Rechaza senadora estadounidense alimentación forzada en penal de Guantánamo

La demócrata Dianne Feinstein instó en una carta al secretario de Defensa, Charles Hagel, a « reevaluar la política de alimentación forzada en Guantánamo e implementar otras más humanistas»

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Juventud Rebelde

WASHINGTON, junio 20.— La senadora demócrata Dianne Feinstein se sumó este jueves a cientos de personas en Estados Unidos que rechazan y piden al gobierno eliminar la alimentación forzada a numerosos huelguistas de hambre en la prisión de base naval de Guantánamo, informa PL.

La influyente congresista y presidenta del Comité senatorial de Inteligencia urgió en una carta al secretario de Defensa, Charles Hagel, a reconsiderar el empleo de esa práctica porque contradice las normas internacionales.

Guardias del penal diariamente esposan a 44 de los 130 huelguistas a una silla y les colocan máscaras sobre la boca para insertarles un tubo nasal de más de 60 centímetros de longitud y suministrarles nutrientes líquidos durante dos horas.

En ese proceso le administran a los reclusos altas dosis de metoclopramida -cuyo uso durante más de 12 días consecutivos puede causar desórdenes neurológicos y enfermedades como el Parkinson- y además los mantienen vigilados para evitar que vomiten.

«Las huelgas de hambre son formas no violentas de protesta que tienen como objetivo llamar la atención sobre alguna causa y no para cometer suicidio. (...) Lo insto (Hagel) a reevaluar la política de alimentación forzada en Guantánamo e implementar otras más humanistas», aseveró la senadora.

Feinstein también hizo alusión a las críticas de la Organización de las Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Asociación Médica Mundial y de cientos de profesionales estadounidenses contra ese método, el cual -según ella- raramente es usado en prisiones federales del país norteño.

La legisladora, el senador republicano John McCain y el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Denis McDonough, visitaron el pasado día 7 la base naval, reiteraron su apoyo al cierre del reclusorio y la transferencia de los internos a otros centros de máxima seguridad.

Con su misiva al jefe del Pentágono, la congresista se sumó al llamado masivo de médicos, abogados, pacifistas y defensores de derechos humanos para cesar esa técnica por considerarla antiética y una forma de tortura.

Unos 150 galenos de diferentes países firmaron hasta ayer una carta abierta al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para que los autoricen a visitar los participantes en la protesta, vigente desde hace cuatro meses contra el maltrato y duras medidas disciplinarias.

En el texto, publicado en la revista especializada Lancet, los profesionales de la salud aseguraron que los reclusos tienen buenas razones para desconfiar del personal sanitario desplegado en el penal porque solo «cumplen las órdenes de las autoridades militares».

Estados Unidos abrió en 2002 la cárcel en la base naval de Guantánamo, en un territorio ocupado a Cuba y contra la voluntad del gobierno y pueblo del país caribeño, para confinar allí a toda persona considerada sospechosa de terrorismo.

Obama retomó en abril pasado su promesa incumplida de cerrar dicha instalación, pero la bancada republicana aprobó un proyecto de ley para mantenerla abierta, remodelarla e impedir el traslado de los prisioneros a sus países de origen.

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