El hombre que siempre veré (+ Fotos)

El 2012 fue un año muy agitado para Chávez. Ha sido, sin dudas, el hombre más retratado en lo que va de siglo XXI...

Autores:

Juventud Rebelde
René Tamayo León

CARACAS.— Chávez es fácil para las fotos. Como quiera que la tires, sale perfecto. No solo es fotogénico, lo acompaña el halo heroico de los grandes hombres.

El único problema está en la posición que pueda lograr el fotorreportero. A veces, alcanzar una buena es imposible, bien porque los otros colegas no te dejan llegarle, o el pueblo te lo impide porque se amontona a su alrededor, o el anillo de su seguridad ese día está más «difícil» que nunca.

A veces, cuando del pueblo venezolano se trata, lo que te salva es la palabra mágica «cubano». Ahí mismo te abren un hueco y te dejan pasar. Incluso, si es en una gran concentración y el punto de acreditación está muy lejos de la tribuna, un guardia nacional hasta puede solicitarle a su jefe que le permita adelantar al «cubanito». Y allá va eso.

Algunos dicen que las grandes fotos de los grandes hombres son pura casualidad: el estar en el lugar preciso en el momento adecuado. Algo de eso hay. Pero no es totalmente cierto.

Las fotos que quedan, las que marcan época, las que durarán toda una eternidad, son el fruto de la disciplina, el dominio técnico, el olfato periodístico y artístico, pero, sobre todo, del trabajo perseverante, incansable; el no cejar, el no dejar de tirar fotos; el mirar la vida que acontece frente a ti solo y únicamente, a través del lente.

«Fotorreportero que se duerme, se lo lleva la corriente».

Pero Chávez casi siempre busca ponértela fácil. En Miraflores, o en cualquier otro lugar, tras terminar su discurso o la tarea que cumple, se acerca a la prensa, presto y ligero, sin importarle las normas a las que quieren obligarle sus escoltas, y comienza a hablar, casi pegado a tu cara.

Ahí el fotorreportero siente alivio, y el disparador no se deja de apretar.

El 2012 fue un año muy agitado para Chávez. Ha sido, sin dudas, el hombre más retratado en lo que va de siglo XXI. No porque busque las fotografías, sino porque hasta ahora fueron 14 años de intenso trajín. Nunca descansa. Nunca para. Y como esta es la época de los medios, pues siempre tras él va un ejército de redactores y fotorreporteros. Y lo acepta sin pompa ni poses. No lo necesita. Chávez es fácil para las fotos.

¿Por qué escribo en presente? Porque así es. Este es el Chávez que siempre veré. El que mi compañero de equipo, el fotorreportero José Manuel Correa, captó y también llevará siempre consigo.

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