Construir el ADN latinoamericano

Dirigente estudiantil colombiano habla del papel trascendental del sector en la integración y de la oportunidad para construir la unidad del movimiento en la región

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Decía Eduardo Galeano que los pueblos que no escuchan los reclamos de sus estudiantes corren el peligro de quedarse sin futuro. En ello coincide también Jairo Andrés Rivera Haneker, secretario general de la Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia, quien asevera que este sector de la región tiene un papel trascendental en la integración que vive América Latina y el Caribe.

En diálogo con JR el joven, que asiste a la reunión del Secretariado General de la  Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (Oclae), destacó que es fundamental que los países del área avancen en ese proceso para llevar a nuestros pueblos hacia el desarrollo y el bienestar social, y también para presionar a otros a que contribuyan a que las sociedades se liberen de la barbarie. «Tenemos que construir el ADN latinoamericano».

Dijo que el movimiento estudiantil colombiano está muy esperanzado con el despertar que vive el continente, porque implica una real articulación de todas sus fuerzas para lograr un objetivo común. «Desde nuestra defensa de una educación, que vincule la Universidad con la sociedad para transformar el conocimiento, contribuimos a ese propósito.

«Hablamos de una nueva educación para América Latina, que sea de nosotros, y es la base para lograr un continente sin despojo, sin guerra, ni injerencia del imperialismo. Será una oportunidad no solo para hablar de la convergencia sino de la unidad del movimiento estudiantil. Con esos pies debe caminar la región».

En tal sentido, resaltó la fuerza y organización que tiene hoy la Oclae en varios países, que permite no solo la unión de los estudiantes, sino que es un espacio esencial para el intercambio de experiencias y concreción de iniciativas comunes como la lucha contra la mercantilización de la educación y para reconstruir la soberanía, la democracia y la paz de nuestros pueblos.

Al referirse a la lucha de los estudiantes colombianos, dijo que hoy viven un proceso renovado, a partir del desarrollo de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil que construye un nuevo ideal de educación superior. «Nunca habíamos vivido una experiencia de este tipo y tratamos de generar una corriente de opinión en torno al tema.

«Más allá de las movilizaciones que organizamos en un inicio, pusimos al país a dialogar en torno a una educación pública que hoy apenas existe, la educación privada es el 60 por ciento y eso significa que nuestra sociedad está diseñada para que la educación reproduzca las mismas desigualdades en el país.

«Hemos sido llamada la nueva generación, una generación transformadora que habla de una educación diferente para una nueva Colombia. Nuestro movimiento está aprendiendo a caminar, pero nació y eso es fundamental; es la esperanza para un futuro distinto, para un país que ha estado subyugado por la guerra, por el despojo, por la muerte».

Finalmente apuntó que el proceso de paz es la mayor esperanza para Colombia. «Nunca antes un programa político generó tantas expectativas y esperanzas como las negociaciones que se desarrollan en Cuba. Hay que crear esa Colombia diferente, para que germine la educación, los derechos sociales, el respeto, la hermandad, la lucha colectiva… y eso solo se logra con la paz verdadera».

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