Aprueba ONU Tratado sobre Comercio de Armas

Las delegaciones de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador, entre los países latinoamericanos, expusieron una larga serie de defectos presentes en el Tratado que obligan a sus países a abstenerse

Autor:

Juventud Rebelde

NACIONES UNIDAS, abril 2.— La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó este martes un Tratado sobre Comercio de Armas (TCA) luego de casi siete años de negociaciones, reporta Prensa Latina.

La votación tuvo lugar cinco días después que la conferencia destinada a su consagración fracasó en ese empeño al no conseguir el consenso necesario.

Ese requisito quedó frustrado por la oposición abierta de las delegaciones de Teherán, Damasco y Pyongyang, las cuales expusieron una serie de objeciones al texto.

El documento fue adoptado por el plenario del máximo órgano de la ONU por 154 votos a favor, tres en contra (Irán, Siria y la República Popular Democrática de Corea) y 23 abstenciones.

También se escucharon críticas de parte de otros países contra determinados aspectos del TCA, aunque sin romper el consenso.

Antes de la votación de este martes, las delegaciones de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador, entre los países latinoamericanos, expusieron una larga serie de defectos presentes en el TCA que obligan a sus países a abstenerse.

En su intervención Cuba lamentó que la discusión del TCA terminara de manera forzada en la Asamblea General para lograr la aprobación de un instrumento que no cuenta con el consenso requerido.

Al explicar la postura de Cuba, el representante permanente ante la ONU, Rodolfo Reyes subrayó que las evidentes diferencias existentes con respecto a la letra del proyecto impidió el consenso necesario, pero a pesar de eso, «un grupo de delegaciones» forzó una decisión ante la Asamblea General.

Se ha impuesto el enfoque no compartido por Cuba de que el único resultado exitoso posible para este proceso es la adopción de un tratado a cualquier precio, aún cuando no tome en cuenta los legítimos intereses de todos los Estados, precisó.

El representante cubano enumeró una lista de limitaciones presentes en el documento, entre ellas «múltiples ambigüedades, inconsistencias, indefiniciones y vacíos legales».

Esas deficiencias hacen del tratado un «texto desbalanceado a favor de los Estados exportadores de armas, para quienes se establecen privilegios que van en detrimento de los legítimos intereses del resto de los Estados, incluso en materia de defensa y seguridad nacional», puntualizó.

Otro defecto radica en que omitió la prohibición de transferencias internacionales de armas a individuos, grupos e instituciones que no están debidamente autorizados por los gobiernos del Estado receptor, destacó.

Al respecto, precisó que se trata de los mismos agentes no estatales que están entre los principales responsables del desvío y el tráfico ilícito de armas y de los flagelos asociados.

Y advirtió que esa omisión debilitó profundamente la eficacia del TCA, pues legitima de hecho las transferencias de armas sin el consentimiento del gobierno del Estado receptor.

También criticó que el tratado no contiene la prohibición de transferir armas para llevar a cabo acciones de uso o amenaza del uso de la fuerza, en contravención con lo dispuesto en la Carta de la ONU, incluyendo actos de agresión.

El texto también privilegió a los Estados exportadores para evaluar a discreción el comportamiento de los importadores sobre la base de un listado de criterios subjetivos e imprecisos que pueden ser objeto de abusos y manipulación por razones políticas, subrayó.

Según Reyes, eso puede obstaculizar el derecho de los Estados a adquirir y poseer armas para su legítima defensa, el cual está reconocido en el artículo 51 de la Carta de la ONU.

No obstante, aseguró que «Cuba continuará aplicando medidas para la prevención y combate del tráfico ilícito de armas, consciente de las legítimas preocupaciones humanitarias asociadas al mismo».

La aprobación este martes por la Asamblea General está plasmada en una resolución que solicita al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que, en su carácter de depositario del tratado, lo abra a la firma el 3 de junio de 2013.

Asimismo, exhorta a todos los Estados a que consideren la posibilidad de suscribir el texto para su posterior ratificación «a la mayor brevedad posible».

El documento está integrado por 28 artículos, el primero de ellos dedicado a los objetivos y propósitos del instrumento.

Entre ellos menciona la prevención y erradicación del comercio ilícito de armas convencionales y su desvío y contribuir a la paz, la seguridad y la estabilidad internacional y regional.

El tratado incluye las siguientes categorías de armas: tanques de guerra, vehículos de combate, sistemas artilleros de gran calibre, aviones de combate, misiles y plataformas de lanzamiento, armas pequeñas y ligeras y naves de guerra.

Según el documento, el comercio de armas incluye la exportación, importación, tránsito, transporte marino e intermediación.

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