Tras la represión sangrienta, el luto envuelve a Siria

Los funerales de los muertos durante las protestas del viernes, devinieron actos de crítica al presidente Bashar Al-Assad, quien ordenó impedir a toda costa la repetición de episodios sangrientos

Autor:

Juventud Rebelde

El Gobierno y grupos opositores de Siria mostraron hoy su pesar por la muerte de al menos 27 personas durante las protestas del viernes, mientras cruzan acusaciones por los disparos letales en Deraa, Homs y Harasta, publicó Prensa Latina.

Los funerales de los muertos por disparos de bala presuntamente hechos por bandas armadas, como aseguran las autoridades, devinieron actos de protesta contra el presidente, Bashar Al-Assad, quien ordenó impedir a toda costa la repetición de episodios sangrientos.

Un portavoz del Ministerio del Interior explicó que tras las oraciones musulmanas en la mezquita Al Omari de Deraa, localidad del sur limítrofe con Jordania, murieron 19 policías y agentes de seguridad víctimas de disparos de grupos armados contra los ciudadanos.

La fuente, citada por la agencia oficial de noticias SANA, aseguró tener evidencias documentadas de los ataques hechos incluso contra una ambulancia que trasladaba heridos al hospital, causándole la muerte a su conductor, según imágenes mostradas por la televisión estatal.

Unos 75 uniformados, además de decenas de civiles, resultaron lesionados por los disparos desde azoteas y entre los árboles en Deraa, donde hace una semana perdieron la vida otras 11 personas mientras acudían a una marcha antigubernamental similar, añadió SANA.

El gobierno sirio insistió en que giró estrictas instrucciones a la policía para que no portara armas durante su presencia en las concentraciones populares, y ello quizás impidió que los uniformados pudieran contrarrestar la agresión de los grupos atacantes.

La agencia estatal también reportó movilizaciones en Taldo y Baba Amr, en la provincia central de Homs, donde opositores quemaron carros policiales, y señaló que hombres encapuchados a bordo de motocicletas dispararon al azar contra la multitud y causaron seis heridos.

El Ministerio del Interior pidió a los ciudadanos no ofrecer refugio a los grupos armados en Deraa y notificar de forma inmediata a las autoridades competentes sobre cualquier tipo de información disponible, pero la oposición aseguró que los atacantes eran agentes del Estado.

Líderes de las Organización Nacional de Derechos Humanos y la Liga Siria de Defensa de los Derechos Humanos reportaron 22 muertos a manos de agentes de seguridad vestidos de civil que dispararon granadas lacrimógenas, balas reales y de caucho para dispersar las marchas.

Ambas organizaciones no gubernamentales precisaron que 17 personas perecieron en Deraa, tres en Harasta y dos en Homs, mientras exigían el levantamiento de la ley de emergencia vigente desde 1963 y la liberación de prisioneros políticos.

Esos grupos y la propia SANA informaron, además, de concentraciones masivas en la región de Douma, cerca de Damasco, en Latakia, Qamishli, Amouda y Banias para exigir se aceleren las reformas, promover un clima de libertad y luchar contra la corrupción.

Más de 60 personas perdieron la vida en Siria desde el inicio de las revueltas contra Al-Assad, según el Gobierno, pero grupos de derechos humanos fijan la cifra en más de 100 víctimas fatales.

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