Más población, ¿mayor contaminación?

El académico austriaco Wolfgang Lutz, directivo del Instituto Demográfico de Viena, conversa con JR sobre el crecimiento poblacional y el cambio climático

Autor:

Luis Luque Álvarez

¿Quién contamina más el medio ambiente: el hombre o la mujer? Había leído sobre el tema en el último informe del Fondo Mundial de Población de la ONU (UNFPA), y se lo consulté al académico austriaco Wolfgang Lutz.

«Esa es una buena pregunta. Se estima que las mujeres contaminan menos, en parte porque sus ingresos son menores que los de los hombres, quienes además, a nivel global, usan más vehículos motorizados que ellas, por eso están más directamente relacionados con la contaminación. Aunque no es fácil a veces deslindar, porque si bien el vehículo es del hombre, en él va toda la familia».

Lutz, doctor en Demografía y directivo del Instituto Demográfico de Viena, recibió el Premio Wittgenstein 2010 (el «Nobel austriaco»), y estuvo la pasada semana en la capital cubana, participando del evento Puente de las Ciencias entre Austria y Cuba, auspiciado por la Universidad de La Habana.

Según me explica, conocía de las estadísticas cubanas a través de las fuentes documentales de Naciones Unidas. «Es interesante observar la baja tasa de fertilidad en Cuba. El país posee bajos ingresos per cápita; sin embargo, no tiene altos niveles de fertilidad, que es lo que se esperaría. La explicación radica en el altísimo nivel educativo de la población en Cuba, lo que incide en que tenga índices como los de la Unión Europea».

Sobre el Premio Wittgenstein, explica que «se otorga anualmente, con una considerable cantidad de dinero dedicado a la investigación. Estoy muy contento, pues ha sido la primera vez que se entrega a un exponente de las ciencias sociales».

—En sus investigaciones demográficas, ¿qué ha «descubierto»?

—El «descubrimiento» más importante es ligeramente complejo. Mucha gente piensa, de modo muy simple, que a mayor población, se produce más contaminación en el aire, en el agua, etcétera. En consecuencia, que haya más personas es «malo», dicen.

«Pero si miramos más de cerca, no es solo un problema de números. La relación va en dos sentidos: la gente causa las emisiones de gases contaminantes, pero depende mucho de la tecnología que emplean, así como de su estilo de vida. No son solo las cifras…

«Hay algo a lo que no se le ha prestado la suficiente atención, y que será incluso más importante en el futuro, y es cómo las transformaciones en la población inciden en la capacidad de adaptarse al cambio climático. Debemos aceptar la inevitabilidad de ese fenómeno, que vendrá de cualquier forma, y estar preparados para eso. Las poblaciones, cuanto mayor nivel educativo posean, mejor podrán enfrentar sus efectos».

—¿Qué otro asunto puede ser de interés?

—El siguiente: en Europa oriental, la población disminuye muy rápidamente y los gobiernos están muy preocupados. Bulgaria, por ejemplo, tenía nueve millones de habitantes a principios de los años 90. Hoy, 7,8 millones, y se piensa que decrecerá hasta seis millones.

«Al mismo tiempo, la población en los países africanos se triplica. Tenemos entonces que, tanto el decrecimiento vertiginoso como el acelerado crecimiento, son desafíos significativos para las sociedades, que deben lidiar con ellos en un tiempo muy breve.

«Existe una alta probabilidad de que al final de este siglo la población mundial alcance un pico de crecimiento y empiece después a declinar lentamente. Es una buena noticia para el medio ambiente: no habrá un crecimiento poblacional ilimitado.

«Ahora bien, en algunos países, particularmente en África, donde la población se triplicará, ello implicará mayor carga para las sociedades, y hará más difícil mejorar los niveles de salud y educación de esas poblaciones, y favorecer el bienestar económico».

—Dígame, los gobiernos ¿suelen tomar en cuenta las observaciones de los demógrafos…?

—Diría que no lo suficiente. Algunos gobiernos, particularmente en el asunto del decrecimiento poblacional, comienzan a interesarse en estos estudios. Pero definitivamente tendría que haber más diálogo entre los demógrafos y los que toman las decisiones políticas.

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