Derecha venezolana o una puesta en escena

Gobierno bolivariano denuncia que las protestas son prefabricadas

Autor:

René Tamayo León

CARACAS.— «Todo es prefabricado, es una puesta en escena que (acaba) cuando se apagan las luces de las cámaras de televisión», denunció el ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Ernesto Villegas, al referirse a las manifestaciones de grupos de la derecha contra la Revolución Bolivariana.

«Ellos tienen que ponerse unas cadenas de ficción, porque nadie se las está poniendo. Todo para fotografías», fue el comentario matutino del principal vocero del ejecutivo en la mañana de este lunes, en una entrevista con Venezolana de Televisión (VTV).

Desde hace varias semanas, y en varios sitios, pequeños grupos de jóvenes, usando como bandera «reclamos estudiantiles» sobre mayor información respecto al estado de salud del presidente Hugo Chávez, han mantenido protestas en la que se encadenan y emplean candados.

Durante los últimos días ha sido en la zona de Chacao, al este de Caracas, estado de Miranda, donde aún se mantienen.

Al mediodía de este lunes, alrededor de siete lo intentaron en un lateral de la sede del Consejo Nacional Electoral antes de recibir el repudio de transeúntes y trabajadores bolivarianos, por lo que debieron ser evacuados por fuerzas del orden.

Villegas denunció que el antichavismo está empleando «unos muchachos que son muy jóvenes. Que solo han conocido los tiempos de Revolución. Que no padecieron los rigores de la represión en la IV República».

El Ministro de Comunicación e Información ratificó que el Gobierno Bolivariano ha informado de manera coherente y oportuna sobre el curso médico del estadista, en estricto apego a la realidad.

Rechazó la manipulación y desinformación generadas por medios de prensa derechistas locales y foráneos, y las redes sociales, con el objetivo de desestabilizar al país.

Bolivarianos en las calles

La realidad política en Venezuela se caldea por día. Su raíz hay que buscarla en la actual estrategia de desestabilización que está aplicando la derecha local y foránea, que está utilizando como baza —para que se sepa— la enfermedad de Chávez.

Los planes subversivos contra la Revolución Bolivariana son de gran calado. Están muy bien concebidos. Tengo la impresión de que estamos asistiendo a una pulcra y «académica» operación de «ingeniería de inteligencia».

Lo que está pasando aquí no es cosa de novatos.

En mi criterio, esta operación (algún día sabremos su verdadero nombre) fue tramada, concebida, está siendo monitoreada, y se renueva y reprograma cada día, por los más calificados operadores de las «más mejores» agencias de espionaje —oficiales y oficiosas— de los poderes hegemónicos mundiales.

Una amiga venezolana que nos sirvió de guía este lunes en un trabajo de campo —para un reportaje sobre el poder comunal en las nuevas ciudades que construye la Revolución Bolivariana para los sectores populares y la clase media— me comentaba: «Esa gente no descansa; pero nosotros tampoco lo haremos».

Así ocurre. El domingo, por ejemplo, fue agitado aquí (mediáticamente, quiero decir). Mientras en el este de Caracas, en la zona del estado de Miranda, el pequeño grupo juvenil opositor mantenía su «encadenamiento “colectivo”»: en el oeste, en la Plaza O’Leary, miles de jóvenes bolivarianos se congregaban para dar su apoyo al presidente Chávez y a la Revolución.

Al unísono, mientras algunos centenares de gente de la derecha marchaban en apoyo a los «estudiantes» en Miranda; las masas bolivarianas se pronunciaban contra la gestión del actual gobernador del estado, el ultraderechista Henrique Capriles Radonski. Y no fue poca cosa: le exigieron su renuncia.

Según fuentes, H.C. Radonski todavía andaba este fin de semana por Estados Unidos. Al parecer sus «gobernados» (no los ricos, por supuesto) están inconformes con su mandato.

«Capriles, gobierna o renuncia», decía una pancarta apostada frente a su gubernatura, en la linda ciudad mirandina de Los Teques, la capital estadual.

«Miranda es el estado más inseguro del país. Está en decadencia», denunciaba otro mural. «Capriles no gobierna ni se preocupa por la región», agregaba otro.

Pero no solo fue una cuestión de «masas», incluso el Consejo Legislativo del Estado anda por el mismo camino. Su presidenta, Aurora Morales, y la mayoritaria bancada del Gran Polo Patriótico, le pidió (mientras —reitero— Capriles paseaba por EE.UU.) su renuncia.

Nota: El Gobierno venezolano denunció a inicios de fin de semana que Capriles Radonski fue a EE.UU. a conspirar y buscar fondos para atentar contra la Revolución Bolivariana. Radonski refutó la acusación. Anunció en las redes sociales su «verdadero» objetivo: ver a sus sobrinos. (No obstante, nada se supo de su encuentro con los «tíos»)

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