Ultraderecha incrementa conspiración desestabilizadora

Fuerzas revolucionarias articulan movilización nacional. Confirman asistencia de los presidentes Evo Morales y José Mujica a concentración de mañana en Miraflores

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Juventud Rebelde

CARACAS.— Venezuela transcurre en absoluta tranquilidad; no obstante, los líderes de la oposición están incrementando con fuerza —al parecer en un intento de crear un «efecto bola de nieve»— las maniobras conspiradoras para intentar generar un clima de desestabilización en el país a partir de mañana.

El equipo electoral del Partido Socialista Unido de Venezuela y el Gran Polo Patriótico (Comando de Campaña Carabobo) denunciaron la tarde de ayer, en conferencia de prensa, el envío por Ramón Guillermo Aveledo —secretario ejecutivo de la ultraderechista Mesa de la Unidad Democrática, MUD— de una carta que intenta continuar abonando una matriz de opinión en contra de la democracia venezolana ante la opinión pública internacional y las instituciones multilaterales.

Luego de la que cursó a embajadores acreditados en Caracas, la nueva misiva de Aveledo es para la Organización de Estados Americanos (OEA). Insiste en que, de Chávez no jurar este 10 de enero la presidencia, en el país se estaría produciendo un «vacío de poder» y una violación de la Constitución.

Mañana comienza el período presidencial de 2013-2019, para el cual fue elegido por amplia mayoría el mandatario Hugo Chávez, quien se recupera en La Habana de un complejo procedimiento quirúrgico, es un presidente reelecto y goza de un permiso por unanimidad de la Asamblea Nacional para atender sus problemas de salud en Cuba.

Capriles intenta ganar terreno

Las principales autoridades judiciales, legislativas, gubernamentales, y los mejores expertos constitucionalistas de este país rechazan que en Venezuela haya algún tipo de perturbación institucional. Continúan exhortando a la oposición a una interpretación coherente de la Carta Magna y echar a un lado la manipulación política. La ultraderecha hace oídos sordos.

El gran perdedor en las elecciones presidenciales del 7 de octubre, Henrique Capriles Radonski, está montado en la «nave» desde el inicio, pero parece decidido a recuperar algún tipo de liderazgo, el que en este «episodio» le está robando Aveledo, según ironizó Jorge Rodríguez, jefe del Comando de Campaña Carabobo, durante la rueda de prensa en el Teatro Principal.

En las últimas jornadas Capriles ha expuesto, pese a que la realidad indica todo lo contrario, que en Venezuela hay «un Gobierno que no gobierna, que está paralizado»; también, que «el 10 de enero el Presidente debe juramentarse».

En un nítido apoyo a la maniobra de un supuesto «vacío de poder», señaló que «ese día termina un período».

Durante declaraciones en el estado de Lara, la víspera, reforzó, aún con más «energía», el tema de la supuesta ilegitimidad gubernamental que se generaría a partir del 10 de enero, al decir que el 7 de octubre no se votó «por Nicolás Maduro, eso tiene que quedar clarito. Ni por los ministros», dijo.

Se votó —expuso— «por el Presidente de la República y si esa persona que es electa no tiene la posibilidad de asumir, la respuesta está en la Constitución»...

A continuación, y como era previsible, instó al Tribunal Supremo de Justicia a pronunciarse sobre la interpretación de los articulados que establecen los criterios de ausencia temporal o absoluta del Presidente de la República.

Más adelante, y en un intento de coqueteo ya bastante sobado con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, señaló que la misma está llamada a defender la Constitución y a actuar para que las leyes «se respeten», aún más cuando el Presidente está ausente.

«La Fuerza Armada como institución tiene un rol que cumplir», casi que amenazó.

Para «rematar», calificó como «una señal terrible que estén convocando la gente a la calle el jueves», en referencia a la movilización popular que se producirá ese día alrededor del Palacio de Miraflores en apoyo al presidente Chávez y en respaldo a la socialista Revolución Bolivariana, frente a los amagos desestabilizadores de la derecha.

Incluso, reclamó a los jefes de Estado y de Gobierno y demás dignatarios que asistirán a ese acto de masas, que se abstengan de hacerlo... Nada, como nos tiene acostumbrados, el hombre se volvió a envalentonar, queriendo revolver el río para pescar lo que no pudo en las presidenciales.

El pueblo para la calle

Los partidos políticos, movimientos sociales y organizaciones sindicales revolucionarias se alistan para concentrarse mañana en el Palacio de Miraflores en apoyo a Chávez y la Revolución Bolivariana.

Al acto de masas ya confirmaron su asistencia los presidentes de Bolivia y Uruguay, Evo Morales y José Mujica, respectivamente. Se espera que arriben otros jefes de Estado o Gobierno. También asistirá el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, entre otros representantes de Estados amigos.

La Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST) convocó a sus afiliados, a oponerse al llamado «paro cívico» de la reacción. Wills Rangel, líder de la organización, señaló que en Venezuela «no va a volver a ocurrir un 11 de abril, o un paro cívico, o intento de desestabilizar».

En conferencia de prensa, Rangel enfatizó que los trabajadores se acogerán «al artículo 5 de la Constitución, que dicta que la soberanía reside sobre el pueblo, no hay nada por encima de la soberanía del pueblo», la cual se ratificó con las contundentes victorias del socialismo en las elecciones presidenciales y regionales de los últimos meses, indicó.

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