Ritmo ágil y clima de respeto en conversaciones de paz

Al concluir este jueves el tercer ciclo de conversaciones iniciado el 19 de noviembre de 2012, ambas delegaciones emitieron sus valoraciones sobre la marcha del proceso

Autores:

Yailé Balloqui Bonzón
Marina Menéndez Quintero

El Gobierno colombiano reconoció que las conversaciones que llevan a cabo en la mesa de diálogo con las FARC-EP avanzan en un clima de respeto y de diálogo amplio, en tanto la guerrilla coincidió en que el proceso tiene un «ritmo ágil y con soluciones de fondo».

Al concluir este jueves el tercer ciclo de conversaciones iniciado el 19 de noviembre de 2012, ambas delegaciones emitieron sus valoraciones sobre la marcha del proceso donde la guerrilla, en la voz de Jesús Santrich, apuntó que «creemos que hay resultados concretos y aproximaciones como también, es obvio, existen diferencias».

A su vez, en una declaración pocos minutos antes, el grupo gubernamental encabezado por Humberto de la Calle, afirmó que «hay coincidencias en el anhelo de transformación del campo aunque también subsisten diferencias notables».

Para superar esos desacuerdos, en aras a alcanzar la paz, De la Calle apostó por «situarse más allá de los propios intereses y ser capaz de ver el futuro» y señaló que el Gobierno «es consciente de la necesidad de cerrar la brecha mediante la transformación del campo».

Aunque, puntualizó, con ello «no se debilitará la garantía del derecho de propiedad adquirido legítimamente» en referencia al latifundio y las tierras extranjerizadas que las FARC-EP denuncia que existen en el país.

Desde la apertura de las pláticas el pasado octubre en Oslo, Noruega, las partes siguen centradas en el desarrollo rural, el primer tema de la agenda previamente pactada en agosto último y tópico clave del conflicto armado de más de medio siglo en Colombia.

En ese sentido las FARC-EP han puesto sobre la mesa diez propuestas mínimas para el acceso a la tierra y la democratización de la propiedad, elaboradas a partir de los resultados de diferentes espacios de participación popular realizados en la nación colombiana, en los últimos meses, en torno al tema agrario.

Sobre este tema, el guerrillero Ricardo Téllez se refirió a la conveniencia de que la discusión en el país continúe y en la «necesidad imperiosa de que el pueblo participe». A tenor de esto Iván Márquez insistió en la realización de una Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo para legalizar los acuerdos y verdadera garantía para que los insurgentes transiten por los caminos de la acción política.

«Seguridad y certeza jurídica», exigió el grupo insurgente como «otro elemento fundamental para rodear de confianza un proceso» que puede llevar a Colombia hacia una actualización y modernización política de manera pacífica.

El insurgente Jesús Santrich se refirió además a algunos sectores latifundistas y paramilitares con aspiraciones de poder que le hacen la guerra a este proceso porque «no quieren ceder sus privilegios».

El sector ganadero, hostil a los diálogos de paz que llevan a cabo el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla colombiana, —aclaró Iván Márquez— posee alrededor de 40 millones de hectáreas de tierras y 22 millones de cabezas de ganado. Esa gran extensión se puede reducir y redistribuir entre sectores marginados del campesinado colombiano, señaló.

A su vez, sin mencionar directamente a ningún sector, De la Calle fustigó a quienes acusan al Gobierno de asumir las propuestas de la FARC-EP «para crear alarma», pero les advirtió que se buscarán canales «para escuchar las preocupaciones de los ganaderos. Pero ellas deben expresarse sin desfigurar las posiciones del Gobierno en la mesa de diálogo, subrayó.

Un punto en el que ambas partes difieren es el referido a la necesidad de un alto al fuego bilateral, propuesta que —según dijo el guerrillero Andrés París— «gran mayoría de los colombianos apoya».

Sin embargo, en consonancia con lo decidido días atrás por el mandatario Juan Manuel Santos, la declaración del Gobierno advierte que «solo habrá cese al fuego cuando se hayan alcanzado los acuerdos definitivos».

No obstante París agregó que las FARC-EP ratifican su decisión de continuar abogando por un detenimiento total de las hostilidades y están en disposición de, si no se logran pactos que paren el conflicto, «firmar acuerdos intermedios como armisticios o acuerdos humanitarios que construyan puentes».

La mesa de diálogo entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP hará un receso a partir de hoy, después de 11 jornadas de trabajos conjuntos y según el calendario establecido por las partes, volverán a sus conversaciones el próximo jueves 31 de enero.

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