Chávez, con toda la fuerza de su pueblo

Todos los venezolanos hacen una muralla de acompañamiento al Presidente y le desean que regrese sano para continuar la lucha

 

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— El pueblo bravo le está dando total apoyo y solidaridad, junto a un amor inmenso, al Comandante Chávez, mientras su Gobierno llama a la unidad y al trabajo como un solo puño en alto.

La lealtad, la esperanza y la fe de un pueblo amoroso es fuerza mayor que desborda en quienes le han dado todo su amor. Es una muralla de acompañamiento. Eso lo vimos este viernes primero de julio, cuando se iniciaba la celebración del gran Bicentenario, la fiesta de pueblo orgulloso de su historia...

En el barrio caraqueño 23 de Enero, siempre fiel y combativo, donde los niños del Simoncito trajeron la representación de una época de rebeldía que aún continúa —hoy más que nunca—, estaban orgullosos en su uniforme verde oliva los batallones territoriales de milicia de ese enclave capitalino; los de Altagracia, Candelaria y Santa Teresa; las mujeres siempre batalladoras; los artistas del pueblo; los colectivos Montaraz, José Leonardo Chirino, La Piedrita, Resistencia Tupamaros, Fundación de Defensa Social e Integral, Farabundo Martí; los cadetes de la segunda compañía, y los estudiantes de las misiones Robinson, la Ribas y de la Sucre.

«Nos dio una lección de vida», afirmaba el vecindario en la calle, como un todo, enarbolando las banderas tricolores de Venezuela y de Cuba, junto a rojinegras y rojas-rojitas, escuchando la palabra comprometida y orientadora de quienes desde el PSUV, el equipo ministerial del Presidente, y la Asamblea Nacional —estaban los ministros Héctor Rodríguez y también Erika Farías— los acompañaron en la mañana, que comenzó con las plegarias de la fe religiosa y continuó con una marcha de firmeza y combate por un barrio que siempre ha estado dispuesto a defender a su Comandante. ¿Acaso no fueron los primeros que bajaron de los cerros hasta Miraflores aquel glorioso 13 de abril de 2002?

Ahora reeditan el río de amor y solidaridad, cristalino y refrescante, frente a la corriente de la vergüenza que arrastra las miasmas de las aguas imperiales.

Recorrer Caracas —como sabemos que resulta igual en todo el territorio venezolano— es topar con el pueblo bravo; así, cuando avanzamos por el popular barrio de Caño Amarillo, una brigada de la misión Ribas, encabezada por Samil Arias, coordinador del Eje No.2, va dejando en rojo y negro un mural con la frase que recorre como pólvora el país: ¡Pa’lante Comandante!

«Les metimos galope a los vendepatria en el 99 con todo y las argucias que hicieron y llevamos a Chávez a Miraflores; después los derrotamos en el golpe de abril de 2002 y en el paro petrolero guiado por la CIA, y ahora saldremos airosos con nuestro Presidente, como en todas las batallas, y en esta tiene al lado el apoyo del Comandante Fidel. Miren, sabemos que está muy bien cuidado en Cuba, y allí está bajo la supervisión médica del Comandante mayor, de Fidel.

«Comandante, escuche, su pueblo está entregado, dispuesto a dedicar tres veces más de tiempo a la Revolución; no es tiempo de tristeza, sino de trabajo y lucha».

Y de tiempo también habló aquella jovencita en la Plaza Bolívar, mientras estampaba su mensaje y su firma en un enorme pliego de papel que recogía a todo lo largo, frases y firmas: «Que se quede todo el tiempo que amerita para recuperarse y seguir fortaleciendo su espíritu, porque muchas batallas hay que dar y junto con el Libertador ascender a la cima del Chimborazo».

Y ante la televisión, la recomendación tierna y protectora: «Para que nadie te haga daño, que Dios te proteja, recibe todas las bendiciones de una abuela que te aprecia, chao mi amor». El hombre joven no se avergüenza de que se le raje la voz: «Un presidente como él no hay, te quiero mucho, Presidente».

La valiente mujer venezolana dice: «Todo el amor a nuestro Comandante, estamos aquí esperándolo y sabemos que va a llegar más fortalecido; nos ha informado con coraje y es un coraje que le llega del amor a su pueblo. Y nosotros estamos aquí contigo, aquí está tu pueblo y un Gobierno revolucionario que ha asumido todas las tareas».

No se conocen entre sí, pero una de aquellas mujeres levanta sus brazos e invita a la plegaria y le siguen otras y otros. Piden por la salud: «Dale, Dios, toda la fuerza de nosotros, su pueblo; que no desmaye, porque lo estamos esperando con amor. Bendígalo, y bendiga al Comandante Fidel, y a Cuba y a Venezuela».

La voz del pueblo se desplaza por la calle, de plaza en plaza, con ganas y ánimo de seguir adelante. En la esquina caliente de la Bolívar, sentados bajo el toldo habitual, ven y escuchan atentamente la reunión de su Presidente «gobernando como él sabe hacerlo», comenta una señora entrevistada por la televisión. Christian, el chofer, emocionado dice, «Así, ese es mi Comandante de siempre».

Unos reflexionan: «Hay que estudiar su mensaje, nos dijo mucho y hay que hacerlo».

La gran lección es amor y unidad. Esta es una batalla más que vamos a vencer, opina un anciano, con la sabiduría que le da la edad.

Y por el río de amor, de lucha y de trabajo, también navegan los colaboradores cubanos. En cada brigada de cada misión —médicos, educadores, los de la agroalimentaria y la cultura—, el compromiso redoblado de seguir sirviendo y acompañando al pueblo de Bolívar y de Chávez, porque somos el pueblo de Martí y de Fidel.

Apoyo dentro y fuera

Los actos de respaldo y para desear pronta recuperación al líder venezolano se repitieron durante todo el día en instituciones públicas, barrios y comunas.

Chávez está al frente del Gobierno, así lo aseguró el vicepresidente Elías Jaua, y lo constataron quienes en la esquina caliente de la Plaza Bolívar escucharon y vieron nuevamente, al mediodía de este viernes, en la televisión, al líder de la Revolución Bolivariana. Esta vez, dirigiendo una reunión de trabajo, dando orientaciones y órdenes, haciendo las alegres anécdotas de siempre, y así fue el gran insuflo de amor y ánimo, de confianza y certidumbre de que «cuando se recupere totalmente vendrá con más fuerza».

Al caer la tarde, un pueblo combatiente y entusiasta se dio cita con el presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas,  para ratificar su apoyo al Presidente, en acto transmitido por Venezolana de Televisión en el marco del programa Dando y dando.

Un solo estado, un solo gobierno y un solo pueblo: ahí está la clave de la victoria, dijo Soto Rojas mientras la multitud coreaba: ¡Unidad, unidad!

Desde muchos lugares del mundo llegaron también, una tras otra, las manifestaciones de solidaridad a Chávez y al pueblo bolivariano. Según trascendió, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y la mandataria argentina, Cristina Fernández, le enviaron mensajes de aliento momentos después de que este proclamara su mensaje a toda la nación bolivariana y al mundo.

Por su parte, el mandatario paraguayo, Fernando Lugo, quien fue tratado con éxito de un cáncer linfático el pasado año, expresó su «solidaridad fraterna» a Chávez. En ese mismo sentido se pronunciaron los gobiernos de Nicaragua, de Bolivia, El Salvador, Perú, Brasil.

También mostraron sus deseos de recuperación y pronto retorno a su patria la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, así como el presidente electo de Perú, Ollanta Humala, entre otros muchos.

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