Una olla de oro contra Al-Assad

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

Impotentes porque no han podido derrocar al Gobierno de Bashar al-Assad, las monarquías del Golfo decidieron pagarles salarios a los miembros del autodenominado Consejo Nacional Sirio (CNS) y su banda paramilitar, el Ejército Libre Sirio (ELS), quienes buscan derrocar al ejecutivo por la fuerza y a golpe de prácticas terroristas.

Estos grupos antigubernamentales, plegados a intereses extranjeros y colonialistas, llevan meses reclamando una ayuda militar más dura de las potencias occidentales, las cuales hasta el momento le pasan el parque bélico y los asesores militares entre bambalinas y con discreción, mientras juegan a la diplomacia y a las salidas políticas en el contexto de Naciones Unidas.

Aún no se sabe la cifra exacta de los millones que pondrán las petrodictaduras del Golfo al servicio de los opositores armados, pero uno de los delegados de la mal llamada reunión Amigos de Siria, celebrada el domingo en Estambul, Turquía, aseguró que el fondo será una «olla de oro» para minar el ejército de Al-Assad, citó AP.

Según los planes de la coalición internacional contra Damasco, este nuevo paso «incitará» a más miembros del Ejército Árabe Sirio a desertar para unirse a las bandas asesinas de la oposición, alimentadas por terroristas de Al-Qaeda y extremistas procedentes de Iraq, Libia y otros puntos de la región.

Los participantes en esta segunda edición de quienes realmente son los «Enemigos de Siria» (la primera fue en Túnez, a finales de febrero) también acordaron dotar a estos grupos de equipos de comunicaciones y otros fondos que, según anunciaron ante las cámaras y grabadoras, deberán ser gastados en equipamiento «no letal». Esta no es una noticia nueva. Ya Qatar y Arabia Saudita habían admitido estar enviando ese tipo de ayuda a las bandas armadas multinacionales que operan en la nación levantina. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, también.

Unos días antes de la reunión de buitres turca, Reino Unido anunció el desembolso de 800 000 dólares (medio millón de libras esterlinas) a la oposición siria, supuestamente con las mismas condiciones. Ese acuerdo de principio suena hipócrita, cuando se sabe que Londres suministró armas, logística e inteligencia a los grupos terroristas en la ciudad de Homs, donde se reportaron sangrientos combates.

Ninguno de estos países va a gastar su dinero en las agrupaciones opositoras que quieran construir una «nueva Siria» sin la injerencia extranjera. Si fuese así, no apostaran tanto a la guerra y a la desestabilización.

Las grandes potencias occidentales y sus socios del Golfo  quieren una Siria encabezada por una élite política endeudada con los mezquinos intereses imperialistas. Para eso ya están pagando hace meses.

 

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