La Isla que ha sido una hermana

Los embajadores de Belice y San Vicente y las Granadinas, dos naciones caribeñas, hablan de las relaciones de amistad, cooperación y solidaridad con Cuba

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Sin dudas, la amistad reconforta. Y cuando esa amistad está sustentada en raíces profundas de índole cultural, histórica, social y política, se hace aún más realista y duradera.

Cuarenta y dos años de relaciones entre Cuba y las naciones del Caribe se han basado siempre en principios de solidaridad, cooperación y complementación, valores defendidos por la Revolución Cubana desde el día del triunfo.

Hoy, a las puertas de la celebración en La Habana de la V Cumbre Caricom-Cuba, JR quiso conocer acerca de las condiciones económicas y políticas de dos países caribeños, y en conversación con los embajadores de esas naciones hermanas, las primeras palabras de ambos son de eterno agradecimiento a esta Isla.

El embajador beliceño en La Habana, Efrain Ravey Novelo, no duda en calificar de excelente el estado actual de las relaciones con la mayor isla del Caribe y relata que Cuba y Belice establecieron nexos consulares en 1992 y el 15 de julio de 1995 se afianzaron oficialmente las relaciones diplomáticas. Solo un año después firmaron los primeros cuatro acuerdos de colaboración bilateral que hasta hoy están vigentes. «El Gobierno de Belice tiene la más alta consideración al pueblo y Gobierno de Cuba», apunta.

El respeto mutuo constituye pilar fundamental en estos vínculos y en ese sentido el diplomático de la hermana nación afirma que «cada país tiene sus desafíos, cada país es independiente y soberano y decide su forma de vivir, y bajo ese principio nos respetamos mutuamente», resaltó.

La experiencia en la cooperación con Belice no es distinta a la del resto del Caribe. «Cuba nos brinda una ayuda tan extraordinaria que no hay palabras con que reflejarlo», explica Efrain Ravey Novelo.

En esa nación laboran actualmente cien doctores cubanos que ofrecen esa «pasión, hermandad, humanidad que caracteriza al sistema de salud cubano» en cada rincón del país. Al mismo tiempo, 97 beliceños estudian en universidades cubanas, de ellos 89 dedicados a la Medicina y el resto a la Agronomía, Veterinaria, Educación Primaria y Educación Física, relató el diplomático.

Puntos de cooperación con San Vicente y las Granadinas

La decisión de aquellos cuatro países que en 1972 establecieron relaciones diplomáticas con Cuba (Barbados, Jamaica, Guyana y Trinidad y Tobago) sacándola del aislamiento al que la sometía Estados Unidos en la región, era también expresión del sentir del resto del Caribe, pero aún eran colonias europeas.

«Y la certeza de eso es que a medida en que fuimos adquiriendo independencia fuimos estableciendo nuestras relaciones. Cuba ha sido una hermana», resaltó por su parte Dexter Rose, embajador en La Habana de San Vicente y las Granadinas.

Conocida y aplaudida ha sido la asistencia técnica y la cooperación prestada por Cuba a las naciones caribeñas, especialmente en áreas de la educación y la salud y donde nuestro país aporta su capital humano, además del alto nivel alcanzado en esos sectores.

Al respecto, el diplomático vicentino recuerda que «en los países caribeños existen cientos de dirigentes y hasta primeros ministros formados en este país y eso nos llena de un gran orgullo».

Los puntos de cooperación entre Cuba y San Vicente y las Granadinas se concentran hoy en la salud y la ingeniería civil. Ingenieros cubanos colaboran en la construcción de un aeropuerto internacional en las islas, mientras se forman acá 45 jóvenes de esa nación, la mayoría de ellos como médicos.

Retos y geografías comunes

Los países miembros de la Caricom tienen características comunes que determinan en buena medida los retos que enfrenta el área, aun cuando existen elementos que marcan la diferencia entre uno y otro país.

Expuestas a las consecuencias del cambio climático que afecta sobremanera sus actividades económicas y sociales, son las naciones caribeñas muy vulnerables a estos fenómenos naturales. Y con ello está relacionado, justamente, según destaca el diplomático beliceño, uno de los papeles preponderantes que juega Belice dentro de la Comunidad del Caribe.

En su capital, Belmopan, se encuentra la sede del Centro del Cambio Climático de la Comunidad del Caribe, una de las instituciones líderes a nivel mundial en el enfrentamiento a eventos naturales. Esto, dice el Embajador, se traduce en que «nuestros hermanos del Caricom reconocen a Belice como una guía en la protección y conservación del medio ambiente».

Cuba le ha aportado mucho a la región en ese sentido y ha sido palpable su liderazgo, experiencia y empeño ante el azote de desastres naturales. Lo vimos hace pocos años cuando el huracán Sandy fustigó fuertemente la región oriental. «Debemos aprender de Cuba en ese sentido, tomar sus experiencias», destacó el embajador Efrain Ravey Novelo.

Por su parte, con una economía sustentada fundamentalmente en el turismo, San Vicente y las Granadinas, con sus 32 islas y cayos, es extremadamente sensible a los efectos del clima. Los huracanes, fuertes lluvias y aumento del nivel del mar, son sus principales enemigos, explica Dexter Rose.

Caricom desde dentro

En Caricom conviven una multiplicidad de órganos de cooperación a nivel subregional y dentro del cual cada uno de estos países desempeña un papel específico.

Además de Guyana, en Sudamérica, Belice es el único país de Caricom que disfruta de la condición de continental y  caribeño. Y como dato importante, es la única nación de Centroamérica que cuenta con el inglés como idioma oficial.

Dada su condición geográfica, explica su embajador, es miembro del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), organismo del que ocupa su presidencia pro témpore.

Durante estos seis meses de labor al frente de ese grupo, la principal área en la que ha trabajado esa nación ha sido precisamente la construcción de un puente económico estratégico entre Caricom y SICA, dado que la distancia geográfica que separa los países que la conforman, hace difícil la conexión comercial y de transporte hacia el resto de las islas caribeñas.

Igual trabajo desarrolla San Vicente y las Granadinas dentro de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). «Hemos logrado una unión económica y de libertad de movimiento entre las naciones que conforman la organización y tenemos así una verdadera unión. Vemos el Caribe como un solo Estado», apunta Dexter Rose.

Dentro de la Comunidad del Caribe, las relaciones entre los países que la integran son excelentes, asevera el Embajador. «Siempre hay convergencia, asumimos posiciones en nuestra política exterior de conjunto en todos los foros en los que participamos, razón por la que el mundo nos respeta».

En los últimos diez años varios países de la Caricom han establecido relaciones de cooperación más allá del propio mecanismo. Ejemplo concreto de este planteamiento lo tenemos en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), Petrocaribe y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

ALBA y Petrocaribe son programas que —recalca también el embajador Ravey Novelo—, el gobierno beliceño aplaude y da las gracias a Venezuela por su implementación y puesta en marcha. Bajo el concepto que persigue el organismo y que permite destinar parte del dinero que se usaría en adquirir petróleo para beneficios sociales dentro de esos países y así aliviar la pobreza, Belice hoy luce diferente. «Gozamos de una transformación social e infraestructural que ha beneficiado a miles de nuestros ciudadanos. Se han creado empleos y mejorado las condiciones de las ciudades.

«Lo que inició el comandante Hugo Chávez es algo muy bonito para la sociedad y la humanidad. Le estamos muy agradecidos», aseveró el diplomático Ravey Novelo.

Por su parte, Dexter Rose califica a Celac como una alternativa muy prometedora. Participamos y aplaudimos esa decisión pensando siempre en la complementariedad. Resalta además que, igual que sus hermanos de las naciones privilegiadas con el programa, Petrocaribe «ha sido una salvación para nosotros, sus beneficios se sienten en el país. Son palpables las inversiones en la educación, la construcción de viviendas y otros programas de orden social. Hemos logrado la universalización de la educación primaria y prescolar», resalta.

Cuando Cuba, orgullosa de su cultura y naturaleza caribeñas, de compartir la lucha por defender intereses comunes frente a un orden económico internacional adverso, este 8 de diciembre se reúna en La Habana con los representantes de la Caricom, pasarán revista a estos años de relaciones y quedará plasmada una vez más la máxima de que, juntos, podremos trabajar por un futuro mejor para nuestros pueblos.

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