¿Moscú cruzó la frontera o Kiev se pasa de la raya?

El conflicto en Ucrania oriental cada vez se proyecta menos como un caso doméstico. Con ayuda de Poroshenko, Occidente y su maquinaria se reúnen contra Rusia.

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Juventud Rebelde

DONETSK, Ucrania, agosto 28.—En un contexto en que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunía de  urgencia sobre el tema, la OTAN anunciaba la pronta discusión de sus embajadores, y Ucrania pedía ayuda militar «de envergadura» tras acusar a Rusia de la presunta infiltración de tropas en suelo ucraniano, el conflicto en esa zona despierta no pocas alarmas.

La nutrida concordancia de Occidente en las acusaciones contra Moscú ha sido refrendada por expresiones de los jefes de Estado de las principales potencias, mientras la mirada belicista de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha «precisado» que Rusia tiene en Ucrania a más de mil soldados.

AFP publica que el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anuló el jueves su visita a  Turquía y reunió de urgencia su Consejo Nacional de Seguridad y Defensa ante «la entrada de tropas rusas», siempre negada por Moscú.

Poroshenko afirmó, sin dar detalles, que están en curso negociaciones sobre suministro de armas y medios de  reconocimiento a su país y que su Gobierno restablecerá el reclutamiento forzoso a partir  del otoño.

El ministerio de Defensa ruso salió al paso a las acusaciones. «La información no tiene relación con la realidad», aseguró el portavoz Igor Konashenkov, quien añadió que las unidades militares que según Estados Unidos han cruzado la frontera, realizan «ejercicios tácticos propios, fuera de esa zona».

Las acusaciones han ido más lejos. Según las autoridades ucranianas, las «tropas rusas» en su territorio habían tomado el control de la ciudad fronteriza estratégica de Novoazovsk, enclave costero de 11 000 habitantes a unos 100 km al sur del bastión rebelde de  Donetsk.

Sin embargo, un portavoz del Estado Mayor de la insurgente República Popular de Donetsk (RPD) también desmintió las afirmaciones de Poroshenko y aseguró que no hay tropas rusas en Novorossia (territorios bajo control rebelde en Donetsk y Lugansk).

La sucesión de presiones occidentales no se ha hecho esperar. Enseguida la canciller alemana, Angela Merkel, advirtió que la Unión Europea discutirá la  posibilidad de «nuevas sanciones» contra Moscú, y el primer ministro británico, David Cameron, advirtió que la «incursión rusa», de la que hay «cada vez más evidencias», tendría consecuencias.

Tampoco han estado al margen el Presidente de Francia y el Jefe de Estado de Italia. Francois Hollande subrayó que la presencia de soldados rusos en territorio ucraniano era  «intolerable», y Matteo Renzi llamó a Vladímir Putin para advertirle que «se trataba de una escalada intolerable».

Poroshenko pudiera estar aprovechando la escalada para ocultar tanto su incapacidad de resolver el conflicto como su impopularidad. Desde Kiev, Prensa Latina reseña las manifestaciones de cientos de personas que en el centro de esa capital pedían su renuncia y la del ministro de Defensa, Valeri Galetei, entre otras.

Los combates entre el ejército ucraniano y los rebeldes prorrusos en el este de Ucrania han dejado más de 2 200 muertos desde mediados de abril, la mitad de ellos en el último mes, según la ONU.

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