El «primer ministro» de Obama para Siria

Sin contar con el pueblo sirio, que muere en una despiadada guerra, los opositores residentes en EE.UU. y Europa montaron una farsa en Estambul para intentar establecerse como punta de lanza

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

Le llaman «primer ministro», pero en honor a la verdad, debieran titularlo como representante del Departamento de Estado norteamericano para Siria. Su aval: haber vivido durante muchos años en Estados Unidos y apoyar a los grupos armados que se enfrentan al Gobierno sirio. Eso basta para la Casa Blanca, que tanto ha invertido en la formación y sustento de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFROS), plataforma de exiliados, reconocida por Washington y sus aliados como el representante legítimo del pueblo sirio.

Sin contar con el pueblo sirio, que muere en una despiadada guerra, Ghassan Hitto fue elegido primer ministro de un recién creado «Gobierno» con 35 de los 48 votos emitidos tras 14 horas de deliberación a puerta cerrada entre 70 miembros de la CNFROS.

Reunidos en Estambul, Turquía, ese puñado de gatos con intereses foráneos y residentes en Estados Unidos y Europa, decidieron la jefatura de una administración, punta de lanza contra la soberanía siria, según el modelo de democracia estadounidense.

Ejecutivo de empresas de tecnología de la comunicación, Hitto ha vivido durante largos períodos de tiempo en Estados Unidos. En Indiana cursó las licenciaturas de Informática y Matemáticas, y en Texas trabajó como alto cargo de una firma de telecomunicaciones.

Al parecer, la ficha de este personaje tiene mucho más. La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, se negó a confirmar si Hitto gozaba de la ciudadanía estadounidense, diciendo solamente que «pasó cerca de 25 años en Texas» y se formó en la Universidad de Purdue, en Indiana.

Después de la farsa montada en Estambul, los opositores exiliados intentarán avanzar en su plan de establecerse en áreas de la franja noroccidental controladas por los grupos armados, con los que la CNFROS mantiene muy buenos vínculos.

Dentro de poco, Hitto tendrá que formar un Gobierno. No será tan fácil, pues se trata de un grupo con muchas desavenencias y divisiones internas, evidentes en la ausencia de buena parte de sus miembros durante el nombramiento hecho en Estambul. Se dice que su elección fue casi por «consenso».

El primer pronunciamiento de Hitto: no aceptar el diálogo que propone el Gobierno de Damasco. No hacía falta que lo dijera, pues los intentos de conformar una administración ilegítima cierran la puerta a esa posibilidad.

Con su espaldarazo a este ministro de los intereses imperiales, Estados Unidos, Francia, la Liga Árabe y países de la región, podrán también efectuar sus suministros de armas, de manera abierta, a los insurgentes-terroristas.

Esto es una copia al carbón del proceder en Libia, donde auparon al Consejo Nacional de Transición, los peones de la OTAN que pelearon en tierra contra el régimen de Muammar al-Gaddafi, entronizado en el poder.

A Obama y sus compinches no les interesa que su hombre sirio haya salido de un nido de terroristas, porque la CNFROS es apoyo del Ejército Libre Sirio y otras bandas mercenarias. Al fin y al cabo ellos alimentan esa camada y los miembros de la CNFROS, como buenos cachorros, debieron hacer muchas promesas para pagar favores.

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