Villa Feliz patea el balón y hace carrera

Barrio Adentro Deportivo y los consejos comunales de Cabimas alegran las vacaciones de niños y adolescentes zulianos, en Venezuela

 

Autor:

Juana Carrasco Martín

CABIMAS, Zulia.— Mónica patea fuerte el balón de kikimbol y logra llegar a la segunda base. Hay alboroto entre las muchachitas de Nuevo Comienzo cuando su equipo, enfrentado en un partido cerrado con las del barrio H-7, logra hacer carrera en este deporte, mezcla de fútbol y pelota, que es muy popular en Venezuela. El festival los tiene en plena efervescencia cuando ya las clases terminaron, y estarán en competencia representando a sus comunidades.

Los nombres de estos consejos comunales del municipio de Cabimas, en la costa oriental del lago de Maracaibo, son de muy buenos augurios: Villa Feliz, Buena Bonanza, Un Nuevo Comienzo… La actividad de este caluroso jueves tiene lugar en un campo que a puro trabajo voluntario los vecinos de Villa Feliz comenzaron a despojar de piedras y basura y lo transformaron en este modesto pero efectivo terreno, donde también juegan fútbol, fútbol-sala y voleibol, mientras que a la sombra de los árboles, junto a la acera, se despliegan las mesas de ajedrez, y en la calle —con sus propias bicicletas— la carrera de ciclismo no se hace esperar. También habrá por estos días una carrera de orientación.

«A carretilla, a pala, sacamos los escombros. Comenzamos con porterías de palo, ahora son de metal, y tenemos luces con la ayuda de no pocas instituciones, empresarios y comerciantes de nuestra villa», asegura Nardo González, coordinador de Deportes por el Consejo Comunal Villa Feliz, y Wilmer Mora, vocero de Energía y gas, asiente.

Ambos hablan con entusiasmo del proyecto que fue sueño hace seis años y ya está convertido en realidad, y en el que la asesoría y el trabajo activo cubano están presentes, al igual que en las clases en las escuelas bolivarianas, que contribuyen al desarrollo físico de niños y adolescentes zulianos.

En el terreno de kikimbol, Ricardo Leyva parece Gulliver entre los liliputienses. Integrante del equipo Cuba de voleibol de 1976 a 1985, aunque ostenta el honroso título de Gloria Deportiva, gana nuevos lauros con la humildad de este trabajo en el que prepara y fortalece, física y moralmente, a muchachos y muchachas de este barrio popular.

No se queda atrás el reglano Noslem Brito, que podrá añorar familia, vecinos y compañeros de trabajo en Cuba, pero no el mar, porque eso es este enorme lago de Maracaibo, principal puerto y centro productor de la rica cuenca petrolera.

Hoy anda entre los «carajitos» —como llaman a los niños aquí—, y los trebejos. Les explica que el ajedrez ayuda al desarrollo del pensar, del conocimiento, de la inteligencia; que las piezas no se regalan por gusto, que deben buscar la armonía en el tablero. A pesar de la gritería en el kikimbol no se pierde la concentración de estos pequeños, atentos a su explicación de que hace muchos, muchos años, incluso siglos, un español ideó una apertura del juego de ajedrez, la Ruy López, y todavía hoy en día los grandes maestros del mundo desarrollan su estrategia a partir de ella y derrotan a los contrarios.

Adrián se dispone entonces a echar un partido amistoso con Jhonny y en broma le dice: «Ay, papaíto, te llegó tu contrincante», mientras Marianna y Romer juegan en el tablero contiguo, sin que sus ocho años les quiten seriedad y concentración cuando mueven peones y caballos, protegiendo al rey. Las madres observan con satisfacción y nos comentan: «Esto es excelente, demasiado chévere».

Los menores no son los únicos beneficiados. Círculos de Abuelos, las 286 mujeres incorporadas a la bailoterapia en el Club Lago de La Rosa —cifra elocuente de cómo la práctica del deporte beneficia a todos—, son apenas algunas de las actividades que con frecuencia diaria, o de dos o tres veces a la semana, reúne a quienes en la comunidad quieren poner a funcionar los músculos y la hermandad en una buena conjunción cu-bano-venezolana.

En la misión médica, los fisioterapeutas

Sin embargo, la práctica del deporte no es el único frente donde los licenciados cubanos en Cultura Física actúan para el bienestar del pueblo venezolano. Las Salas de Rehabilitación Integral (SRI) de la Misión Médica Barrio Adentro cuentan con sus conocimientos como fisioterapeutas.

Ana de Cardoso recuesta con cierta dificultad su existencia de 74 años en la camilla de la Sala de Rehabilitación Integral (SRI). Padece de gonoartrosis (inflamación de los cartílagos de la rodilla) y los dolores la tenían prácticamente incapacitada desde hace una semana; pero la anciana se puso en manos del diplomado en Fisioterapia y licenciado en Cultura Física Miguel Acosta Aguilar, y ha sido como un milagro…

«Todo me va muy bien. Ya me puedo levantar sola de la silla. Son excelentes los servicios acá y me ha ayudado muchísimo el tratamiento y la atención de Miguel, con masaje, calor, láser, gimnasia y caminar. Aquí una llega y la atienden rápido. Y no cuesta nada…», nos dice con una sonrisa pícara.

La acompaña su hija, Marilú Cardoso, quien mete baza en la conversación: «Esto ha sido un aliciente, porque antes se necesitaba mucho dinero para un tratamiento como este».

Habla de su propia experiencia, pues está padeciendo de reiterados dolores de cabeza: «Yo pagué dos consultas en una clínica privada, bien pagadas, y solo me daban medicina para el momento. Ahorita una doctora amiga me vio y me va a dar la orden para que en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) me hagan un estudio que determine la causa de estos dolores. Estoy muy confiada».

Mientras tanto, Miguel termina los ejercicios y ayuda a que doña Ana se enrumbe hacia las barras paralelas, sostén para la caminata de ejercitación.

El especialista bayamés, que lleva ya tres años en este municipio del estado de Zulia —donde atienden a un promedio de 80 a 100 pacientes diarios— sigue atentamente el paso de la señora: «Levántame el pie, por la rodilla», le advierte, para que el tratamiento vaya surtiendo su efecto y Ana de Cardoso vuelva a caminar por su calle en Cabimas.

Ella, como todos los pacientes venezolanos, devuelven con cariño y afecto las atenciones profesionales y la jovialidad de los cubanos. «Y eso acerca al paciente a nosotros. No hay dudas, los servicios de rehabilitación son muy aceptados», afirma Miguel.

«¿El caso más trabajoso? No lo llamaría así, pero ya lleva un año de tratamiento David Rosales, un joven de 25 años afectado por un tiro en la cabeza. Llegó en silla de ruedas, sin poder hablar, porque se le afectó la parte motora. Él ha tenido voluntad y paciencia que hemos compartido. Ya conversa de manera fluida y hemos ido logrando algunos movimientos…», cuenta el fisioterapeuta.

Así, en el terreno, descubriendo y desarrollando capacidades físicas de niños, adolescentes o abuelas, o en una sala de rehabilitación; en la Misión Deportiva o en la Misión Médica Barrio Adentro, especialistas en  Cultura Física lo dan todo con modestia y amor para hacer de toda Venezuela una Villa Feliz.

Gol, carrera o canasta, el balón de la solidaridad cubana lleva salud en Cabimas, Maracaibo, Altagracia, Bachaquero, Bobures, Ciudad Ojeda, Cojoro, Concepción, Encontrados, Lagunillas, Paraguaipoa, San Rafael, San Carlos del Zulia, San Timoteo, Santa Rita, Sinamaica y Villa del Rosario.

Está en las ciudades más pobladas, en los barrios más humildes, en las comunidades indígenas de los wayu’u, de los bari y los yucpa de la Sierra de Perijá, o en los palafitos paraujanos de la laguna de Sinamaica, porque la Revolución Bolivariana y Socialista llegó para todos.

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