España defiende postura en conflicto saharaui, pese a críticas

La ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, defiende la necesidad de que la Península Ibérica mantenga la capacidad de interlocución con Marruecos, porque, según su criterio, de esa manera es más útil a la solución del conflicto en el Sahara

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Juventud Rebelde

MADRID, noviembre 15.—Acosado por las críticas de amplios sectores políticos y sociales, el Gobierno español defendió este lunes, por enésima vez, la ausencia de una declaración de condena al brutal desalojo de un campamento saharaui por el Ejército marroquí, según PL.

Entrevistada por la Cadena Ser, la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, consideró que no es incompatible mantener unas buenas relaciones de vecindad con Marruecos con la defensa de los derechos humanos en el Sahara Occidental.

Jiménez defendió la necesidad de que España mantenga la capacidad de interlocución con el régimen del rey Mohamed VI, porque, según su criterio, de esa manera es más útil a la solución del conflicto en el Sahara, antigua colonia española anexada por Rabat en 1975.

« ¿Por qué piensan que el Gobierno español ha actuado con tibieza o qué es lo que lleva a pensar que no hemos reaccionado con la suficiente contundencia?», se preguntó la ministra, en obvia alusión a las múltiples críticas por la postura del poder central.

La titular de Exteriores se refirió en concreto a la decisión del ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de no condenar el violento asalto perpetrado por las fuerzas de ocupación marroquíes contra un campamento de 20 mil saharauis, el pasado día 8.

Estamos a la espera de poder tener un análisis más detallado de los hechos para hacer un balance final, enfatizó Jiménez en sus declaraciones a la radioemisora madrileña.

Ante el bloqueo informativo impuesto por las autoridades ocupantes, señaló que la administración de Rodríguez Zapatero solicitó a Rabat que permita el acceso a periodistas, porque, añadió, es la única manera de poder contrastar exactamente lo que está pasando.

«Si perdiéramos la interlocución con Rabat dejaríamos de ser útiles» en el arreglo de este contencioso, remarcó la jefa de la diplomacia de la nación europea, en contraste con el sentir mayoritario que reclama a España más compromiso en este litigio.

En su opinión, el problema del Sahara Occidental «no es una cuestión bilateral entre Marruecos y España», sino que compete a toda la comunidad internacional.

Reconoció, sin embargo, que a nivel interno exista una mayor sensibilidad hacia la causa del pueblo saharaui.

«España siempre, y lo sigue haciendo hoy, ha defendido el derecho a la libre autodeterminación del pueblo saharaui», subrayó.

De acuerdo con su criterio, el hecho de que se grite o se hable de una manera altisonante no significa que «vayamos a tener una mayor respuesta» del reino alawita, al que se acusa de llevar a cabo un genocidio en El Aaiún, capital del Sahara.

Jiménez expresó que la estabilidad de Marruecos es vital para España y en esa línea destacó intereses mutuos como la lucha contra el terrorismo internacional y el tráfico de drogas y la cooperación en el control de los flujos migratorios.

Por último alertó que el conflicto saharaui es «un asunto lo suficientemente complejo como para que el Gobierno de España muestre la suficiente prudencia a la hora de hacer pronunciamientos».

Las palabras de la titular de Exteriores no convencieron a quienes achacan al Palacio de la Moncloa (sede ejecutiva) una actitud de debilidad ante Rabat en función de intereses económicos y de dejar a su suerte al pueblo saharaui.

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