«No tengamos miedo del rol que la historia nos ha asignado»

Las palabras de asunción de Rafael Correa como presidente pro témpore de la CELAC repasaron los desvelos históricos de la región

Autor:

Juventud Rebelde

En su intervención en la III Cumbre para asumir la presidencia pro témpore del bloque regional para el 2015, el presidente del Ecuador, Rafael Correa, afirmó que con la creación de la CELAC en 2010 se hacían realidad los anhelos de nuestros libertadores.

El Presidente ecuatoriano agradeció a Costa Rica y a su Presidente «por la capacidad y visión» con la que han presidido la comunidad durante el último año. Además, extendió un saludo al presidente José «Pepe» Mujica, viejo revolucionario «que en pocas semanas dejará la presidencia de Uruguay y extrañaremos por su autenticidad, humildad, humor y profunda ética política».

Correa felicitó a Tabaré Vázquez, que en marzo asumirá la presidencia de Uruguay, así como a Evo Morales y a Dilma Rouseff, por el inicio de sus nuevos mandatos presidenciales.

En su intervención negó que el desarrollo sea un problema técnico y sostuvo que es un problema político.  «El problema fundamental es quién mande en una sociedad, las élites o las grandes mayorías, el capital o los seres humanos, el mercado o la sociedad», comentó.

Más allá del Plan de Acción 2015 aprobado, el mandatario propuso que la CELAC trabaje en cinco grandes ejes.

«Todavía tenemos 68 millones de latinoamericanos y caribeños en la miseria, ¿de qué libertad hablamos?  ¿De qué paz?», preguntó el líder ecuatoriano.  «Nuestra propuesta es que asumamos el compromiso, desde la Celac de erradicar la pobreza extrema, la miseria en la región, en los próximos cinco años», explicó.

El Presidente pro témpore de la CELAC afirmó que los distintos niveles de acceso a la educación es una de las más graves asimetrías que aún permanecen en nuestra región. Correa defendió la idea de que en los próximos años debemos tener, al menos, 12 universidades de la región entre las 200 mejores del planeta.

Además, explicó que los países que no produzcamos conocimientos seremos cada día más ignorantes en términos relativos y más dependientes de lo que producen otros, de manera que la generación de conocimiento también nos hará más libres.

Correa llamó a crear «nuestra propia arquitectura financiera, para que nuestro ahorro se quede en la región y no vaya a financiar a los países más ricos». Resulta inaceptable —argumentó— que mientras América Latina tiene depositado un billón de dólares en el Primer Mundo, siga dependiendo de préstamos externos, de inversiones extranjeras y de dádivas disfrazadas de cooperación, sin ningún impacto estructural.

Igualmente propuso impulsar los proyectos de infraestructura que garanticen nuestra integración y conectividad. «La CELAC, estoy seguro, está llamada a desempeñar un papel fundamental en el cambio de época que vivimos», sentenció.

El mandatario cuestionó que la sede de la Organización de Estados Americanos esté «en el país del criminal bloqueo a Cuba» y agregó que ese bloqueo incumple abiertamente la Carta Fundacional de la OEA y ha sido condenado nada menos que veintidós veces por las Naciones Unidas.

«El bloqueo a Cuba constituye, sin lugar a dudas, el mayor atropello al Derecho Internacional, al Derecho Interamericano y a los derechos humanos en nuestro continente», declaró.

En su discurso se congratuló por «la promesa del restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos», pero acotó que Cuba aún es víctima de medidas inadmisibles y atentatorias contra su soberanía. Correa rechazó además cualquier agresión en contra de Venezuela.

El Presidente pro témpore de la CELAC denunció que Estados Unidos no haya ratificado ningún instrumento interamericano de derechos humanos y, sin embargo, tenga la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

«¿Para qué sirve la OEA, si ni siquiera se pronuncia sobre problemas tan cruciales como el de las Islas Malvinas, colonia británica al frente de las costas latinoamericanas y a más de 11 000 kilómetros de Londres?», preguntó.

La CELAC —apuntó— debe jugar un rol protagónico en el proceso de descolonización en la región y ser el actor de referencia en la solución de conflictos o herencias de larga data que atañen a  países de la región.

«En este sentido, quiero aplaudir la propuesta nicaragüense y venezolana de integrar a Puerto Rico a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, como muestra de que América es un territorio libre de colonialismo», expresó. Además, dijo, la Celac debe apoyar el histórico proceso de paz en Colombia.

El Presidente llamó a buscar y mantener relaciones con socios claves extrarregionales, entre las que destacó el Plan de Cooperación 2015-2019 entre CELAC y China, la definición prioridades con la Unión Europea, fortalecer vínculos con otros socios extrarregionales y robustecer la cooperación Sur-Sur.

Correa estimó que el siglo XXI «debe afianzar la supremacía del ser humano sobre el capital» y que América Latina y el Caribe se han convertido en el estandarte internacional de la recuperación de la dignidad humana. «No tengamos miedo del rol que la historia nos ha asignado, tengamos fe», señaló al final de su discurso.

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