Nicolas Sarkozy cercado por la justicia

La unidad anticorrupción de la policía detuvo este martes al ex presidente francés, a partir de las investigaciones sobre el soborno a un juez de alto rango

Autor:

Juana Carrasco Martín

«Esto es una república bananera», dicen jocosamente algunos periodistas que siguen las incidencias del ex presidente detenido por la policía. Y es la visión eurocentrista del mundo, como si en el Viejo Continente no existieran las prácticas corruptas, el tráfico de influencia y las presiones.

Bajo interrogación está Nicolas Sarkozy, otrora poderoso señor de la política francesa, que todavía aspiraba a retornar a la presidencia para el 2016. Una cabellera opaca y arrugas no le faltan ahora, y parece truncó su reingreso a la más alta esfera de la política.

Son varios los casos en investigación: las acusaciones de que la Libia de Muammar al Gaddafi, que Sarkozy ayudó a bombardear y hundir en el actual caos, financió su campaña presidencial de 2007; el arbitraje litigioso de julio de 2008 a favor del empresario Bernard Tapie frente al banco Crédit Lyonnais sobre la venta de la firma Adidas y que desembocó en una sentencia que otorgó a Tapie 403 millones de euros.

También el escándalo Bettencourt (sobornos de la heredera del imperio L’Oreal destinados a la victoriosa campaña de 2007), y las facturas falsas de la firma organizadora de eventos Bygmalion al partido Unión para gastos que sobrepasaron el tope legal autorizado; contratos firmados sin licitación, entre el palacio del Elíseo y nueve institutos de sondeo, entre ellos la firma Publifact, propiedad de uno de sus consejeros, y una investigación que concierne a malversación de fondos públicos para pagar un mitin electoral en Tolón en 2011.

La unidad anticorrupción de la policía que actuó este martes y lo detuvo, lo hizo a partir de las investigaciones sobre el soborno a un juez de alto rango a quien dieron un puesto como asesor del Gobierno en Mónaco, a cambio de que le suministrara información secreta sobre las pesquisas en su contra. De esto se conoce por la intercepción durante varios meses de las conversaciones telefónicas de Sarkozy y su abogado Thierry Herzog (quien también fue detenido junto a dos magistrados sospechosos de estar involucrados en el soborno judicial).

«La justicia investiga —dijo el vocero del Gobierno, Stephane Le Foll— y debe ir a fondo, Nicolas Sarkozy es un ciudadano como los demás frente a la ley», porque ya no tiene la inmunidad que lo hacía intocable frente a las malas prácticas.

Sin embargo, en la derecha francesa se habla de «encarnizamiento», pero para otros el «SuperSarko», como se conocía al ambicioso, decidido, hiperactivo y habilidoso político, rompió todos los esquemas, y esta decisión judicial de ir tras él, quizá complazca al 62 por ciento de los franceses que no lo quieren de vuelta. Quizá hasta estén diciéndole lo mismo que Sarkozy le vociferó a un hombre que no quiso estrecharle la mano cuando era presidente: «sal de aquí, pedazo de imbécil», frase que se convirtió en un famoso rap en su momento.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.