Cuando la paz no es prioridad

Autor:

Nyliam Vázquez García

De espaldas a una realidad provocada a fuerza de bombas, la OTAN se toma el derecho de señalar con el dedo, de acusar. ¡Como si tuviera moral! Lo peor es que con su actitud irresponsable continúa enrareciendo el ambiente político en Paquistán, donde los ánimos están visiblemente exacerbados en medio de una crisis política también con EE.UU.

En resumen, la ministra de Exteriores paquistaní Hina Rabbani Khar, rechazó nuevamente que Paquistán apoye activamente a los talibanes, como asegura un informe de la organización atlántica divulgado en Kabul, donde la Canciller se encuentra en visita de trabajo.

A la dirigente paquistaní, según dijo, el incidente le sabe a «vino viejo», porque no es la primera vez que enfrentan estas acusaciones. El mencionado informe está basado según la BBC, en los testimonios de 4 000 presos talibanes, de Al Qaeda y civiles, quienes supuestamente aseguran que el organismo de seguridad paquistaní presta ayuda a los insurgentes que le hacen la guerra a EE.UU. en Afganistán y se refugian en la montañosa frontera común.

Habría que preguntarse cuáles fueron los métodos empleados para obtener esa información. ¿Serían los mismos que en la prisión de Bagram o en la Base Naval de Guantánamo?

Tal parece que tanto EE.UU. como la OTAN necesitan una justificación para el estrepitoso fracaso de la guerra en Afganistán, donde diez años después están muy lejos de tener el control. Mejor si alguien ayudaba desde afuera a los insurgentes, porque de otro modo resulta vergonzoso que sigan sin poder tener el control del suelo afgano. ¿No?

Incluso, a pesar de la ayuda incondicional de Paquistán, por donde pasaban hasta hace bien poco los principales suministros de la guerra, y desde donde partían drones que luego bombardeaban a los propios paquistaníes en la frontera compartida.

De pronto, tanto la OTAN como EE.UU. prácticamente borran el apoyo paquistaní en esa «cruzada contra el terrorismo» que tanto le ha costado al planeta desde el 2001. Sin embargo, resulta innegable que después del asesinato de Osama Bin Laden en territorio paquistaní, de las frecuentes incursiones de los drones made in USA, y más recientemente el bombardeo por parte de aeronaves de la OTAN a dos puntos de control paquistaníes en la frontera con Afganistán —incidente que costó la vida a 26 militares paquistaníes— la crisis en las relaciones Islamabad-Washington solo ha ido en aumento.

«Tenemos que cesar de echarnos las culpas unos a otros y desarrollar un enfoque más cooperativo para afrontar los desafíos comunes», expresó la Canciller paquistaní en Kabul. Sin embargo, ese no parece ser el espíritu de los acusadores.

Según trascendió, Khar se encuentra en breve estancia en la capital afgana para conversar con las autoridades, mientras supuestamente tienen lugar reuniones en Qatar entre enviados del Talibán y Estados Unidos. Lo peligroso es que para la cita habrían sido ignorados los Gobiernos de Afganistán y Paquistán, pero claro, nadie más interesado que Washington en tener el control de las negociaciones. Aunque los talibanes desmintieron las reuniones de Qatar, es un secreto a voces que a esta altura de la guerra, EE.UU. intenta «dialogar» con los más moderados dentro del grupo insurgente, o sea los «talibanes buenos».

Mientras la OTAN acusa a Paquistán también de no cooperar lo suficiente, Barack Obama reconoció, por primera vez esta semana, el uso regular de drones en territorio paquistaní. Se justifica con que han sido acciones focalizadas y seguramente sus asesores olvidaron pasarle los datos de las más de 2 000 víctimas civiles en esas mismas operaciones.

Para Paquistán el uso de los drones en su territorio contraviene lo establecido en los acuerdos bilaterales. Sin embargo, al Pentágono los aviones robot le funcionan para bombardear sin que se pongan en riesgo sus uniformados. Qué importa que mueran hombres, mujeres, niños que no tienen nada que ver ni con los talibanes, ni con los intereses que representan ninguno de los Gobiernos involucrados.

El caos viene bien para pescar. Los hechos demuestran que si no es suficiente la crisis, siempre se podrá caldear los ánimos e ignorar las necesidades de los pueblos. No es que la posición de la OTAN y EE.UU. sorprenda, a fin de cuentas, la paz no es la prioridad.

 

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