Un mundo en constante movimiento

El legado nada halagüeño que dejó 2014 le da al año que comienza retos inconmensurables: guerras que parecen infinitas, males económicos no rebasados, conflictos sociales multiplicados, epidemias mortales... También se reforzaron alianzas, integraciones, ejes de interés, respuestas comunes y cohesionadas, unas para mantener hegemonías, otras para enfrentar desde la firmeza esos intentos de poder. Así podría verse el planeta en 2015

Autores:

Juana Carrasco Martín
Yailé Balloqui Bonzón
Nyliam Vázquez García
Enrique Milanés León

Estados Unidos va por sus fueros

A juzgar por las predicciones y los índices con que se cierra el 2014, Estados Unidos debe resurgir como Ave Fénix que revolotee alto desde el consumo y de paso a una expansión económica para el año que comienza, dejando atrás penas del bolsillo del norteamericano común que, por supuesto, no alcanzaron ni mermaron las finanzas de los poderosos.

El crecimiento se prevé del tres por ciento, sobrepasando la crisis que envuelve al país desde hace más de un decenio. Los economistas consideran que están en un momento sólido al entrar en 2015 porque el mercado laboral lo hace mejor (seis por ciento de desempleo), los consumidores tienen una mirada más favorable de la economía y de sus propios ingresos y se están sacudiendo los vestigios de la recesión.

La caída del precio del petróleo —señalada como una maniobra contra Rusia, Irán y Venezuela— contribuye a ese mejoramiento económico, puesto que EE.UU. está poniendo en juego sus propios recursos, en este caso el combustible obtenido por el tan criticado método del fracking, que ha movilizado en su contra a los ecologistas del mundo.

Pero un país no se hace solo de economía, otros aspectos hacen favorable o no el clima social, y los problemas previstos para el año que entra no son pocos, afectando la situación política del país.

La violencia policial, especialmente contra la población negra, y sobre todo el nivel de impunidad que favorece a la gendarmería propiciado por decisiones absolutorias dictadas por el sistema judicial, propician la continuación de las movilizaciones en una lucha cohesionada de muchas fuerzas y en muchos terrenos que recordarán a la batalla por los derechos civiles de la década de los 60 del pasado siglo.

Si bien el presidente Barack Obama concluyó el 2014 tomando decisiones largamente postergadas, la sociedad se sacude también por una reforma migratoria que no acaba de cuajar en toda la magnitud que esperan los 11,7 millones de indocumentados, pues el plan de regularización abarca solo a unos cinco millones de los «sin papeles», evitando, mediante el empleo de los poderes ejecutivos, la deportación y la separación de familias de quienes cumplan determinados requisitos. Esto ha traído un conflicto con quienes en el Partido Republicano y en las gobernaciones de algunos Estados se oponen a tolerar la legalización, y consideran que Obama abusa de sus prerrogativas y le acusan de inconstitucionalidad.

Pendientes también están los resultados tangibles para la voluntad expresa del Presidente demócrata de cerrar la prisión de la Base Naval de Guantánamo heredada de la «guerra contra el terrorismo» de George W. Bush. Este año 2015, preámbulo del final de su segundo mandato, debiera ser propicio para ejecutar esa decisión dilatada, que haría justicia con quienes llevan encarcelados más de un decenio sin cargos, ni juicios, y sometidos a torturas como la alimentación forzada de los que están en huelga de hambre.

El 5 de enero de 2015 se inaugura el Congreso elegido el pasado 4 de noviembre, y llega controlado por los republicanos en ambas alas del Capitolio, la Cámara de Representantes y el Senado, lo que en muchos casos representará un valladar mayor para la gestión presidencial, aunque la Casa Blanca ha mostrado ahora su disposición a retar a las fuerzas más conservadoras —que tienen expresión además en las filas demócratas—, y gobernar utilizando sus prerrogativas presidenciales.

En medio de esa situación como para darle dolores de cabeza adicionales al mandatario, durante el año se hará presente ya la campaña de quienes aspiran a ser candidatos a la presidencia en 2016, un terreno movedizo donde se fijan posiciones que, de acuerdo al estado de ánimo de la nación, harán que prevalezca o no el apoyo a la línea emanada desde la Casa Blanca.

A grandes rasgos, sin entrar en todos los pormenores de vaticinio para un país que siempre va por sus fueros imperiales, el 2015 será, sin dudas, un año movidito para Estados Unidos, prácticamente una redundancia porque, ¿cuál no ha sido así desde su persistente actuación como gendarme y guía omnímodo del mundo?

En el campo de las relaciones internacionales, la decisión del 17 de diciembre de llegar a un acuerdo con Cuba sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas levantó un apoyo mayoritario, pero también voces intolerantes dispuestas a la confrontación. En general, hay expectativas en cuánto y cómo pondrá en vigor medidas que faciliten la distensión con Cuba, un cambio sustancial que revoca una política de más de 50 años que no les dio resultado y que pudiera propiciarle una mejoría de su posición ante América Latina y el Caribe que, de manera generalizada, han rechazado en foros regionales y en la propia ONU el bloqueo económico, financiero y comercial contra la Isla, que de hecho se mantiene intacto.

Solo que Estados Unidos ha decidido mantener una línea de intransigencia y confrontación respecto a Venezuela, y dado el apoyo que la República Bolivariana tiene en la región, será factible la apertura de un escenario donde las posiciones independientes y soberanas de nuestra área se expresen exigiendo respeto y llamando a un diálogo de iguales. La Cumbre de las Américas, a celebrarse en Panamá, dejará al descubierto la situación.

Por otra parte, queda pendiente más de un conflicto bélico en los remotos escenarios del Oriente Medio y la pregunta es ¿hasta dónde está dispuesto Washington a marchar por un camino que bien conoce, que no le ha dado ninguna victoria cierta, comprometiendo su economía y su «prestigio» imperial?

Los bombardeos contra posiciones del autoproclamado Estado Islámico en Iraq y en Siria no solo proseguirán, probablemente aumenten su intensidad a pesar de que en 2014 no mostraron tener efectividad para liquidar a un ejército terrorista que también ha sido hechura de la CIA estadounidense en su origen primigenio.

Para hacer más intrincada la madeja, están los intereses de Israel, un aliado a veces nada propicio para Washington, porque hace de las suyas con una política de extrema agresividad hacia sus vecinos árabes y, sobre todo, en el empeño de aniquilar al pueblo palestino. El año 2014 culmina con nuevos ataques contra Gaza, y es casi evidente que tanta criminalidad intencionada para negar toda posibilidad de un acuerdo pacífico que garantice la existencia de un Estado palestino, pudiera llevar a una respuesta de combate que se traduciría en una tercera intifada por parte del sufrido pueblo palestino.

¿Será la posición estadounidense la misma y reiterada, aliada a una injusticia que el mundo casi de consenso rechaza y cuando Europa va tomando posición de respaldo a la existencia de los dos Estados?

Nostradamus y el paro

Tal vez por aquello de que, a fin de cuentas, el hombre era de la zona, muchos en Europa siguen consultando a Nostradamus. Ahora que estamos, como hacía con las lámparas el viejo mago del cuento de Las mil y una noches, cambiando «año viejo por nuevo», las profecías no faltan ni siquiera en ese continente que a estas alturas, según la mayoría, debería haberlo resuelto todo.

Dicen que las cuartetas del boticario francés han «sugerido» para el 2015 desde el deceso de una figura central de la realeza europea hasta cosas imposibles como la unificación de todas las lenguas y la abolición de los impuestos, pero la situación real es más compleja que interpretar predicciones antiguas: desigualdades geográficas y sociales, tensiones geopolíticas, diferencias internas, bajo crecimiento, elevada deuda pública, falta de crédito para impulsar la producción… parecen problemas capaces de abrumar al mismísimo Nostradamus.

Como en otras partes del mundo afectadas por el nuevo capítulo de una crisis global y sistémica, en Europa ser pobre es el nuevo empleo de millones de parados, algunos  ex-clase media que ahora son tratados como media clase.

Según el banco de inversión Goldman Sachs, junto al bajo crecimiento que acusa la Zona Euro, la tensión política es el mayor riesgo regional para el 2015. Otros poderosos de las finanzas como Bank of America, Merrill Lynch, J.P. Morgan y RBS —preocupados por su «cartera», ¿por qué otra cosa iba a ser?— comparten esos temores.

No es para menos. La presión aumenta porque ni siquiera en los pequeños bolsones de recuperación se alivia el cuadro: el «crecimiento sin empleo» deja claro que al capitalismo le interesa salvar firmas, no ciudadanos. Entre bellas postales, los ancianos viven peor, aliviados apenas por el recuerdo del estado de bienestar que el sistema les quitó, mientras los jóvenes tropiezan con un mercado laboral inaccesible. Crece la presión y se traba la válvula.

El mismo Francis Fukuyama que alguna vez habló sobre «el fin de la historia y el último hombre» ha tenido que ver las nuevas páginas y admitir, en lo que toca al conflicto alrededor de Ucrania, que sus implicaciones no convienen ni a Moscú ni a Europa.

Como en otro tiempo con otro nombre, Rusia es hoy la manzana en disputa del árbol de la política. Este mismo mes, los 28 países de la OTAN crearon una tropa que a partir del 2015 estará lista para enfrentar «posibles amenazas» de Moscú. Es, según Occidente, «el mayor fortalecimiento» de su defensa común desde el supuesto fin de la guerra fría.

Así va la Europa que el gran astrólogo no podía entrever. Ya cercada desde antes por cañones y sanciones económicas, Rusia recibe el 2015 con el rublo en picada por la bajada artificial —una trampa más de la política— del precio del petróleo. ¿A quién convendrá la casi segura recesión que espera al oso moscovita?

Para el año que llega, Ucrania —ese peón de ataque de un jugador ajeno— reforzará su ejército con 55 000 nuevos soldados y España acogerá con Portugal el mayor ejercicio de la OTAN de la década de 1990 para acá. ¿Hace falta en el continente de «la cultura y de la unión»?

Pareciera innecesario en un continente de gente urgida de trabajar. La UE espera que en 2015 el desempleo baje en un 0,3 por ciento para colocarse en el diez por ciento de su población económicamente activa. Grecia y España lo reducirán en 1,8 y 1,3 por ciento, respectivamente, pero esos serán alivios invisibles en tasas que anclarán en 25 y 23, 5 por ciento, por ese orden. Y sin embargo… —diría el muy europeo Galileo— Madrid se mueve al crecimiento.

Con muy bajas previsiones de avance tanto para la Unión Europea como para la Zona Euro, el descontento ciudadano hacia la clase dirigente, la corrupción, el auge de nacionalismos y partidos neonazis, la xenofobia y persecución a las minorías y el surgimiento de nuevas fuerzas políticas convergen en un año en el que habrá elecciones en Portugal, Reino Unido, España y Suecia.

Varios de los partidos aspirantes se han declarado enemigos de las políticas de austeridad, de la deuda y hasta del euro, de modo que, allí o allá, el panorama pudiera variar de un boletazo.

¿Qué pasará? Para entenderlo habrá que escuchar a la gente. Es muy difícil que en la Europa de ahora Nostradamus encuentre empleo.

Por la ruta de la seda viajando en tren expreso

La mirada mundial se detiene en Asia. Se trata de la región más dinámica del planeta desde el punto de vista económico y también aquella cuyos intereses geoestratégicos suponen alta prioridad por su emergencia.

Asia-Pacífico incluye grandes y pequeñas naciones que en su conjunto muestran un heterogéneo mosaico de desarrollo e intereses, sin embargo, en los últimos años han tratado de potenciar el multilateralismo y el diálogo a través de las distintas organizaciones regionales.

China se moderniza a alta velocidad.

Contra ello conspira el redireccionamiento de la política exterior de EE.UU. hacia Asia, planteada por Obama en el 2011. Washington continuará intentando fortalecer alianzas que le permitan contener la emergencia de China. En el 2014 hubo una revitalización en ese sentido, camino que debe continuar, sobre todo por la necesidad de desplazar el foco de atención de Medio Oriente hacia la región oriental.

Los expertos avizoran que el creciente impacto de países como China, India, Japón, Corea del Sur e Indonesia agrega valor a una zona donde una buena parte de los acontecimientos irradian de manera global en todos los sentidos y especialmente el económico, porque sigue siendo la zona que más aporta al Producto Interno Bruto (PIB) global.

China, uno de los países con más peso, continuará el intento de cambiar su modelo económico y hacerlo menos dependiente de las exportaciones, al tiempo que busca soluciones a problemas sociales y lo hace desde la unidad del Partido Comunista Chino y del impulso otorgado por su presidente Xi Jinping a la búsqueda conjunta de lo que ha dado en llamar «el sueño chino». Un concepto encaminado a guiar al pueblo a la construcción de una nación aún más próspera y desarrollada.

Por su parte, Vietnam, otra de las naciones de especial relevancia para Cuba, debe continuar el 2015 consolidando su estabilidad política y priorizando las acciones relacionadas con su plan quinquenal 2015-2020. Se pronostica que el pueblo vietnamita continúe cosechando éxitos en todos los campos.

Habrá que seguir de cerca a Australia, donde en 2014 la policía identificó a individuos supuestamente ligados al Estado Islámico. En los últimos meses del año temas relacionados con la violencia terrorista y la seguridad han estado en el debate público de la isla-continente.

Otro foco de atención será Japón, donde fuerzas políticas pujan por dejar a un lado la Constitución pacifista y dar luz verde a la participación nipona en operaciones militares. En cualquier caso, con una economía en crisis, el archipiélago enfrenta muchos retos de cara a 2015. La innovación tecnológica, una esfera donde es puntero mundial, seguramente continuará dando motivos de asombros, con los proyectos encaminados a la robótica y al cuidado del medio ambiente.

Si bien se nota en general un aumento de los vínculos entre los países asiáticos con América Latina desde el 2014, esta es una tendencia que debe continuar en 2015.

Ilustrativo de ese diálogo intercontinental fue la aprobación del Foro de Cooperación Celac-China, en enero de 2014, durante la Cumbre de La Habana. Se trata de un mecanismo multilateral con el país asiático, la primera economía planetaria, que le permite a  Latinoamérica en pleno adecuar políticas afines para impulsar el desarrollo económico y social de los respectivos pueblos.

Las inversiones y los intercambios con China abrieron en los últimos años a los latinoamericanos la entrada de capital fresco y a la par disminuyeron la dependencia económica de Estados Unidos.

Resulta vital para los próximos 12 meses el desempeño del Brics, en vista de que, de sus cinco miembros, dos son asiáticos y los países de mayor población mundial. Este mecanismo que reúne a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica supone una importante plataforma de diálogo y espacio vital de concertación de las economías emergentes,  cuyas iniciativas tienen gran resonancia, no solo para sus integrantes, sino para el planeta. En la medida que el grupo Brics avance, más posibilidad tiene la articulación multilateral y la concertación para frenar cualquier iniciativa imperial y un retorno a la unipolaridad.

Por otra parte, la Asociación de Estados del Sudeste Asiático (Asean) buscará profundizar su integración a través de una Comunidad Económica, Sociocultural y de Seguridad. Destaca que en el 2015 está anunciada la oficialización del mercado común y habrá que seguir sus resultados a lo largo del año. También es previsible que se negocien o se concreten tratados de libre comercio a nivel bilateral con otros países.

Especial atención para las naciones asiáticas tienen los temas medioambientales, porque el cambio climático en la zona deja terribles huellas con terremotos, tifones, aumento del nivel del mar… no es casualidad que este sea un tema constante en los foros bilaterales y regionales, y se mantendrá en la agenda continental.

Asimismo, Asia es una zona de conflictos latentes. Para 2015 deben tener sus altas y bajas, pero existe consenso entre los especialistas de que ninguno debe escalar hasta una confrontación militar: es el caso de Cachemira, zona de contantes escaramuzas entre India y Paquistán (potencias nucleares además); las querellas en torno a las islas del Mar del Sur y del Este de China, que involucran a varias naciones, o los incidentes en la frontera que separa las dos Coreas, la más militarizada del planeta.

Consolidar el cambio de época en la América Nuestra

Se viven nuevos tiempos, nuevas historias. La realidad política, económica y social de América Latina y el Caribe, con sus altas y bajas, fija sus visiones desde una integración que va pactando posiciones y reverdeciendo. La América Nuestra palpita con una realidad diferente y para el 2015 se augura la culminación de procesos ambiciosos.

Uno de los más trascendentales tópicos políticos latinoamericanos estará enfocado en Colombia, donde ya se vislumbra la fase final de unos diálogos de paz que han mantenido por más de dos años el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).

No exentas de tensiones, amenazas y de jugarretas políticas utilizadas por quienes no creen o no les conviene la paz, se han visto las negociaciones de La Habana. Hasta el momento las partes han pactado  acuerdos en tres aspectos: tenencia de tierra, drogas ilícitas y participación política de la guerrilla luego del posible pacto final. Actualmente están discutiendo el punto de víctimas y falta por decidir sobre el fin del conflicto y la refrendación de lo que se pacte en la mesa.

De concretarse la tan añorada paz, este será, sin lugar a dudas, el acontecimiento político más importante de la región en 2015.

Si bien América Latina vivió un 2014 que tuvo un intenso maratón electoral (Uruguay, Brasil, Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Panamá y Colombia), el próximo año no se vislumbra muy diferente en lo que a comicios presidenciales y parlamentarios se refiere.

En la agenda electoral para los próximos meses destacan tres presidenciales (Argentina, Guatemala y Haití), tres legislativas de gran importancia (El Salvador, México y Venezuela), y varias estatales, regionales y municipales, (Bolivia, El Salvador, Colombia, México, Paraguay y Uruguay, entre otras).

En Guatemala, los tres candidatos mejor posicionados, hasta el momento, son el oficialista Alejandro Sinibaldi, y los opositores Manuel Baldizón (quien, por ahora, encabeza las encuestas) y Sandra Torres.

El kirchnerismo se jugará, el 25 de octubre, su tercer mandato en Argentina y sería muy prematuro hablar hoy de pronósticos. También son tres los candidatos que se manejan: Sergio Massa, peronista, ex jefe de gabinete de Cristina Fernández y actual legislador nacional pero opositor del Gobierno; Daniel Scioli, también peronista y ex vicepresidente de Néstor Kirchner, actual Gobernador de la provincia de Buenos Aires y cercano al ejecutivo, y el centro-derechista Mauricio Macri, en este momento jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En medio de muy tensos ambientes políticos, recrudecidos en los últimos meses, irán a las urnas Haití y México. En la nación caribeña las generales se realizarán a fines de año, pero aún se mantiene en suspenso el nombre del posible sucesor del presidente Michel Martelly, quien padece la peor crisis de Gobierno, generada por presiones de la oposición para que fije fecha de las parlamentarias que debieran celebrarse el próximo 12 de enero.

La desaparición de los 43 estudiantes normalistas de la localidad mexicana de Iguala, el 26 de septiembre pasado, ha provocado la ira de millones de mexicanos que claman justicia. Los resultados de las elecciones de medio período, previstas para junio, serán claves para el presidente Enrique Peña Nieto que, al parecer, ya no contará con suficiente capital político para impulsar su agenda durante los restantes tres años de mandato.

Para El Salvador y el Gobierno del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), las elecciones parlamentarias y municipales revisten particular importancia, pues el Gobierno de Salvador Sánchez Cerén buscará revalidar el triunfo de las presidenciales de 2014, asegurando un buen apoyo legislativo y municipal para su gestión: la opositora Arena no cejará en su intento de obtener la revancha en las urnas.

Igual postura adopta la oposición venezolana que, de seguro, redoblará la guerra sucia con maniobras económicas y hasta el uso de acciones violentas para apoderarse de la Asamblea Nacional controlada por los legisladores chavistas, mientras el presidente Nicolás Maduro aseveró estar seguro de que «el pueblo venezolano, una vez más, obtendrá una gran victoria en la Asamblea Nacional en 2015; será la victoria número 19 de las 20 citas electorales de la patria. Vamos a consolidar la paz y estabilidad del país, así lo juramos, así será».

Y es sin dudas la cimentación de la unión de la América Nuestra el reto mayor para la región en los próximos 12 meses. Mercosur, Unasur, Caricom, Petrocaribe, Celac, entre otros, viven sus mejores momentos y tienen por delante urgentes tareas para velar por los intereses, los recursos, el desarrollo y el bienestar de los pueblos de la región.

La Celac, el aún incipiente pero más completo proyecto de integración que haya vivido jamás América Latina y el Caribe, celebrará en enero su III Cumbre y le corresponderá a Ecuador la presidencia pro-témpore del grupo durante todo el 2015. Como lo han hecho Chile (2012), Cuba (2013) y Costa Rica (2014), la nación a cargo del presidente Rafael Correa deberá continuar fomentando los pasos para que la Celac se desarrolle y consolide como hecho palpable del cambio de época que viven Latinoamérica y el Caribe.

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