Confirma Foro de Doha enfoques divergentes sobre realidad mundial

Los debates sobre proyectos de desarrollo global, en los que intervinieron representantes de países árabes, Canadá, Polonia y Francia, dejaron entrever la multiplicidad de propuestas para rebasar la actual debacle financiera mundial

Autor:

Juventud Rebelde

Delegados al décimo Foro de Doha sacaron este martes a la palestra las divergencias de enfoque entre las naciones ricas y pobres al proponer soluciones para conceptos como crisis económica, igualdad de género, pobreza y seguridad, destaca Prensa Latina.

Los debates sobre proyectos de desarrollo global, en los que intervinieron representantes de países árabes, Canadá, Polonia y Francia, dejaron entrever la multiplicidad de propuestas para rebasar la actual debacle financiera mundial y, sobre todo, evitar que se repita.

Por momentos parece una conversación de sordos, comentó a Prensa Latina el vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) de Cuba, Jorge Casals, al comentar las visiones contrapuestas de los necesitados y quienes ven la concesión de ayuda como un gesto filantrópico.

El diplomático cubano definió de enrevesado el discurso de algunos oradores de países occidentales que alegan procurar su desarrollo, pero no acaban de admitir que son desarrollados gracias a que han explotado durante siglos al llamado mundo subdesarrollado.

«La crisis financiera, que muchos ya creen está superada y hablan sobre qué hacer después de ella, es hoy una crisis de endeudamiento de los países del primer mundo, que le deben a los países subdesarrollados», puntualizó Casals.

Recordó que sólo la deuda pública de Japón es del 200 por ciento de su producto interno bruto (PIB), la de Estados Unidos es del 100 por ciento de su PIB, y esos países, así como Francia y Gran Bretaña, le deben a los pobres, que financiaron ese consumo desproporcionado del primer mundo.

Eso es lo que no se quiere admitir, acotó el catedrático cubano, al añadir que ahora son los países más atrasados los que financian a los más ricos, y son precisamente naciones como China, India, los países árabes petroleros miembros de la OPEP.

«Son esos países los que aportan el financiamiento, y la paradoja es que aquellos que son financiados, hablan de ayudar a los que los financian», dijo.

Un panelista canadiense propuso crear instrumentos de revisión para saber el destino y la utilidad de las ayudas económicas al Tercer Mundo, sin ignorar los consabidos condicionamientos, pero justificó menos flujo de dinero por el problema de corrupción en los Estados receptores.

Asimismo, un orador árabe criticó el doble rasero político y económico de Occidente, y arremetió contra los países que legislan para prohibir el uso del velo islámico o la construcción de minaretes.

El mundo occidental no se comporta de forma justa, objetiva e imparcial con los árabes en el plano político, pero tampoco en aspectos económicos y migratorios, deploró el intelectual palestino.

Igualmente, un ex ministro iraquí atribuyó gran parte de la «larga lista de deficiencias» que sufre su país a la violencia acentuada por la invasión y ocupación militar estadounidense y de potencias europeas desde 2003.

Por su lado, el académico mauritano Mohammad-Mahmoud Ould Mohamedou, quien fue ponente en el debate sobre inversión después de la crisis financiera, valoró importante que la reunión de la capital qatarí recoja la dimensión internacional de los problemas. Asimismo, consideró imperativo pasar de la prioritaria lucha contra el terrorismo al combate a la pobreza, aún sin abandonar la primera, pero hoy es vital procurar el desarrollo, definir qué se puede hacer durante la crisis, más allá de las cuestiones meramente económicas.

El ex canciller mauritano defendió iniciativas de  «dimensión internacional» que puedan ser «constructivas y exitosas», y deploró que dentro del proceso de globalización coexisten la dominación y la cooperación.

Mohamedou sugirió tener un «entendimiento científico de las cosas», y poder diferenciar los rostros de la globalización, pues hay -dijo- «una forma de dominación que se da en temas económicos, pero también en los culturales y políticos».

«Esa es la forma de globalización que no queremos. Lo que buscamos y anhelamos es el intercambio entre culturas, economías, una forma de enriquecer el mundo, pero no un modo de dominación que usa la globalización para beneficio de pocos y perjuicio de muchos», remarcó.

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