Península coreana: Un golpe a las tensiones

Ante la necesidad de evitar un mayor deterioro de la situación, Beijing propuso sostener consultas urgentes entre las partes de las conversaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de ese territorio en los próximos días en esta capital

Autor:

Juventud Rebelde

En medio de las preocupaciones ante los recientes acontecimientos en la Península coreana, incluidas las maniobras navales de Estados Unidos y Surcorea, China aportó una nota de esperanza en el camino hacia un alivio de las tensiones, señala PL.

Ante la necesidad de evitar un mayor deterioro de la situación, Beijing propuso sostener consultas urgentes entre las partes de las conversaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de ese territorio en los próximos días en esta capital.

La iniciativa fue anunciada por el representante especial para los asuntos de la Península coreana, Wu Dawei, quien aclaró que esos contactos no significan una reanudación de las pláticas estancadas desde diciembre de 2008.

Frente a las renovadas tensiones en la zona luego del incidente del martes pasado, cuando Corea Democrática respondió a disparos realizados por fuerzas del Sur hacia aguas jurisdiccionales del Norte, se impone dialogar y eso es precisamente lo que el gobierno chino trata de propiciar como anfitrión del referido proceso.

Por eso, la convocatoria a consultas de urgencia, también con la participación de Estados Unidos, Rusia y Japón, para intercambiar criterios sobre temas que preocupan a los seis países.

El paso es válido porque son esas las partes que más pueden hacer por calmar la situación y avanzar hacia el objetivo básico de su existencia como foro: la desnuclearización de la península.

Todo ocurre en medio de las tensiones lógicas de un conflicto que data de décadas y agravadas con el intercambio de fuego del pasado día 23 y por el cual Surcorea reportó cuatro muertos y varios heridos.

La situación se deterioró aún más con las maniobras navales iniciadas este domingo por fuerzas de Seúl y Washington en el Mar Amarillo, las que se realizan con más intensidad en correspondencia con el evidente propósito de dar una mayor demostración de fuerza contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

El mensaje en ese sentido se ejemplifica con la participación en ellas del portaaviones estadounidense George Washington, entre otros grandes buques, denunciada por Pyongyang como parte de los preparativos para una guerra contra el Norte.

Los proyectados contactos entre las seis partes estuvieron precedidos por intensas gestiones de la diplomacia china.

El canciller, Yang Jiechi, se reunió con el embajador de la RPDC en este país y conversó por teléfono con la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y sus homólogos de Rusia, Japón y Surcorea sobre el tema.

También el Consejero de Estado, Dai Bingguo, viajó a Seúl, donde se entrevistó con el Ministro de Relaciones Exteriores, Kim Sung-hwan, y el presidente, Lee Myung bak.

Dai también sostuvo una conversación telefónica con la jefa de la diplomacia estadounidense, a quien le expresó que la prioridad en estos momentos es tratar de calmar la situación y rechazar cualquier acción que pueda deteriorarla.

Aunque temprano para medir su efectividad, el golpe de la diplomacia china a las tensiones en la Península coreana sin dudas introduce cierta esperanza en cuanto a su alivio, que será más real cuando concluyan las maniobras navales de Estados Unidos y Surcorea, el próximo miércoles.

Sin olvidar que también puede contribuir a crear condiciones con vistas a la reanudación de las conversaciones a seis bandas, paso necesario en el empeño de lograr una paz y estabilidad duradera en la región.

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