Juramentan comisión para investigar crímenes durante la IV República

La Comisión de la Justicia y la Verdad investigará más de 3 000 casos de torturados, desaparecidos y asesinados durante los Gobiernos burgueses de 1958 a 1998. Movilización popular conmemoró el Caracazo en su aniversario 24

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— El presidente del Parlamento venezolano, Diosdado Cabello, juramentó este miércoles, durante las conmemoraciones por el aniversario de la rebelión popular conocida como el Caracazo, a la Comisión de la Justicia y la Verdad, que investigará las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la llamada IV República.

Entre 1958 y 1998, en Venezuela se estableció una política represiva que dejó más de 3 000 víctimas, entre torturados, desaparecidos y asesinados.

La Comisión quedó integrada por 19 representantes de los poderes del Estado, el ejecutivo, el legislativo y deudos de las víctimas, reunidos en el Frente Nacional de Familiares y Amigos de Asesinados, Desaparecidos y Torturados por motivos políticos durante esas cuatro décadas del llamado Pacto del Punto Fijo, un acuerdo entre los partidos burgueses para alternarse en el poder, a espaldas del pueblo, y preservar los intereses de la oligarquía local y transnacional.

En declaraciones a JR, el diputado Fernando Soto Rojas, guerrillero en los años 60 y 70, señaló que «esta es una lucha larga, una historia de décadas buscando a nuestros desaparecidos. La Comisión de la Verdad investigará en nombre del pueblo y dejará en claro que durante la IV República se aplicó en Venezuela una política de terrorismo de Estado».

El hermano de Fernando, Víctor Soto Rojas, otro protagonista del movimiento de liberación en la segunda mitad del siglo XX, fue lanzado desde un helicóptero sobre las montañas, y aún sus restos no han sido encontrados.

La Comisión de la Verdad dispondrá de toda la información, ayuda y asesoramiento para esclarecer los crímenes e intentar encontrar los restos del mayor número posible de víctimas.

Fernando será uno de los asesores de la Comisión, de la que forman parte, entre otros, la Fiscal General de la República y la Defensora del Pueblo. También la integrará el párroco de la iglesia de San Francisco, de Caracas, José Numa Molina, conocido por su entrega a los pobres y humildes de la ciudad.

En diálogo con JR, el padre Numa destacó la conmemoración  del Caracazo, en su aniversario 24. «Todavía tengo fresca la represión desatada entre el 27 de febrero y los primeros días de marzo de 1989. Cómo los cadáveres se recogían y amontonaban en sacos, como si fueran basura. Hoy hay que recordar esos hechos. El pueblo jamás debe olvidar su historia, para que nunca se repitan los tristes episodios de aquellos días».

El mayor general Wilmer Barrientos, jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), comentó, en aparte con este diario, que «los soldados venezolanos entonces también eran pueblo, pero estaban dirigidos por hombres que se oponían a las masas.

«Fue de nuestras filas, encabezados por el comandante Hugo Chávez Frías, de donde salieron los oficiales y soldados que protagonizaron la rebelión cívico-militar del 4 de Febrero de 1992.

Protagonista del 4-F, el general Barrientos señaló que «el Comandante Chávez, que ahora da una batalla por la vida —de la que seguro saldrá victorioso—, nos sembró en el corazón amor y sensibilidad, por lo que nunca más las armas serán viradas contra las masas, de las que somos parte».

El vicepresidente ejecutivo, Nicolás Maduro, encabezó las conmemoraciones por el Caracazo, dedicadas a la juventud de 1989. Homenaje —dijo— a quienes dieron sus vidas por las luchas que se iniciaban en el mundo contra el modelo neoliberal.

El 27 de febrero fue «el despertar colectivo que llenó el alma del pueblo»; una rebelión que se fue acumulando por la frustración.

Esta fecha es considerada por el presidente Chávez —explicó— como el inicio de la Revolución Bolivariana, que luego tuvo su desarrollo con la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992; la del 27 noviembre de ese año; el triunfo electoral del presidente Hugo Chávez el 6 de diciembre de 1998, y la Constitución Bolivariana del 15 de diciembre de 1999.

La nuestra es —apuntó Maduro— una revolución democrática y socialista, donde el pueblo y las fuerzas armadas somos uno, estamos más unidos que nunca, indicó acompañado por el alto mando militar de la FANB, el gabinete ejecutivo, parlamentarios y familiares de las víctimas del Caracazo.

Al acto, celebrado en la Plaza Caracas, asistió Rosa Virginia Chávez, hija del líder bolivariano, quien se mantiene bajo tratamiento médico en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, a unos dos kilómetros de esta plaza del centro de la ciudad.

Maduro destacó la hermosa demostración de las hijas, hijo, nietos y nietas de Chávez, quienes lo han acompañado en su situación actual. «Nosotros nos alimentamos con su sonrisa, con ese amor puro que ellos transmiten», dijo.

Chávez, señaló, tiene «todo el amor y todo el acompañamiento del pueblo de Venezuela». La difícil batalla que da por la vida «ha permitido fortalecer la conciencia de cada uno de nosotros sobre el papel histórico y definitorio que el Comandante ha jugado y juega en el destino de libertad de la patria».

El Vicepresidente Ejecutivo anunció la aprobación por el Jefe de Estado de un grupo de recursos para indemnizar a los familiares de las víctimas del Caracazo, como acto de justicia.

También condenó las continuas campañas de desinformación y manipulación de la derecha contra la Revolución Bolivariana y el Presidente Chávez. «Los que ayer nos masacraron, hoy son los golpistas, los de la guerra económica que están aplicando en estos momentos», denunció.

Maduro ratificó la unidad de la dirigencia bolivariana y la decisión firme de defender la Revolución. «Vienen tiempos de esperanza, progreso y prosperidad. Es la nueva época del pueblo en el poder, de democracia verdadera», dijo.

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