Carta a Cuba

Una adolescente dominicana que llegó con diez años a Cuba se despide con estas líneas de la Isla, y la certeza de que en cualquier parte del mundo que se encuentre divulgará sus experiencias aquí, para que se conozca bien la hermandad, la solidaridad y la humanidad que se respira en nuestra Isla

Autor:

Noelia Miosotis Núñez Arias

«Hoy es un momento muy especial y triste a la misma vez pues se acerca el día de mi partida, el día donde mis sentimientos se harán pedazos y donde dejaré gran parte de mí, después de seis lindos años.

«Un día como cualquier otro mi familia y yo salimos de mi país en busca de una mejor vida y decidimos hacer “una parada” en la bella Cuba. Podrá parecer extraño pero cuando llegué no quería estar aquí, me sentía incómoda, fuera de lugar. Pero como dicen por ahí, todo lo cura el tiempo.

«Ahora que me tengo que marchar siento como si me arrancaran un pedazo de mi alma, y es así. El tiempo, que también es un gran maestro, me enseñó a valorar las cosas que tenemos y yo tenía en mis manos una hermosa tierra en la cual podía brillar con un poco de paciencia y dedicación. Y es que Cuba, wow! Al decir este nombre siento una mezcla de emociones. Llegamos a ti en busca de mejoría y, ya lograda esta, no te queremos dejar. ¡Eres maravillosa!

«Pobre de aquel que reniega de ti, pues hoy a pocos días de dejarte solo me queda darte las gracias.

«Gracias por enseñarme que todos somos iguales y que la felicidad no está en las cosas materiales, sino dentro de nosotros, de buscarle a cada situación el lado positivo, de reírnos de nuestros problemas, de tenderle la mano al más necesitado, y por darme la oportunidad de conocer gente maravillosa que lucha por un mejor porvenir a pesar de todo.

«Gracias, Cuba, y en especial a la Escuela Dora Alonso por hacer que cada día mi hermano, a pesar de su problema, me brinde una mirada llena de ilusión y una sonrisa llena de amor.

«Gracias por enseñarme que en la unión está la fuerza y que lo material no es indispensable para vivir.

«Gracias, Cuba, por ser mi madre, mi amiga y mi hermana. Hoy no pido más, porque tú estarás en mi corazón por el resto de mi vida. Yo no habré nacido aquí, pero tú naciste en mí.

«Ahora iré en busca de más progreso y seguro haré otra “parada”, pero nunca como esta; porque tú me viste crecer, desarrollarme, aprender, expresarme y hasta levantarme cuando caía.

«Te amo y no quisiera despedirme con un adiós sino con un hasta luego o, dicho a mi manera, hasta las próximas aventuras».

Noelia Miosotis Núñez Arias, 16 años

República Dominicana

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