Atentados sin precedente en centro de Damasco

Los ataques fueron dirigidos contra la Dirección de la Seguridad Estatal, cuya sede se encuentra en el área Kafur Suse, y contra la dependencia regional en Damasco de la Policía Militar de Investigación, a escaso kilómetro y medio de la primera y próxima ésta a la Oficina Central de la Aduana

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Juventud Rebelde

DAMASCO, diciembre 23.— Dos potentes atentados terroristas sin precedente en la historia de Damasco, detrás de los cuales se considera está la siniestra mano de Al-Qaeda, alteraron hoy la vida en esta tranquila ciudad en el viernes de oraciones musulmanas.

Los ataques fueron dirigidos contra la Dirección de la Seguridad Estatal, cuya sede se encuentra en el área Kafur Suse, y contra la dependencia regional en Damasco de la Policía Militar de Investigación, a escaso kilómetro y medio de la primera y próxima ésta a la Oficina Central de la Aduana.

Las detonaciones —la primera mucho más potente— acontecieron en torno a las 10:45 hora local, tras las cuales se pudo escuchar el tronar de armas ligeras como ametralladoras, fusiles AK y pistolas, y el sonido de sirenas.

Una fuente de todo crédito dijo a Prensa Latina que en realidad eran siete los atentados que se pretendían cometer, pero fuerzas de seguridad lograron abortar cinco de ellos.

Las autoridades no han precisado la cuantía de los daños materiales ni las pérdidas humanas, pero la Televisión Siria muestra imágenes espeluznantes de vehículos dañados o destrozados, cuerpos mutilados o calcinados dentro de autos y microbuses.

Una fuente gubernamental consultada por Prensa Latina señaló que investigaciones preliminares indican, por el modo de operación de atacantes suicidas en coches bomba, que estas acciones terroristas fueron cuidadosamente preparadas y perpetradas por mercenarios de la red Al-Qaeda introducidos en territorio sirio.

Tienen lugar —notó— tres días después que el ministro de Defensa del Líbano, Fayez Ghosun, alertó el martes que comandos de esa organización se infiltraron en Siria a través del territorio libanés como si pertenecieran a la oposición siria.

Con ellos persiguen —advirtió la fuente— atemorizar a la población y resquebrajar su disposición a salir a las calles y manifestarse públicamente a favor del gobierno del presidente Bashar al-Assad, de la unidad nacional y en rechazo de la intromisión extranjera y de las acciones de países occidentales, Turquía y de la Liga Árabe contra Siria.

El primer estallido fue tan fuerte que incluso estremeció los ventanales de edificios en barriadas distantes a pocos kilómetros del sitio de los atentados, como en el área de Muhajirin Shora y la zona en torno a la Calle Malki donde se encuentran varias embajadas y sedes de organizaciones internacionales.

«Esto nunca había sucedido en la historia de Damasco; ni en las guerras contra Israel esta ciudad fue tocada», exclamó Assad, un ciudadano que seguía con atención los hechos, mientras, Ali, otro residente, expresó una gran tristeza por tales actos de terror y la hostilidad extranjera de la que es blanco el país.

Otros vecinos expresaron fuertes condenas y exigieron que el gobierno tenga mano más fuerte y acabe con los que hoy generan la violencia terrorista en Siria, en tanto la televisión entrevista a figuras públicas de diversas esferas de la sociedad que condenan los atentados y llaman a la unidad nacional, y a luchar por defender y preservar la seguridad nacional.

Los atentados tienen lugar un día después que llegó a Siria la avanzada de la misión observadora de la Liga Árabe para coordinar el trabajo del resto del grupo cuya segunda delegación tenía previsto arribar el domingo.

Analistas occidentales advierten que estos ataques sin precedente en Damasco cambian la dinámica de la vida y la mentalidad con la cual las personas se comportarán en lo adelante, al tiempo que agregan un elemento de inseguridad.

Igualmente, estiman que estos sanguinarios hechos reflejan que los gobiernos adversarios de Siria no están interesados en que este país concrete una acción común con la Liga Árabe y se afanan en malograr cualquier paso diplomático que de Damasco para una solución constructiva de la crisis o desarrolle el diálogo nacional.

Una nueva investigación del periodista francés Thierry Meyssan sostiene que los adversarios de Siria están utilizando en la violencia armada y terrorista a mercenarios iraquíes, jordanos, pastunes y hasta comandos libios, entre estos Abdel Hakim Belhaj, un exacompañante del ejecutado Osama Bin Laden e histórico líder de Al-Qaeda en Libia.

Belhaj, quien se convirtió en gobernador de Tripoli por la gracia de la OTAN —señala Meyssan—, está supervisando los entrenamientos de mercenarios en campamentos en suelo turco para ser infiltrados en territorio sirio.

El periodista e investigador francés documenta con fotos en un artículo para la Red Voltaire el momento en que Belhaj partía del aeropuerto de Trípoli hacia Turquía, donde periódicos locales lo situaron posteriormente en la frontera turco-siria.

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