Venezuela democrática se ha dado su Asamblea Nacional

Fernando Soto Rojas preside el cuerpo legislativo y le acompañan como vicepresidentes: Aristóbulo Istúriz y Blanca Eekhout, los tres del PSUV

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— Tres generaciones de revolucionarios venezolanos se unieron este miércoles en la junta directiva de la Asamblea Nacional cuando, al instaurarse el cuerpo legislativo 2011-2016, fueron elegidos Fernando Soto Rojas como presidente, y Aristóbulo Istúriz y Blanca Eekhout como vicepresidentes, tras un fuerte encontronazo verbal de los bloques socialista y opositor, evidencia de que la beligerancia caracterizará el trabajo de la institución.

Trabajaré sin descanso para que esta Asamblea Nacional se transforme en popular y que «el pueblo ayer oprimido se transforme en pueblo legislador», juró el presidente Soto Rojas, a quien pasado el mediodía, el pueblo reunido en la Plaza O’Leary recibió con respeto, cariño, confianza y esperanza en su más de medio siglo de activismo político revolucionario, incluso guerrillero.

Desde media mañana de este miércoles 5 de enero una muchedumbre entusiasta, que exhibía los colores rojos del PSUV, del Partido Comunista de Venezuela y también de diversos movimientos sociales y sindicales, se reunió para dar su apoyo a los 98 diputados del pueblo, elegidos el pasado 26 de septiembre, y que no solo le representarán en el recinto legislativo, sino que gobernarán junto con esa ciudadanía revolucionaria en sus propias comunidades, como parte de la construcción de la democracia socialista.

En ese escenario de calle, la más visible de la fiesta nacional en que se transformó este día, el presidente Hugo Chávez Frías entregó a Soto Rojas la Espada de Bolívar, ante cuyos restos, bien temprano en la mañana, el grupo de diputados psuvistas juró asumir totalmente su ideario, darle continuidad al proyecto revolucionario, defender la Constitución y construir sin descanso el socialismo con la participación popular, afianzando la justicia social. «Vayan listos a la batalla con el espíritu de Bolívar», les dijo allí la líder indígena Noemí Pocaterra.

La gran marcha del pueblo legislador —en la que había representantes de todos los sectores sociales y territorios del país— definía ese mismo compromiso y esperanza, cuando decenas le dieron sus opiniones a esta periodista.

Sin embargo, para apoyar a los 65 diputados de la oposición agrupada en la llamada Mesa de la Unidad Democrática, también se reunieron en otro punto cercano de esta ciudad decenas de opositores, manifestación escuálida en su composición, comparada con los miles de chavistas que colmaron la Plaza O’Leary.

Esos legisladores opositores, algunos de los cuales participaron o apoyaron el golpe de Estado del 11 de abril y no tuvieron representación en el período legislativo concluido, porque se retiraron de las elecciones de 2005 en un golpe de efecto que pretendía desacreditar la democracia bolivariana, dieron otra vez un pobre espectáculo de civismo.

Propusieron —sin éxito alguno— como miembro de la junta directiva, a un legislador actualmente encarcelado por asesino —José Alberto Sánchez Montiel, «Mazuco»—, pero que pudo ser «elegido» mediante la manipulación de las listas electorales del 26 de septiembre. Ahora fue sacado a la palestra en un evidente show mediático, preámbulo de la intención de los opositores de llevar el antagonismo y la conflictividad a la Asamblea Nacional.

Sin embargo, en la Plaza O’Leary, en breve alocución a las masas reunidas para la celebración, el presidente Hugo Chávez dejó un mensaje, línea de acción, y certeza frente a la oposición: «Que hablen, que nuestros diputados los triturarán con el discurso de la verdad». Serán arrollados por las voces de la verdad de un pueblo que combate. Ojalá que respeten la Constitución, las leyes, la institucionalidad», dijo refiriéndose a los opositores.

Al mismo tiempo, el líder de la Revolución bolivariana anunciaba su candidatura para las elecciones presidenciales de 2012 con esta exhortación: «Los que quieran ser una colonia yanqui váyanse con ellos. Los que quieran patria vengan conmigo a construir la patria de nuestros hijos, la patria eterna».

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