El problema de la guerra

Quienes ejercen el poder imperial parecen verlo a la inversa y sacan partido y engordan sus arcas, sin importarles los sufrimientos. Ninguno de ellos va a la guerra

Autor:

Juana Carrasco Martín

La guerra es un problema, no una solución. En algún momento leí esta frase, un axioma para estos tiempos. Pero quienes ejercen el poder imperial parecen verlo a la inversa y sacan partido y engordan sus arcas, sin importarles los sufrimientos. Ninguno de ellos va a la guerra.

El miércoles, cuando una parte de Estados Unidos celebraba la reelección de su presidente, el Departamento de Defensa revelaba datos que catalogan entre lo más terrible de las guerras que Barack Obama heredó, continuó y no terminó en sus primeros cuatro años de mandato: la existencia de 1 500 jóvenes amputados entre sus 50 159 heridos en Iraq y Afganistán. En 11 años de guerra en Afganistán y diez en Iraq, 5 225 militares han muerto en ambos conflictos bélicos.

El representante demócrata Dennis Kucinich, quien infatigable e infructuosamente se opuso a la guerra de George W. Bush, el hijo, en un artículo a propósito de los diez años de Iraq, apuntaba que el costo monetario de esas guerras es incalculable y, paralelamente, la presencia militar estadounidense y de sus aliados de la OTAN y otros había generado guerras civiles sectarias en ambas naciones. La guerra no es solo un problema en sí misma, sino que genera más problemas.

Cuando Kucinich denunció en el Congreso de Estados Unidos el crimen de lesa humanidad que se gestaba, dijo que Iraq no tenía armas de destrucción masiva, no tenía conexión con el 11 de septiembre y tampoco era una amenaza para Estados Unidos, pero aró en el mar, y la mentira fue vendida fácilmente al pueblo norteamericano.

Otros demócratas influyentes, como la entonces senadora por Nueva York Hillary Clinton, participaron en el engaño.

Al conocerse los nuevos datos de heridos entregados por el Pentágono, Huffington Post dio a conocer su propia investigación de los hechos: 253 330 hombres y mujeres que sirvieron en esas guerras, no pocos en ambas, han sufrido lesiones cerebrales traumáticas, la mayoría conocidas como desórdenes de estrés postraumático producidos por sus experiencias de combate; pero ahí también están incluidos 3 949 con heridas de penetración en la cabeza y 44 610 con lesiones cerebrales severas o moderadas.

Entonces, las heridas son físicas y psíquicas para la nueva generación de veteranos, miles que se unen a los que sufrieron por igual cuando la guerra de Vietnam. Junto a ellos sufren sus familias…

Por tanto, la guerra es el problema, y el mayor causante los intereses político-económicos que las inventan, organizan y mandan a otros a pelearlas…

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