Decrece la guarimba, pero...

Siguen existiendo focos aislados de desórdenes en municipios gobernados por la oposición

Autor:

Osviel Castro Medel

CARACAS.— Después de 34 días del inicio de las llamadas guarimbas la situación de este país parece normalizarse, aunque siguen existiendo focos aislados de desórdenes en municipios gobernados por la oposición.

Uno de los golpes más recientes al «guarimbeo» fue la toma, por parte de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), de la Plaza Francia, de Altamira, en el municipio de Chacao, ubicada al este de Caracas y perteneciente al estado de Miranda.

En las inmediaciones de ese lugar, trabajadores de limpieza del municipio de Libertador recogieron 26 000 kilogramos de basura y lavaron 2,8 kilómetros de los que se habían «apoderado» grupos violentos.

La toma de Altamira —que fue acompañada del despeje de un tramo de la autopista Francisco Fajardo— es vista como un mensaje firme para lograr la paz y como un signo de vigor del Gobierno, pues ese sitio simboliza un eterno bastión opositor y un referente del golpismo.

Pero pese al aparente clima de normalidad, varias señales indican que el cronograma vandálico de las fuerzas de ultraderecha fue diseñado para extenderse en el tiempo y que tiene el apoyo de elementos externos.

Ayer, varios medios de comunicación divulgaron las imágenes del extraordinario arsenal armamentístico incautado en Maracay (estado de Aragua) a Cheng Nag Kwan, un mercenario de origen asiático y presunto autor material de la muerte del mayor de la GNB José Guillén Araque.

«Se incautaron tres armas de fuego y más de mil municiones que no son de juguete en la casa del terrorista (...) es un mercenario que forma parte de una red internacional (...) casualmente este sujeto se encontraba en Chile a principios de febrero haciendo prácticas paramilitares y ahora fue detenido con este arsenal de guerra. Hemos encontrado también sistemas de comunicación sofisticados, bombas lacrimógenas, escopetas, pistolas, armas de todo tipo», informó el gobernador de Aragua, Tareck El Aissami.

Por otro lado, en el estado de Portuguesa fueron aprehendidas con material para generar violencia cinco personas, autodenominadas miembros de un grupo de guarimberos.

Según el gobernador de ese estado, Wilmar Castro, «se incautaron a estos ciudadanos más de 36 paquetes de miguelitos (instrumentos caseros elaborados con mangueras y clavos para ponchar las gomas de los vehículos), más de 20 litros de gasolina y 36 botellas de cerveza rellenas con tierra, combustible y mecheros».

Mientras, en los estados de Barinas y Bolívar se reportaron ataques a instalaciones de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpolec), respectivamente.

La acción de estos grupos se complementa con declaraciones de voceros recalcitrantes, como Juan Requesens, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, quien ha dicho reiteradamente a los medios «que el “movimiento estudiantil” se mantendrá en la calle hasta que el país cambie».

Sin embargo, esos llamados no aparentan calar demasiado en la gente, porque el clima que se respira en el país no es de caos.

En otra cuerda, la Asamblea Nacional designaba al cierre de esta edición la Comisión por la Verdad para investigar los hechos violentos perpetrados por grupos de derecha desde el 12 de febrero, que han dejado 28 fallecidos, decenas de heridos y destrozos en instituciones privadas y públicas.

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