La sexualidad es política, es derecho a la felicidad

Kalindy Bolívar, joven ecuatoriana, feminista, quien protagonizó este miércoles un seminario taller en torno a los derechos sexuales y reproductivos, la no discriminación de la mujer y los derechos del niño, conversa con JR

Autores:

Mayte María Jiménez
Yoelvis Lázaro Moreno Fernández

QUITO, Ecuador.— Entender y asumirnos en cuerpo y alma, respetar la decisión de cada quien desde lo personal, el acceso al conocimiento y la información, el intercambio, la socialización sin distinción de género, sexo, edad, raza u otra segmentación etaria, son principios de los derechos sexuales y reproductivos del ser humano que han de comenzar a asumirse desde la infancia hasta la adultez.

Así lo considera Kalindy Bolívar, joven ecuatoriana, feminista, quien protagonizó este miércoles un seminario taller en torno a los derechos sexuales y reproductivos, la no discriminación de la mujer y los derechos del niño.

Para ella, actualmente en los jóvenes de Latinoamérica existe una mejor conciencia en cuanto a lo que son y cómo se asumen desde las edades tempranas estos derechos tan esenciales y propios de cada hombre y mujer.

En diálogo con nuestro diario, señaló que, sin embargo, es importante luchar por estos derechos, que tienen que ver con la primera decisión del ser humano, de su cuerpo, su autonomía, la salud sexual y reproductiva.

Explicó que los derechos sexuales se encuentran, en parte, reconocidos en las declaraciones de la Organización de Naciones Unidas.

—¿En qué nivel se encuentra la defensa de los derechos sexuales?

—Aunque se ha logrado un mejor reconocimiento y diálogo en torno a estos temas, aún no todos los Gobiernos, políticas sociales y estrategias de desarrollo poblacional tienen y asumen como natural y genuino nuestros derechos sexuales, entre estos el aborto. No todas las naciones han aprobado este proceder como una alternativa para las féminas que optan por no completar un embarazo.

—¿Cómo valoras la posición de los Gobiernos de América Latina en torno al aborto?

—En países como Ecuador el tema del aborto está legalizado, pero solo ante situaciones determinadas, no es una libre elección de las féminas. Lo que tratamos de hacer justamente es ampliar ese derecho, para que ello sea una determinación de la mujer que se ve ante un embarazo no deseado.

«Lo ideal sería que no existiera el aborto, o sea, que la persona no tenga que llegar a ese extremo, pero una vez que suceda, debe considerarse un derecho de la mujer, pues las féminas con bajos ingresos ponen en peligro sus vidas con tal de hacérselo.

«En culturas como las de Cuba, sin embargo, vemos que tienen una posición más avanzada, no solo en este tema, sino en todos los frentes en materia de derechos sexuales y reproductivos que han impulsado».

—La autonomía sobre el cuerpo es el primer y más importante derecho del ser humano, mientras no dañe a nadie...

—Este es sin dudas el primero, no solo por importancia, sino porque se ha de asumir desde las primeras etapas de la vida. El derecho a una sexualidad plena y feliz se asume desde que somos niños, pues es algo como respirar, como crecer, es parte de la vida, porque se trata de la propia existencia.

—¿Qué situaciones están viviendo las juventudes mundiales en este sentido?

—En términos de derechos sexuales y reproductivos el tema del aborto y el de la identidad de género son hoy de los principales tópicos de reflexión, y los movimientos juveniles abogan por la determinación de los hombres y mujeres libres.

«No podemos seguir viendo estos asuntos como una lucha de las feministas, o de los grupos homosexuales, bisexuales, etc. Se trata de una voz en defensa de toda la humanidad, sin distinguir ninguna orientación sexual. Esta debe ser prioridad para obreros, sindicalistas, políticos, estudiantes... te repito, se trata del derecho a ser feliz».

—¿Cómo percibes la situación de la mujer en nuestra región desde todos los espacios: laboral, estudiantil, personal?

—Creo que en América Latina sí se están posicionando bastante bien. En Ecuador ya tenemos políticas claras que protegen a las mujeres y les permiten una paridad de derechos junto a los hombres, además de las comunidades homosexuales, bisexuales.

«Así lo vemos en otros países del área. Por ejemplo, hay que reconocer el papel de Cuba y todo cuanto ha logrado en materia de derechos de la mujer, con igualdad de oportunidades respecto a los hombres en el estudio y el trabajo, en sus derechos políticos, sociales.

«Ya tenemos presidentas en Argentina, en Chile; tenemos mujeres ocupando cargos de gran importancia en la política, la economía… Ya nos sentimos más libres para ser y vivir».

—Hablas de la necesidad de que esos derechos se defiendan desde la niñez...

—Sí. Desde que nacemos ya tenemos el derecho a ser plenos en nuestro desarrollo y crecimiento personal. Y desde ese momento los Gobiernos y mecanismos sociales establecidos tienen el deber de respetarlos y asumirnos tal cual somos.

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