Ya viene otra pelea complicada en Venezuela

Las fuerzas bolivarianas implementarán, a partir de la próxima semana, la ofensiva económica

Autor:

Osviel Castro Medel

CARACAS.— El que pudiera considerarse el lado flaco o talón de Aquiles de la Revolución Bolivariana es inobjetablemente el terreno económico. No lo dicen solo analistas o estrategas, sino también el propio presidente Nicolás Maduro, quien desde que asumió la jefatura del Estado —de manera formal hace hoy un año— ha sido crítico y autocrítico en esa materia.

Uno de los ejes que marcó su discurso en la Asamblea Nacional para solicitar la aprobación de la Ley Habilitante, en octubre de 2013, fue el referido al sistema económico, apuntalado a lo largo de la historia por la renta petrolera, que genera al país más del 90 por ciento de las divisas convertibles.

En esa contundente comparecencia, el dignatario señaló que por varias distorsiones, gran parte del Producto Interno Bruto todavía cae a las arcas de la burguesía y que el Estado Bolivariano no ha alcanzado la eficiencia necesaria ni ha logrado implementar un modelo de economía diversa y productiva, pese a los esfuerzos realizados.

Además reconoció que era preciso erradicar la especulación, el acaparamiento, un mercado ilegal de divisas y otra colección de dificultades económicas, pues favorecían la descomposición de la sociedad y hacían inviable la construcción de un modelo socialista exitoso.

Ahora, meses después, en medio de una guerra económica, de una inflación que el año anterior sobrepasó el 50 por ciento, y de otras circunstancias adversas, inducidas por una burguesía aún muy poderosa, el líder del Gobierno Bolivariano ha anunciado una nueva ofensiva en esa área clave a partir del martes 22 de abril.

Las fuerzas bolivarianas saben que en esa contienda de larga duración se está poniendo en juego la supervivencia del sistema social y que, por eso mismo, no admite aplazamientos ni retrocesos.

Aunque no se conocen los pormenores de la estrategia, ya se adelantó que tendría tres objetivos fundamentales: potenciar la producción nacional, lograr el abastecimiento pleno, y alcanzar de manera definitiva precios justos.

La tarea es más que complicada porque la República Bolivariana de Venezuela sigue siendo un país donde el consumo rebasa por mucho la producción, los precios se mantienen elevados a pesar de la promulgación de una ley que regula el margen de ganancias sobre los productos y servicios hasta el 30 por ciento; y porque, sobre todo, la cúpula de la oligarquía buscará mantener e incrementar el número de obstáculos para generar descontento y socavar la Revolución.

«En un año me han aplicado todas las fórmulas golpistas y de sabotaje que le aplicaron en 14 años al Comandante Chávez, y estamos aquí imperiosos, no han podido con nosotros y no podrán con el pueblo de Venezuela», decía Maduro el domingo pasado.

Días después agregaba que la batalla que se iniciará el martes próximo será superior a la de noviembre de 2013, cuando se inspeccionaron unos 6 000 establecimientos que comercializan electrodomésticos, textiles, calzados, vehículos, artículos del hogar e higiene, y juguetes. En esas fiscalizaciones, aplaudidas por las personas en la calle, se detectaron sobreprecios superiores hasta al ¡7 000! por ciento.

Pero al cabo de cinco meses —según hemos comprobado con nuestros propios ojos— muchos mercados han vuelto a la distorsión original (o a una peor), prueba de que la constancia deberá ser un motor para ganar el difícil combate que se plantea.

Entonces el escenario, que abarca mucho más que precios, ganancias y lucha contra especuladores y acaparadores, se avizora complicado, como tantas otras veces. Por supuesto que no basta con el optimismo, aunque por ese ingrediente, tendrá que comenzar inexorablemente el camino de otra victoria.

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