De drones, bodas y funerales

Estados Unidos y la CIA actúan como los anónimos conductores de auto que atropellan a un peatón, huyen, y quedan impunes

Autor:

Juana Carrasco Martín

No fue diferente ese viernes, cuando las autoridades yemenitas etiquetaron como «sospechosos de ser combatientes de Al Qaeda» a todas las víctimas del más reciente ataque con drones estadounidenses sobre una procesión de vehículos, acción en la cual murieron instantáneamente diez personas y otras siete gravemente heridas, fallecieron posteriormente.

Sin embargo, testigos advirtieron que el ataque en las afueras de Qaifa había impactado en una fiesta de bodas y todos los asesinados eran civiles, según reportó Antiwar.com. Lo habitual es que Estados Unidos considere convoy militar a cualquier caravana de autos, por lo que bodas y funerales son blancos frecuentes.

Yemen, junto con Paquistán y Afganistán, son los escenarios utilizados con frecuencia para la actividad de los aviones no tripulados, una táctica bélica que le permite al Pentágono y la CIA eliminar a supuestos terroristas sin poner en peligro a sus propias fuerzas.

Los drones son la horca de esta época para llevar a cabo las ejecuciones extrajudiciales, y la «legalidad» del método ha sido puesta en duda incluso por las Naciones Unidas, que ha instado al Gobierno de Barack Obama a dar a conocer los registros clasificados y los detalles exactos de este procedimiento y de las muertes civiles que causan, incluso en países con los cuales Estados Unidos no está en guerra.

En octubre pasado, una investigación de la ONU identificó al menos 33 golpes de drones alrededor del mundo, que causaron bajas civiles y violaron las leyes humanitarias internacionales, decía en aquel momento el diario británico The Guardian.

Entonces, Ben Emmerson, rapporteur especial sobre derechos humanos y contraterrorismo de la ONU, presentó un informe de 22 páginas que examinaba incidentes, además de en los tres países ya mencionados, también en Libia, Somalia, Iraq y en Gaza.

Ese documento, agregaba el diario londinense, coincidía con la publicación de un informe de la autoría del profesor Christof Heyns, rapporteaur de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, que advertía que esa tecnología está siendo mal usada como método «policiaco global».

Emmerson, que hizo sus investigaciones in situ, criticaba a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. por su «casi insuperable obstáculo a la transparencia» que impide conocer los verdaderos datos de bajas civiles causadas por los aviones remotamente pilotados en esas operaciones clasificadas conducidas en Paquistán o dondequiera.

Paquistán, cuya extensa y abrupta frontera con Afganistán, y en especial sus áreas tribales, son objetivo preferido por los bombardeos desde los drones estadounidenses, muestra registros numéricamente altos de civiles inmolados desde 2004, con al menos 400 confirmados, aunque su Gobierno presentó también otros 200 oficialmente clasificados como «probablemente no combatientes», y un gran número que son «totalmente anónimos».

Por estos días, varios paquistaníes han declarado en disputas y reclamos legales por la muerte de sus familiares; sin embargo, la administración Obama se mantiene en su declaración de que son «super cuidadosos» con sus bombardeos y no dan detalle alguno, porque argumentan que es una materia «clasificada».

Incluso el Presidente de EE.UU., en un ordenanza firmada en mayo pasado, que codifica las guías u orientaciones para el uso de la fuerza contra los terroristas, ha dicho que «antes de que cualquier golpe se lleve a cabo, debe haber una casi certeza de que ningún civil será muerto o herido», cuando realmente las operaciones extraterritoriales antiterroristas son letales y no son pocas las personas inocentes que pierden la vida en ellas.

Estados Unidos y la CIA actúan como los anónimos conductores de auto que atropellan a un peatón, huyen, y quedan impunes.

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