Pelea contra el triunfalismo y otros demonios

Una fuerte contienda electoral se avizora de nuevo en la República Bolivariana de Venezuela de cara a los comicios municipales del 8 de diciembre. Las postulaciones de los candidatos durarán hasta el 9 de agosto

Autor:

Osviel Castro Medel

CARACAS, Venezuela.—  Una fuerte contienda electoral se avizora de nuevo en la República Bolivariana de Venezuela de cara a los comicios municipales del 8 de diciembre (8-D), para los cuales iniciaron ayer —durarán hasta el 9 de agosto— las postulaciones de los candidatos.

Si bien en estas votaciones, en las que se eligirán 2 792 cargos —de esos 335 alcaldes—, el Gran Polo Patriótico (que agrupa varios partidos políticos de izquierda) parte como favorito, los apretados resultados de las presidenciales del 14 de abril y la situación socio económica del país deben llevar a las fuerzas revolucionarias a obrar con realismo, movilizarse y a no cantar victoria antes de tiempo.

Al respecto, hace dos días, José Vicente Rangel, uno de los periodistas más respetados de la nación, al margen de su militancia de izquierda, reveló en su programa de televisión José Vicente Hoy que los últimos sondeos ubican la intención de voto para los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y las fuerzas allegadas en el 41 por ciento (según los consultados en 20 estados) y en el 36 por ciento para los aspirantes de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD). El 23 por ciento de los entrevistados no sabe o no respondió; por lo tanto, de acuerdo con esas encuestas, el empuje en el convencimiento a ese último sector será clave en los resultados finales.

El propio periodista en su habitual columna El Espejo, publicada en el periódico Últimas Noticias, subrayó que «de nuevo campea el triunfalismo en las elecciones municipales del 8 de diciembre, pese al carácter atípico de las mismas; a la complejidad del panorama político; al persistente fenómeno de la polarización, y al hecho de que (…) no ha comenzado, oficialmente, la campaña electoral».

Rangel analiza que aunque la descalificación personal promovida por la oposición contra el presidente Nicolás Maduro fracasó y que este tomó la iniciativa con el Gobierno de Calle y su gestión como mandatario deja, en sentido general, un saldo favorable, no es suficiente ese cuadro para «que cuajen las visiones optimistas».

«Lo recomendable —escribió— es contactar el mayor número de electores —el fantasma de la abstención acecha las municipales—, y desconfiar del triunfalismo. Este es el peor enemigo».

Al parecer, las recomendaciones del ex Vicepresidente serán estratégicas para los revolucionarios, pues ayer el Jefe del Comando de Campaña Hugo Chávez para las elecciones municipales, el alcalde del municipio Libertador del Distrito Capital, Jorge Rodríguez, expresó en rueda de prensa que «nos mantendremos en la calle» y alertó que no se puede «caer en triunfalismos» en una contienda que reconoció como «dura», sobre todo por las «campañas sucias» a las que apuesta la derecha.

En la propia rueda con los periodistas Rodríguez explicó que, finalmente, se lograron alianzas entre los partidos del Gran Polo Patriótico para seleccionar los candidatos y que los posibles aspirantes «antepusieron la patria» a sus intereses personales. Ese signo de unidad, a la que ha llamado reiteradamente el mandatario Nicolás Maduro, también será decisivo en los comicios, cuya campaña electoral está prevista entre el 16 de noviembre y el 5 de diciembre.

Por su lado, la derecha, encabezada por el reaccionario Henrique Capriles, ha expresado que las elecciones del 8-D —en las que también se escogerá el alcalde Metropolitano de Caracas, el alcalde Distrital del Alto Apure y 2 455 concejales municipales— son de vida o muerte para la cacareada aspiración de «cambio para el país». Tal cambio, como ya expuso sin tapujos el sábado el ex candidato presidencial de la oligarquía, implicarían ir revirtiendo paulatinamente los poderes públicos como la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia,  hasta llegar a variar la Constitución, sin dudas una de las más adelantadas del mundo y a la que hipócritamente él ha acudido para «defender derechos».

Pero esos sueños no parecen alcanzables hoy. Para eso, el chavismo y sus fuerzas afines tienen que salir a pelear con todas sus energías y con inteligencia, más allá del 8-D.

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