Masacre, ayuda rusa trabada y Poroshenko dispara sin aviso

Ataque a un convoy con refugiados que trataban de abandonar la ciudad ucraniana de Lugansk, deja decenas de civiles muertos

Autor:

Juventud Rebelde

NACIONES UNIDAS, agosto 18.— El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó su preocupación por el ataque a un convoy con refugiados que trataban de abandonar la ciudad ucraniana de Lugansk, acción que dejó decenas de civiles muertos y de la que se culpan mutuamente militares del ejército de Kiev y rebeldes de los grupos prorrusos de la región del sudeste.

Declaraciones del portavoz oficial Stephane Dujarric, recogidas por Itar-Tass, refieren que el Secretario General estima que el incidente «subraya que es necesario lograr urgentemente» el armisticio en el este de Ucrania y el arreglo diplomático de la situación.

En tanto, Ucrania acusó a los rebeldes de atacar con cohetes el convoy de autobuses cerca de la ciudad de Lugansk, pero los separatistas, refiere Reuters, negaron toda responsabilidad al respecto.

Los portavoces militares ucranianos Anatoly Proshin y Andriy Lysenko dijeron que el fuego de misiles rebeldes sobre los autobuses provocó un número desconocido de muertes, entre ellas de mujeres y niños.

En cambio, Andrei Purgin, viceprimer ministro de la proclamada República Popular de Donetsk, negó que sus fuerzas tuvieran la capacidad militar para realizar tal ataque y acusó al Gobierno de atacar la zona regularmente.

La confrontación bélica se extiende al manejo humanitario. En Moscú trascendió que la Cruz Roja sigue a la espera de que Kiev y las fuerzas prorrusas le den garantías de seguridad para asumir el transporte, la gestión y el reparto de la ayuda humanitaria rusa dirigida a la población de la zona de conflicto.

«Esperamos garantías de seguridad de todas las partes. En este momento, seguimos sin tener plenas garantías», dijo a la agencia rusa Interfax la portavoz de la oficina de la Cruz Roja para Rusia, Belarús y Moldavia, Victoria Zótikova, según recoge la agencia EFE.

Aún no hay fecha para la entrada en Ucrania del convoy ruso, formado por 262 camiones con 1 900 toneladas de alimentos, medicinas, sacos de dormir y generadores eléctricos a bordo.

Los camiones, en cada uno de los cuales deberá ir al menos un miembro de la Cruz Roja, por exigencia expresa de Kiev, cruzarán a Ucrania por el paso fronterizo ucraniano Izvárino, en manos de los separatistas al igual que buena parte de toda la ruta que separa la frontera del destino final de la carga.

Mientras esto ocurre, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, firmó una ley que autoriza a los policías a disparar sin advertencia en la zona de la operación especial en el este del país. Las enmiendas permitirán a las fuerzas policiales de Ucrania combatir «más eficazmente» las milicias independentistas, según explicó la oficina de prensa del mandatario.

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