Un hijo de América a las puertas de Caracas - Internacionales

Un hijo de América a las puertas de Caracas

En Venezuela, José Martí no solo palpita en un relato o en un busto plantado en las alturas

Autor:

Osviel Castro Medel

CARACAS, Venezuela.— Allá, donde el barranco insondable provoca vértigos, se alza el monumento. Está algo desgastado por el tiempo, pero robusto todavía en su simbolismo.

Allá, en la altura tremenda, en Puerta Caracas, desde donde la ciudad se ve toda como un mar de edificaciones varias, permanece el rostro de Martí unido al de otro grande americano: Simón Bolívar. Y la piedra viva nos recuerda el paso del Maestro por estos precipicios en enero de 1881, cuando, procedente de La Guaira, se enrumbaba a una Caracas menos esplendorosa, para visitar la estatua latiente del Libertador, y postrarse, emocionado, ante ella.

Allá, escalando casi verticalmente en camionetas que zigzaguean la montaña, fueron unos 40 cubanos de la Misión Cultura Corazón Adentro a evocar que José Martí Pérez vivió seis meses en Caracas cultivando amigos y regando versos.

«Es la cuarta vez que vengo a esta elevación y siempre me emociono; eso le sucedería a cualquier cubano; es lindo saber que el Apóstol pasó por aquí», nos dice Yaneisa Peña Turró, una pinera instructora de arte de la Brigada José Martí, de la especialidad de Música.

Claro, 131 años después de aquel viaje entre barrancos, el Héroe no solamente vive en la cumbre o en el conocido relato de su encuentro con Bolívar padre; palpita en la memoria del entonces Club de Comercio, desde donde describió las impresiones de su llegada a Venezuela en aquel memorable discurso (21 de marzo de 1881), que todavía parece estar ardiendo en los aires: «Y vi entonces, desde estos vastos valles, un espectáculo futuro en que yo quiero caer o tomar parte.(…) Y verdear las faldas de los montes, no con el verde oscuro de la selva sino con el verde claro de la hacienda próspera».

Ahora en Puerta Caracas, mirando la ciudad bajo nuestros pies, nos parece estar observando al ilustre joven de 28 años impartiendo clases en el antiguo colegio de Santa María, el que, coincidentemente, al paso del tiempo, terminó siendo la Casa Nuestra América José Martí.

Desde esta colina, mientras los cubanos enamorados de la cultura y del arte colocan flores al Maestro, uno imagina a aquel periodista iluminado que colaboró con el periódico La Opinión Nacional y fundó la Revista Venezolana, proyecto aglutinador de intelectuales, que en solo dos números supo fotografiar conceptos, nubes, laberintos y atascos de la sociedad caraqueña. En sus páginas aparecieron apotegmas que hoy aún son relámpagos de eternidad: «Hacer es la mejor manera de decir», «Honrar, honra», «Quien dice Venezuela, dice América».

A nuestro lado, otro instructor de arte, Edy Valiente Áviles, dice que «este lugar, aunque no se parece, me recuerda a Dos Ríos». Pero de seguro no es la remembranza de la sangre sino del pensamiento hecho fruto.

Y al escucharlo uno va pensando, en paralelo, en la carta inconclusa redactada al galope desde los montes de Cuba a Manuel Mercado y en los versos escritos al Ismaelillo hermoso, algunas de cuyas raíces nacieron en Caracas, aunque vieron luz luego en otras tierras.

«La prosa de Martí incomodó mucho a (Antonio) Guzmán Blanco, presidente de Venezuela. Por eso tuvo que irse de aquí nuevamente para Nueva York», nos dice la profesora de Literatura Kenia Leyva Hidalgo, otra de las que ha subido en este mayo a Puerta Caracas.

Entonces se sospecha, desde la altura prodigiosa, el dolor de aquel hombre ante la partida. Se adivina su pesar por la pérdida de un hermano de ideas que vio morir en la ciudad unos días antes: el escritor humanista Cecilio Acosta.

Pero también se le adivina la grandeza y su increíble conexión con el presente cuando, al marcharse, escribe a su amigo Fausto Teodoro de Aldrey: «Muy hidalgos corazones he sentido latir en esta tierra; vehemente pago sus cariños, sus goces me serían de recreo; sus esperanzas, plácemes; sus penas angustia. (...) los ideales enérgicos y las consagraciones fervientes no se merman en un ánimo sincero por las contrariedades de la vida».

Fuentes:

—Página digital de la Embajada de Cuba en Venezuela. Artículo de Zaida Castro Delgado: Quien dice Venezuela dice América.

—Revista Bohemia (digital), 21 de enero de 2013. Artículo de Alberto Rodríguez Carucci: Utopía, crítica, identificación y distanciamiento de una relación esencial.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.