Avanzan conversaciones de paz en La Habana

Representantes de la guerrilla afirman que el proceso va por buen camino

Autores:

Yailé Balloqui Bonzón
Marina Menéndez Quintero

Las negociaciones para la paz en Colombia prosiguen en la capital cubana «a buen ritmo», según declararon representantes de las FARC-EP a su entrada al recinto donde tiene lugar el diálogo con el Gobierno: primer intento de salida política al conflicto desde la culminación del proceso sostenido en San Vicente del Caguán entre 1998 y 2002, sin resultados tangibles.

Como la víspera, llegaron primero al Palacio de Convenciones de La Habana, sede del encuentro, los delegados del Gobierno de Juan Manuel Santos encabezados por Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador, y luego lo hicieron los de la guerrilla.

En breves declaraciones a la prensa, y a nombre de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, Jesús Santrich manifestó la «convicción absoluta de que el pueblo vencerá. Les decimos que vamos avanzando con buen ritmo, por buen camino, y tratando de que la participación del pueblo sea plena en este proceso de construcción de la paz».

El tema de la participación popular es, sin embargo, el segundo punto de la agenda del diálogo cuya apertura, trascendió en días pasados, fue retrasada precisamente para ajustar detalles técnicos sobre ese aspecto.

El primer tema es Política de Desarrollo Agrario, un asunto cardinal en la sociedad colombiana actual.

Repercusión en Colombia

Las conversaciones quedaran instaladas el lunes con el anuncio por la guerrilla de un cese de las operaciones ofensivas y los sabotajes, una medida que en Colombia fue recibida con satisfacción por la ex senadora Piedad Córdoba, líder del movimiento Marcha Patriótica y de Colombianos y Colombianas por la Paz quien afirmó en su cuenta en Twitter: «Colombia de júbilo por tregua unilateral».

En un comunicado difundido por PL, la organización pacifista pidió al ejecutivo decretar un cese al fuego en correspondencia con la tregua decretada por la insurgencia, y calificaron ese potencial gesto del Gobierno como un mensaje de esperanza para el país.

Sin embargo, el senador Roy Barreras, presidente del Congreso de la República, aunque valoró la medida guerrillera como una señal de paz e inspiradora de optimismo sobre el fin del conflicto, reiteró la posición del Gobierno de mantener las operaciones militares, dijo el cable.

«Espero que las FARC-EP comprendan este momento histórico y sepan que la violencia que azota a los colombianos también tiene otros orígenes, como las bandas criminales y la delincuencia», agregó.

En similar sentido se pronunció el presidente de la Cámara, Augusto Posada, quien coincide con Barreras en destacar la posición de la fuerza guerrillera al decretar una tregua unilateral. Simultáneamente opina que el ejército no puede menguar el mandato recibido de mantener una presencia activa en todo el territorio nacional.

Vastos sectores de la población siguen atentos al diálogo entre las partes, apuntó el despacho.

También la alta representante de Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, Catherine Ashton,

saludó la medida guerrillera para el cese de operaciones y sabotajes, y expresó su esperanza en que las negociaciones en La Habana concluyan con un acuerdo de paz.

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