22 °C El pequeño de siete años de edad, llegó un día al hospital de Mirebalais con un cuadro clínico muy grave y gracias al pediatra Juan Rafael Pino volverá con su familia
PUERTO PRÍNCIPE, marzo 18.— El niño haitiano Kelbin Fleurine abandonaba este jueves el hospital de Mirebalais, muchos días después de tener su vida en un hilo y luego salvarla, comentó PL.
El pequeño Kelbin, de solo siete años de edad, llegó un día al hospital con un cuadro clínico muy grave y solo gracias a la entereza de los médicos cubanos, volverá con su familia.
Kelbin fue víctima de una enfermedad en la piel, tal vez por su costumbre de bañarse en las aguas contaminadas del río Artibonite, una corriente fluvial que nace en República Dominicana, baña Mirebalais y va a perderse al golfo de Gonaives.
Tuvo suerte el más pequeño de la familia Fleurine —conformada por otros cuatro hermanos—, de encontrarse con el pediatra cubano Juan Rafael Pino, el artífice principal de que salvara su vida.
Pino, especialista en nefrología infantil, y los médicos cubanos del hospital, hicieron cuanto estuvo a su alcance para salvar a Kelbin, quien sufrió dos paros cardiacos, estuvo más de 48 horas sin orinar y hasta hubo que hacerle una traqueotomía para que pudiera respirar.
«El niño no murió porque llegó aquí y casi en el límite de tiempo. Si llega 15 o 20 minutos después se muere, porque tenía insuficiencia cardiaca, una insuficiencia renal aguda y la referida infección en la piel», comenta Pino.
«Para colmo, es hipertenso, y ya en cuidados intensivos, fue necesario dializarlo, a pesar de que no contábamos con las condiciones para hacerlo. Fue una decisión de urgencia, porque no había otra alternativa terapéutica para mejorar su vida», recuerda.
En medio de la diálisis, Kelbin salió de un paro cardiorrespiratorio que se extendió por 30 minutos. «Peleó duro por su vida y nosotros hicimos cuanto pudimos para ayudarlo.
«Después hubo que darle ventilación artificial y prestarle un cuidado especial durante muchos días, hasta que conseguimos sacarlo del peligro. No obstante, hubo que hacerle una traqueotomía, porque presentó muchas flemas», recuerda Pino, natural de la provincia cubana de Las Tunas.
«Un día, al fin, pudimos mandarlo a una sala y ya está listo para irse a casa, aunque tal vez no sea hoy. Kelbin me sensibilizó tanto que prefiero aguardar hasta que esté totalmente bien», advirtió Pino.
El médico, con 19 años de experiencia como pediatra, está desde hace ocho meses en Haití, donde cumple su primera misión en el exterior. Admirador sin límites de los niños, Pino recuerda a su pequeña Carolina, de solo cinco años de edad, y advierte que no reparará en horas ni esfuerzo por ayudar a los infantes haitianos.
La madre de Kelbin le agradece por salvar a su hijo y sus colegas cubanos lo consideran el artífice principal de la casi resurrección del niño.
Cuanto valor, adnegación, sacrificio y profesionalidad tienen nuestros médicos, nos sentimos orgulloso de contar con hombres y mujeres como Pino, quien sin vacilar, puso a prueba todos sus conocimientos y virtudes como ser humano. A usted siempre la patria os comtemplara orgullosa, de ello no hay dudas. Que lastima que los salvajes gobernantes de los EEUU y de los países europeos no vean y divulguen cosas tam importantes y humanas como esta, se dedican a hablar de los demás cualquier cosa, por insignificante que esta sea. Veamos la payasada que han formado ahora por el ciudadano que efectuo huelga de hambre y murio por cumplir con un mandato del imperio, porque no hablan de como nuestros médicos y personal de Salud y de la penitenciaria donde estaba ese sujeto, hicieron para evitar que sufriera y se desgastara hasta que llegara la muerte, porque en vez de matar y matar a mansalva como lo estan haciendo en diferentes países no van a Haiti a coger experiencia del ejemplo que dan los médicos y demás cubanos que estan allí. Claro eso solo lo sabemos hacer los que no somos sietemesinos, lo hacen los hombres que tienen estirpe de mambíses, de heroes, que saben defender los principios por los cuales damos hasta nuestras propias vidas. Felicidades y muchas cosas buenas para Pino y todos los cubanos que prestan su colaboración en diferentes pasises del mundo.
Gracias CUBA, eres inmensa Gracias a nuestros valerosos médicos.
Como Kelbin, otros niños haitianos han tenido la atención y el calor del personal médico cubano. Foto: AP