Alimentados con fuerza 23 prisioneros en huelga de hambre

Unos 23 prisioneros están siendo alimentados con fuerza, un proceso que ha sido criticado por violar sus derechos humanos, y cuatro de los detenidos, encadenados permanentemente a sus camas en la sala hospitalaria, están demasiado débiles

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Juventud Rebelde

WASHINGTON, mayo 6.— Con los primeros huelguistas cumpliendo ya tres meses, varios de los prisioneros están en peligro de muerte, según algunos expertos, porque se resquebraja su salud, mientras los militares estadounidenses están tratando de aminorar la situación forzando la alimentación de los que se encuentran en situación más precaria, comentó el sitio web Antiwar.com.

En estos momentos 23 están siendo alimentados con fuerza, un proceso que ha sido criticado por violar sus derechos humanos, y cuatro de los detenidos, encadenados permanentemente a sus camas en la sala hospitalaria están demasiado débiles para moverse.

«Ellos no nos dejan vivir en paz y ahora no quieren dejarnos morir en paz», declaró Fayiz al-Kandari, un kuwaití que está en prisión desde 2002 bajo alegaciones de haber recibido instrucciones religiosas personales de Osama bin Laden. Este prisionero nunca ha tenido un juicio y ha sido sometido repetidamente a abusos en custodia, agregó Antiwar.com.

Durante los dos primeros meses de la huelga, los prisioneros estaban en un centro de detención comunal, pero en abril las tropas atacaron el centro y forzaron a los huelguistas a confinamiento en solitaria, según las autoridades, por razones de seguridad.

Los militares estadounidenses insisten en que están proveyendo de «tratamiento médico» a los detenidos, y «no les permitirán cometer suicidio». Asevera Antiwar.com que el mando militar de la Base Naval de Guantánamo —territorio cubano ilegalmente ocupado— trató de mantener esa crisis alejada de la prensa estadounidense, pero le ha sido imposible luego de tantos meses.

Según el diario británico The Independent, en esta semana 40 enfermeras militares estadounidenses han sido reclutadas para tratar de evitar un suicidio masivo.

Añade la publicación que dos veces al día los 23 en condición más débil son llevados a un cuarto, sus muñecas, brazos, estómago, piernas y cabeza son atadas a una silla y repetidamente se intenta a la fuerza alimentarlos por un tubo nasal que llega a sus estómagos, un procedimiento  que les hace sangrar por la nariz.

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