Policía egipcia reprime a islamistas

Hermandad Musulmana dispuesta a negociar siempre que el diálogo se base en el retorno a la legitimidad constitucional, violada con el golpe de Estado y el arresto de Mursi

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Juventud Rebelde

EL CAIRO, agosto 13.— La policía egipcia lanzó este martes gas lacrimógeno para dispersar a los seguidores del presidente derrocado Mohamed Mursi, que exigen su restitución en la presidencia, durante una jornada en la que se reportaron enfrentamientos entre estos grupos y los que apoyan a la administración de facto.

Residentes locales lanzaron piedras y botellas de vidrio contra los seguidores de Mursi, que se refugiaron en las calles cercanas al Ministerio de Asuntos Religiosos de la capital egipcia, según DPA y EFE.

Cientos de islamistas acudieron ante los ministerios de Agricultura, Justicia, Electricidad y Educación Superior, como parte de las varias marchas planificadas por su movimiento en desafío a las amenazas de la policía de desalojo de sus campamentos de protesta.

El Gobierno de facto, aupado por los militares, sigue considerando las protestas islamistas, las mayores en el nordeste de El Cairo y el sur de la capital, como violentas e ilegítimas.

Según informaron medios egipcios, la policía comenzó a dar instrucciones a los habitantes de las casas situadas alrededor de los campamentos de protesta de los islamistas para el momento en que comiencen los desalojos.

El diario egipcio Al Watan afirma, citando a los habitantes de ciudad Naser, que la policía pidió a los vecinos del barrio que cerraran todas las entradas a sus casas en cuanto las autoridades comenzaran a desalojar los campamentos levantados en la plaza Rabea al Adawiya.

Además de este lugar, mantienen las multitudinarias protestas en la plaza de Al Nahda, donde, según EFE, reinaba la tranquilidad pese a las amenazas de las autoridades de desalojar en breve las acampadas.

Los accesos a Rabea al Adawiya y a Al Nahda están bloqueados con decenas de muros y son custodiados por manifestantes armados con palos, para proteger las plazas de una eventual operación policial.

No obstante, se registraron disturbios en la plaza Al Falaki, cercana al Ministerio del Interior, y en el metro de El Cairo, después que partidarios de Mursi hicieron grafittis contra el jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi.

Mientras, la Hermandad Musulmana dijo estar dispuesta a negociar para superar la crisis política en el país, que tras el golpe de Estado del 3 de julio, ha dejado un saldo de 300 muertos, la mayoría seguidores de Mursi.

La negociación entre las partes en conflicto es llevada adelante por la Universidad Al-Azhar, la institución religiosa del Islam sunnita más prestigiosa, que recurrió al apoyo del partido islamista El-Nour, para emprender el diálago, apuntó ANSA.

El vocero de la confraternidad musulmana, Gehad El-Haddad, dijo este martes que su movimiento está dispuesto a negociar, siempre que sea en «términos justos», según reglas compartidas, y se basen en la «reanudación de la legitimidad constitucional», violada con la deposición y arresto de Mursi, elegido por el voto popular hace un año.

Pese al incremento de la tensión, las autoridades de facto siguen avanzando en su calendario y un total de 25 gobernadores provinciales prestaron este martes juramento ante el presidente interino, Adli Mansour.

De esos gobernadores, 20 de ellos nuevos, cerca de la mitad son generales u oficiales retirados de la policía, lo que es criticado por los activistas, que ven en ello una vuelta a las prácticas del régimen de Hosni Mubarak.

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