Ecuador sigue la ruta del cambio

Este jueves llega a sus primeros ocho años la Revolución Ciudadana que, liderada por Rafael Correa, ha implantado profundos cambios en el país

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

«Jueves: 8 años de Revolución Ciudadana... Ecuador ya cambió, pero aún falta mucho. Las celebraciones buscarán enfatizar talento humano, ciencia, tecnología, innovación: ¡el... futuro!». De esta manera el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, llamó a través de la red social Twitter a la conmemoración del octavo aniversario del proyecto político que lidera y que consolida el propósito de construir el socialismo del Buen Vivir en esa nación sudamericana.

La Revolución Ciudadana comenzó a gestarse con la llegada de Correa a la presidencia el 15 de enero de 2007. Desde entonces se convirtió en un hecho renovador de realidades sociales en la nación andina, al tiempo que se tradujo en la transferencia de poder al pueblo y la incorporación activa de Ecuador a las transformaciones políticas, económicas y sociales que vive América Latina en la última década.

Tal y como describiera el propio Correa, la Revolución Ciudadana «es el cambio radical, profundo y rápido de las estructuras vigentes y, básicamente, de las relaciones de poder en la sociedad ecuatoriana».

Todo ello se traduce en dos aspectos fundamentales que han protagonizado la permanencia de este proyecto. El primero y que toca muy de cerca la sensibilidad humana ha sido la reducción de la pobreza a un 13 por ciento y la extinción casi total de la extrema pobreza. Es palpable también el creciente acceso a beneficios básicos que tienen hoy sectores anteriormente olvidados.

La estabilidad política es considerada otro de los principales aportes de la Revolución Ciudadana. Aunque  algunos críticos y opositores al proyecto consideran que la duración no implica necesariamente un logro, los hechos hablan por sí solos. Rafael Correa comenzó su primer mandato el 15 de enero del 2007 y ha sido reelegido en tres ocasiones. Una plusmarca de permanencia política en un país otrora convulsionado.

La administración de Correa, implementando la política del Buen Vivir o Suma Kawsay, ha logrado invertir en materia educativa 30 veces más que las últimas siete administraciones juntas. Ejemplo de ello son los más de 7 000 millones de dólares destinados a la educación superior.

La inversión en el sector educacional se refleja en nuevas infraestructuras en todo el país, además de la gratuidad en escuelas, colegios y universidades públicas que ha permitido el acceso de personas de bajos recursos económicos.

El sector de la salud, el salario básico y la economía en general han experimentado avances significativos. En este último aspecto, y de acuerdo con cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Ecuador creció en un 4,3 por ciento en el período 2007-2014, más de un punto porcentual por encima del resto de los países de la región.

Plausibles avances que harán que este 2015, que las autoridades han denominado como Año de la Innovación, sea crucial y de enormes desafíos para Ecuador y el proyecto izquierdista que propone.

El mandatario lidera un proceso orientado a conseguir nuevas vías para el desarrollo del país, considera necesaria una revolución educativa y, junto con ella, el progreso del conocimiento, el talento humano y la innovación.

Es por eso que en este octavo aniversario el principal evento conmemorativo tendrá lugar en la llamada Ciudad del Conocimiento Yachay, enfocada en proyectos de innovación tecnológica y negocios intensivos en conocimiento, que promueve también una universidad orientada a las ciencias, la tecnología y la innovación.

Principales desafíos en lo adelante

Preservar la Revolución Ciudadana constituirá reto primordial en momentos en que la aprobación a la gestión del Presidente supera el 80 por ciento, ubicándose entre las más altas en la región.

La nación sudamericana asumirá próximamente la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), actualmente en manos de Costa Rica. Ese organismo, según ha dicho el Presidente, «es la gran esperanza que permite aspirar a defender espacios propios sin injerencias hegemónicas».

Sobre este particular, el embajador de Quito en La Habana, Edgar Ponce, significó a JR que esta nueva tarea significa un inmenso compromiso. Ecuador, dijo, será durante todo este año «la voz de un continente en marcha».

Trabajar por una Celac más unida, progresista y firme será el motor que impulsará la labor de esa nación frente al bloque, agregó Ponce.

La ruta de la integración está trazada y lo que debe hacerse es, precisamente, consolidarla, apuntó el diplomático.

El eje principal que guíe las celebraciones por el octavo aniversario de la Revolución Ciudadana será justamente el recuento de lo que se ha logrado hasta ahora y trazar estrategias para avanzar. Ocho años después de su llegada al poder, la Revolución Ciudadana sigue apostando hoy por cambiar la realidad económica, social y política de Ecuador. Sin dudas, los ecuatorianos siguen el rumbo hacia la consolidación de lo logrado. Solo se hace imprescindible la continuidad.

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