Consejo de Seguridad dividido en torno a zona de exclusión aérea en Libia

Soldados sauditas y policías de los Emiratos entran en Bahrein para frenar protestas antigubernamentales. Washington pide contención, pero no habla de repliegue

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Juventud Rebelde

NUEVA YORK, marzo 14.—El Consejo de Seguridad de la ONU discutió este lunes y no se puso de acuerdo sobre la posibilidad de fijar una zona de exclusión aérea en Libia, mientras el líder de esa nación, Muamar al Gadafi, prometió una amnistía a opositores y soldados desertores que depongan las armas.

Pese a la presión de Francia e Inglaterra, países que preparan una resolución sobre la imposición de la zona de exclusión aérea, aceptada ya por países árabes y europeos, el Consejo de Seguridad necesitará varios días para analizar el tema y llegar a un consenso, debido a las diferencias entre varios miembros de esa instancia, según AFP al citar fuentes diplomáticas.

El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, estimó que aún persisten «asuntos fundamentales» a resolver antes de decidir la iniciativa en cuestión como «quién» impondrá la zona de exclusión aérea y «cómo» se llevará a cabo. «Si no tenemos una respuesta a estas preguntas, es muy difícil tomar una decisión responsable», afirmó el diplomático.

Por su parte, la Unión Europea (UE) insistió en la necesidad de establecer una base legal antes de crear la zona de exclusión aérea, una cuestión que la Alta Representante para la Política Exterior de los 27, Catherine Ashton, estaba tratando personalmente con el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, durante una visita a El Cairo, Egipto.

Según despachos cablegráficos, las iniciativas sobre cómo responder a la crisis política en Libia será uno de los temas de una reunión de cancilleres del G-8 —agrupa a las naciones más desarrolladas—, que desde este lunes y hasta el martes tiene lugar en París, aunque no habían trascendidos de las reuniones informales de la primera jornada.

El canciller canadiense, Lawrence Cannon, quien se encuentra en París para participar en la reunión, dijo que su Gobierno considera posible apoyar la zona de exclusión aérea, pero demandó «mayores detalles sobre su implementación».

Durante su estancia parisina, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, tiene previsto reunirse con Mahmud Jibril, responsable de asuntos internacionales del Consejo Nacional de Transición en Libia (CNLT) autoproclamado como único representante de ese pueblo árabe, dijo ANSA.

Mientras, el líder libio, Muamar al Gadafi, prometió perdonar a los militares que se pasaron a las filas opositoras y decidan rendirse y a los civiles que entreguen los arsenales con los que combaten contra el Gobierno, según un comunicado emitido por la televisión estatal libia, reseñó PL.

Intervención extranjera en Bahrein

Desde Bahrein trascendió que unos 1 000 soldados y más de cien carros militares sauditas ingresaron en esa nación del Golfo, en respuesta a un pedido de la monarquía de Al Khalifa para sofocar protestas antigubernamentales, una iniciativa denunciada por la oposición como una «ocupación extranjera», y que despertó la preocupación de la ONU. Estados Unidos dijo desconocer que se haría ese despliegue.

Despachos cablegráficos informaron que más de cien vehículos militares blindados (camiones cisternas, yipis y otros carros para el transporte de tropas, según Reuters) cruzaron el puente que une a Arabia Saudita con esta isla del Golfo Pérsico y se desplazaron hacia Manama, la capital, donde se manifestaban miles de personas contra el reino de minoría sunnita.

Según el periódico local Gulf Daily News, afín a la monarquía, los sauditas, que forman parte de la fuerza común del Consejo de Cooperación del Golfo —llamada «Escudo de la Península»— tienen como misión «proteger instalaciones vitales»: petroleras, eléctricas, de agua, financieras y bancarias, reportó PL.

AFP también dio cuenta del envío de unos 500 policías de los Emiratos Árabes Unidos, que según la versión oficial, pretenden «ayudar» a las autoridades a restaurar el orden.

Los opositores, que pertenecen a la mayoritaria población chiita, se parapetaron en puestos de control provisorios dispuestos a hacer frente a la represión en las inmediaciones de la plaza de La Perla, convertida en símbolo de la resistencia al régimen.

La llegada de las tropas extranjeras tiene lugar después de una intensificación de la movilización de manifestantes chiitas, que este lunes bloqueaban los accesos al centro de Manama, donde se encuentran el barrio de negocios y los edificios públicos. La ciudad estaba casi paralizada por una huelga general convocada por los sindicatos para protestar contra la represión de las manifestaciones, reseñó AFP.

Según testigos, los carros militares sauditas demoran menos de media hora en alcanzar la plaza de La Perla y desde allí se desplegaron a varias áreas de la capital para inmovilizar a los manifestantes, que habían amenazado con marchar hacia el palacio real, indicó PL.

Otras fuentes apuntaron que los efectivos del vecino reino wahabita se concentrarán en la ciudad norteña de Riffa, cercana a Manama y donde reside la familia Al Khalifa junto a una parte significativa de la minoría sunnita bahrainí.

La asistencia de Riad a Manama fue coordinada por los restantes países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), todos con monarquías o regímenes controlados por musulmanes sunnitas y que la semana pasada destinaron 10 000 millones de dólares para esta nación.

Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Tommy Vietor, dijo que el Ministerio de Defensa estadounidense no fue avisado del despliegue de fuerzas sauditas o del Consejo de Cooperación del  Golfo (CCG) en Bahrein, en referencia a lo  que la oposición bahreiní calificó de «ocupación extranjera», reseñó AFP.

«Exhortamos a nuestros aliados del CCG a contenerse y respetar los derechos  de los bahreiníes y a actuar para favorecer el diálogo en lugar de impedirlo», dijo Vietor, quien no obstante evitó exigir que las fuerzas extranjeras se replieguen de Bahrein, país estratégico y aliado de Estados Unidos (como Arabia Saudita), y donde permanece la V Flota de la Marina estadounidense.

El llamado a la moderación también vino de boca de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en ocasión de un encuentro con el jeque Abdalá ben Zayed, en París, donde tiene lugar la cumbre del G-8 —las naciones más desarrolladas—, con la mira puesta principalmente en las iniciativas a tomar para hacer frente a la crisis política en Libia.

Mientras, desde Nueva York, el Secretario General de la ONU expresó su preocupación por el incremento de la violencia en Bahrein y la entrada en ese Estado de tropas extranjeras, en un comunicado difundido por la oficina de su vocero oficial en la sede de la organización mundial.

Por su parte, en Yemen, el gobernador de la provincia oriental de Marib, Naji al-Zaidi, y cuatro de sus guardaespaldas, fueron acuchillados en el cuello este lunes y al menos 60 personas resultaron heridas en varias partes del país en choques entre fuerzas de seguridad y opositores que pretenden deponer al Presidente, reportó AP.

Según los reportes, las fuerzas de seguridad dispararon y lanzar gases lacrimógenos contra los manifestantes que se reunieron frente al edificio del gobierno local de Marib para protestar contra el régimen.

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