transparente y organizada, en la cual Ucrania cumplió con las normas establecidas para las democracias occidentales.

A ello se unieron mensajes de felicitación a Yanukovich de los dirigentes de Estados Unidos, la Comisión Europea, la Organización del Tratado del Atlántico Norte y de Georgia, un país al cual el PR acusó de intento de sabotear los comicios para favorecer a Timoshenko.

La primera ministra se retractó de sus llamados a las protestas contra la presunta falsificación y afirmó que sería una batalla en los tribunales, aunque el bloque de Timoshenko posee poca influencia sobre la Corte Suprema Administrativa, encargada de valorar los comicios.

El PR logró trasladar a esta urbe a más de 10 mil de sus seguidores y tomar sus puntos cruciales, muy al contrario de lo ocurrido durante la llamada revolución naranja de 2004, cuando Viktor Yuschenko llegó al poder en medio de manifestaciones para denunciar fraudes.

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