Una apuesta por los pueblos

La VII Cumbre de las Américas abordará, desde miradas diferentes, lo que ocurre en Nuestra América y en la Norteña poderosa

Autor:

Juana Carrasco Martín

El verde rodea al concreto que se eleva en rascacielos de líneas atrevidas, pero ese verde, donde viven más de 300 especies de animales y una sorprendente riqueza boscosa que cubre 232 hectáreas conocidas como el Parque Natural Metropolitano, apenas logra sobrepasar el interés de una ciudad cosmopolita, consumista, aterradoramente impactante en su arquitectura ultramoderna en áreas y barrios de la costanera del Pacífico.

Lo vegetal se aferra más a las zonas populares, al sufrido Chorrillo, donde hace 25 años se descargó la furia del imperio, que había perdido unos años antes «su Canal» y sus bases militares.

Panamá es esta caja de contrastes físicos, económicos y sociales que también tendrá reflejo en el encuentro al que le da bienvenida en pequeñas banderolas en los faroles que iluminan el Corredor Sur, o en los carteles murales de las paradas de ómnibus o en algún que otro alto edificio. La VII Cumbre de las Américas abordará, desde miradas diferentes, lo que ocurre en Nuestra América y en la Norteña poderosa.

Y no puede atribuirse al sofoco climático que caracteriza al país istmeño que se calienten los motores para ese tope que, supuestamente, sería de manos extendidas, aunque ahora ya augura el encontronazo. El pueblo de Bolívar viene con dignidad a exigir la derogación de un decreto oprobioso, y son muchos los que se pondrán de su lado entre los jefes de Estado y lo harán simultáneamente los miles de la Cumbre de los Pueblos. Como Martí convocara, la América Nuestra debiera ponerse en fila para que no pase el gigante de siete leguas.

Desde Cuba, el respaldo es absoluto para Venezuela y el presidente Nicolás Maduro. Somos el pueblo que derrotara a la tiranía en la Sierra Maestra y a los mercenarios en las arenas de Playa Girón. Somos el pueblo que se puso de pie junto a Fidel para denunciar a los terroristas que hace 15 años intentaran el magnicidio y la masacre de cientos de jóvenes panameños en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, durante otra Cumbre.

La solidaridad cubana vendrá con nuestro Presidente Raúl y con la presencia de unos dos centenares de representantes de una sociedad civil patriota y martiana, de una juventud fidelísima, de una intelectualidad académica forjada en una Revolución que cumplió desde sus primeros pasos la hermosa tarea de enseñar a leer y a escribir a toda su población, la de un empresariado de emprendedores constructores de una economía para el desarrollo de todos y desde el socialismo.

El primer día en que pisé nuevamente la tierra del general Omar Torrijos llegué hasta un parque que lleva por nombre Belisario Porras y corona la estatua del abogado, escritor, poeta, profesor, diplomático, militar, político y periodista, quien fuera tres veces Presidente de Panamá y que se opuso siempre al tratado estadounidense que abrió el canal. Estar allí no fue curiosidad o capricho turístico.

A Porras lo flanquean desde otras áreas de esta plaza florida dos bustos erigidos en algún momento por el pueblo panameño y que ahora están protegidos cada uno por cinco palmas simbólicas: el de José Martí y el de Antonio Maceo. Ambos miran hacia una sencilla y hermosa casa centenaria que se engalana por estos días con el trabajo de todos y cada uno de los que allí laboran y construyen con amor en nombre del pueblo al que representan. Una bandera tricolor de estrella solitaria y una palma parida la custodian donde se encuentran dos calles, Cuba y Ecuador.

¿Saben qué?, en la mesa de la recepción de la sede diplomática cubana un cartel pequeño invita con modestia a un acontecimiento grande: «Concierto de Silvio Rodríguez y el Grupo Trovarroco. Jueves 9 de abril. Estacionamiento de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Panamá».

Con él quedará abierta la Cumbre de los Pueblos, esa misma que hace diez años participó en el enterramiento del plan ALCA del imperio, junto al presidente bolivariano Hugo Chávez y el indígena líder de los movimientos sociales Evo Morales, entre otros muchos.

Dos palabras al final de la invitación a la fiesta del canto comprometido dan también aquí la diferencia con otros foros que se harán a puertas cerradas: ENTRADA LIBRE…

Recuerdo entonces al Panamá que conocí hace décadas y las palabras contundentes de un hombre que tuve la oportunidad de escuchar en su ciudad David: ¡Colonia Americana, No!

*Juana Carrasco Martín, enviada especial

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