Chávez, un liderazgo plural, polífono

Masas populares venezolanas protagonizan innovadora estrategia electoral alrededor de la candidatura de la Revolución Bolivariana

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— A menos de 50 días de los comicios presidenciales en Venezuela, las mayorías populares de este país parecen dispuestas a asumir un nuevo rol en la campaña proselitista del mandatario y candidato Hugo Chávez Frías.

Se trata de una inédita estrategia electoral, en la que no solo acompañan al líder en sus caravanas y concentraciones, sino que ellas mismas están generando grandes escenarios donde las multitudes refrendan su apoyo al estadista y multiplican las movilizaciones a favor de ese voto, incluso sin la presencia del jefe revolucionario.

Así ocurrió la víspera, cuando los trabajadores de la industria petrolera organizaron una concentración y concierto en respaldo al Presidente y a la política de plena soberanía en el sector de los hidrocarburos que este ha impuesto.

El miércoles los empleados del sector ferroviario también protagonizaron las llamadas «mareas rojas» en una de las estaciones del Metro de Caracas; mientras, los trabajadores del sector público hacían lo propio.

Han sido miles de personas que no solo reiteran su apoyo a Chávez, sino su absoluto rechazo a los mensajes y manipulaciones de la derecha y su candidato, que tratan de confundir a los votantes incluso plagiando los postulados sociales y hasta el mismísimo discurso del dirigente bolivariano.

El propio Jorge Rodríguez, jefe del equipo de campaña electoral de Chávez —el Comando Carabobo— reconoció que el Gran Polo Patriótico iniciaba una nueva etapa proselitista, que incluye encuentros sectoriales del Presidente Chávez, los cuales se han multiplicado durante esta semana.

La estrategia, además de los acostumbrados actos de campaña de las democracias burguesas, es, sin dudas, una innovación política audaz, lúcida y eficaz. Tiene como pilar el carácter polifónico del liderazgo chavista.

Es decir, la unidad en torno a su figura y la capacidad de la «tolda roja» (que aglutina al Partido Socialista Unido de Venezuela —PSUV— y al resto de las organizaciones que apoyan la candidatura de Chávez) y de las grandes mayorías, de articular un discurso cuya cualidad primera es la conciencia de la trascendencia del proceso para el futuro nacional y global.

También —a todas luces— es una contracampaña para enfrentar la estrategia electoral de la derecha y sus ataques —multiplicados por los grandes grupos mediáticos nacionales y transnacionales— sobre que el presidente Hugo Chávez está haciendo «muy pocos» actos proselitistas, mientras su principal contrincante, el ultraconservador Henrique Capriles Radonski, «le ha dado la vuelta al país dos veces».

Es una matriz, que en superficie o trasfondo, está intentando mantener en el tintero público la salud del Jefe de Estado.

Una recaída física del mandatario o la generación de una situación de desestabilización de grandes proporciones son las únicas variables a las que la ultraderecha ha apostado (según sus cálculos —a los cuales yo no le pondría ni un céntimo) para intentar subvertir, aunque sea en último momento, el amplio favoritismo de Chávez para los comicios del 7 de octubre.

Con la nueva estrategia electoral, cuya base es el protagonismo de las grandes mayorías, el chavismo da muestras de su originalidad, de su constante capacidad de generar nuevos espacios para defender su revolución, y de su profundo y raigal apoyo popular. Incluso, de su sentido del humor. O de aquel refrán según el cual, «al que no quiere caldo, tres tazas».

Nota: Mientras enviaba este comentario a la redacción, el Comando Carabobo nos remitió a los medios de prensa, una invitación para asistir a la caravana y concentración que realizará Chávez este sábado en San Félix, en el estado de Bolívar... Poco después, el líder llegaba al capitalino teatro Teresa Carreño para una nueva entrega de viviendas y créditos.

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