Mar de pueblo respaldó a diputados del PSUV

La gran marcha de los pobladores —en la que habían representantes de todos los sectores sociales del país— aseguró su posición para que la estrenada composición del cuerpo legislativo siga favoreciendo el bienestar colectivo

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— El primer compromiso de los 98 diputados de la Revolución, del pueblo legislador, fue hecho «donde descansa el espíritu libertario», ante los restos mortales de Simón Bolívar, y el abuelo Guaicaipuro y de tantas mujeres que combatieron por la independencia, se hizo en wayu’u por la líder indígena Noemí Pocaterra, todo un símbolo de la inclusión, y lo repitió en español, un juramento de vida, un juramento revolucionario, en el marco del bicentenario de la independencia que continúa.

En el Panteón Nacional se inició la jornada de miércoles 5 de diciembre en que quedó instaurada la Asamblea Nacional, que se anunció controversial, y de intenso trabajo, porque representa la participación democrática, garantizada por el Estado bolivariano en unas elecciones que le dieron 65 asientos a una oposición beligerante agrupada en la llamada Mesa de la Unidad Democrática, y dos curules los ocupa el Partido Patria para Todos (PPT), que se dice independiente.

Este miércoles, la ciudad y el país se dividieron en dos, aunque no fueran partes iguales: por un lado, desde la populosa Plaza Catia y sus cerros, pasando por la Avenida Sucre y con punto de concentración en la Plaza O’Leary, el pueblo chavista acudió por miles para dejar sentado que con sus 98 diputados está legislando; por el otro lado, desde las zonas residenciales del extremo este, la oposición concentró a sus seguidores que en estos días han estado clamando por acciones de calle demasiado parecidas a las guarimbas, intimidatorias y fomentadoras de violencia y caos.

La gran marcha del pueblo legislador —en la que habían representantes de todos los sectores sociales y territorios del país— aseguró su posición para que la estrenada composición del cuerpo legislativo siga favoreciendo el bienestar colectivo, el estado de justicia, y la profundización de la construcción del socialismo, todo dentro de la Constitución, como lo definían en sus comentarios a la prensa.

Pedro García, de Altagracia de Orituco, en Guárico, integraba el Frente Socialista Víctor Ramón Soto Rojas, un combatiente de la juventud revolucionaria, asesinado por los servidores de la oligarquía. «Hoy su hermano Fernando Soto Rojas preside la Asamblea Nacional», nos dijo Pedro, demostrando que la Asamblea «se llenó de pueblo y palante». Andrés Reyes, de la manifestación folclórica Negros de Plaza, aseguró que en él y en este Parlamento tienen sus esperanzas de pueblo.

Rosa Blandines, de Veroes, estado Yaracuy, expresó su deseo: «que se cumpla lo que ha dicho nuestro Comandante, que los diputados gobiernen con el pueblo». Y Salustiano López aseguró que el país se seguirá desarrollando, como lo hemos visto en estos 11 años.

Para Josué Antillano, de la Juventud del PSUV en el estado Miranda, hay un solo propósito: «profundizar el proceso y darle seguimiento al tránsito hacia el socialismo».

Carmen García, de Los Teques, bailaba «porque esto es una fiesta y tengo una certeza: caminamos hacia el verdadero humanismo».

Sonia Asencio, maestra en Ciudad Guayana, espera el apoyo a las empresas básicas, su rescate y la implementación del control obrero sobre esas industrias fundamentales del país. «Y que los diputados no se queden en oficinas, salgan a la calle a escuchar y gobernar con el pueblo, y mejore la educación en toda Venezuela, una educación venezolana, solidaria y humana».

Los comentarios previos en los medios oposicionistas generaban una matriz de opinión a lo interno y para el consumo internacional de que en Venezuela está instaurada una «dictadura», y hablan de un «peligroso cuadro político que puede perturbar», de un «panorama que se avecina alarmante».

Sin embargo, el nuevo presidente de la institución, el diputado del PSUV, Fernando Soto Rojas, a quien el pueblo recibió con extraordinarias muestras de respeto y cariño en la Plaza O’Leary, reiteró que «la oposición venezolana tendrá las puertas abiertas de la Asamblea Nacional para discutir ideas».

Y no están tan «silenciados» los opositores, cuando tendrán responsabilidades importantes al frente de cuatro de las comisiones de trabajo, mientras 11 están presididas por diputados del bloque socialista.

Las puertas están abiertas para que presenten, si acaso lo tienen, el proyecto alternativo para el país, aunque hasta ahora se han dedicado única y exclusivamente a enfrentar obcecadamente, sin argumentos racionales, y no pocas veces con mentiras y manipulaciones, cualquier medida o posición del Gobierno Bolivariano, e incluso con llamados abiertos o encubiertos a la violencia, a la guarimba, al golpe de Estado.

Mientras tanto, Chávez acompañó a su pueblo y a sus diputados en la Plaza O’Leary, hasta donde llegó para dar el saludo, exhortar a la batalla ideológica, al trabajo, y a la unión.

La celebración continuaba cuando retornó a su labor de Gobierno, enfrentada en estos tiempos a la emergencia provocada por las lluvias y a darle respuesta a una gran necesidad del pueblo venezolano: tener una vivienda digna.

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