Dignidad y soberanía de «los de abajo»

Reunidos por miles y venidos a Panamá de todas partes de la América, representantes de nuestros pueblos defendieron sus verdaderos intereses

Autor:

Juana Carrasco Martín

CIUDAD DE PANAMÁ.— Dos palabras y todo lo que ellas representan predominan aquí: dignidad y soberanía. La delegación ecuatoriana a la Cumbre de los Pueblos las lleva unidas sobre su pecho; un joven salvadoreño que sostiene una de las cuatro esquinas de una gran bandera, la cubana, la menciona para calificar a la Revolución de Fidel; se la escucho decir a María, la «Leona» venezolana, en su intervención en la carpa del ALBA...

Las citas serían interminables en esta Cumbre de los Pueblos que este sábado conclusivo del encuentro siguió debatiendo sobre los problemas de una región en plena ebullición, aunque con la satisfacción de algunos al comprobar, una vez más, el acompañamiento de sus presidentes.

Al menos a cinco de ellos los esperaban ansiosos para un encuentro que transcurrió en horas de la tarde-noche.

Ojeo algunas o casi todas las declaraciones y papeles que me han estado entregando en medio de esta marea que ha tomado desde hace tres días los predios de la Universidad de Panamá, en los alrededores del Paraninfo, y también se repiten cuando tomo opiniones: dignidad, soberanía.

El salvadoreño Oscar Amaya, para decir que en su país, para defenderlas, deben enfrentar a la derecha que les bloquea el desarrollo cuando el pueblo de El Salvador lucha por su dignidad para seguir adelante.

Son muchas las ofensas recibidas que se numeran en los carteles, banderolas y telas que dan colorido y sabor especial a una Cumbre que se reconoce distinta: América Latina y el Caribe, región de paz que denuncia la ofensiva económica, política y mediática contra Venezuela; Abajo el bloqueo; Neoliberalismo vs. Derechos Humanos.

«Aquí se respira lucha», como dice la canción; aquí se respira pueblo y así es como habla y se expresa: «Somos Caribe, no pendejos. Viva la Resistencia de los Pueblos», y firma el Frente de Pescadores Benita Chirinos. La tela sirve como fondo a un grupo de mujeres indígenas de la provincia panameña de Chiriquí que destacan por sus bellas vestimentas y porque han llevado a sus hijos pequeños a las jornadas de lucha, que es como darles de leche proteica la enseñanza recogida en otra frase de la canción: «El que no quiere a su Patria no quiere a su madre».

Pero el lema lo colocaron los venezolanos Simón Rendón y Roimis Grimán. La joven Roimis, de palabra fácil para dar a conocer sus razones, arremete casi sin preguntarle, solo con identificarnos: «Juventud Rebelde, Cuba».

«La juventud de esta época es privilegiada, nos lo dijo nuestro Comandante Chávez, porque estamos en el momento histórico de la transformación y nosotros somos los protagonistas, los hijos de Bolívar y Chávez», y se desprende del libro que lleva en sus manos y me da un regalo perfecto, la tercera recopilación de Frases y Pensamientos de Hugo Chávez, y coloca entre sus pliegos un marcador, y claro que no puede ser mayor el simbolismo de la frase casualmente señalada si analizamos todo lo que en estos días se ha estado denunciando en Panamá: «El neoliberalismo es el camino que conduce al infierno...»

«La experiencia que hemos vivido en estos días será recordada en la historia según sea la actitud que pueblos y Gobiernos asuman ante el decreto infame de Obama», asevera Roimis y sale de la sala-carpa, como otros, para escuchar y ver desde la pantalla gigante la transmisión en vivo de TeleSur del contundente discurso del presidente Nicolás Maduro. «Esa es la dignidad que nos enseñó nuestro Comandante. Nos quieren derrumbar, pero no pueden, ni podrán».

Foto: Ismael Francisco, especial para JR

Daniela Jiménez, ecuatoriana de Quito, también puede hablar de su Revolución Ciudadana con el orgullo de ser una privilegiada de estos nuevos tiempos: «Estoy en el servicio exterior de mi país, represento la nueva diplomacia, en la que se nos han abierto las puertas a los jóvenes a lo que antes de nuestro presidente Rafael Correa era un círculo cerrado para los grandes apellidos». Resulta que Daniela es ingeniera geógrafa devenida diplomática y me hace recordar aquella frase de uno de nuestros grandes en la diplomacia revolucionaria cubana: «No éramos diplomáticos de carrera, sino a la carrera».

Para mí es un orgullo representar a Ecuador y los verdaderos intereses del pueblo, de un pueblo diverso —indígenas, afrodescendientes, montubios (los de la costa, explica), un pueblo mestizo, y defender nuestra soberanía, que no solo es la de nuestra tierra y nación, también es la soberanía alimentaria, la de nuestros recursos, la soberanía en derechos humanos...»

Indígenas panameñas, con sus hijos en brazos, fueron a la Cumbre en defensa de sus derechos. Foto: Juvenal Balán

Son 110 los ecuatorianos aquí, y cuando Daniela explica su concepto de dignidad comienza mencionando al pueblo cubano, al que apoyamos «por su ideología, por su visión de que todos deben tener iguales condiciones, acceso a la educación y a la salud; apoyamos esta nueva apertura. Apoyamos a Venezuela, que ha sido afectada por la intervención contra su soberanía».

«A Panamá, los ecuatorianos vinimos a pelear, no con la fuerza ni la violencia, sino con ideología, con las experiencias y logros de un Gobierno socialista con el que decimos Sí se puede».

Si de soberanía se trata

Hablar de soberanía y no mencionar a Puerto Rico es una errata política, es un desconocimiento total de una de las mayores injusticias históricas en la región.

Rosa Bell lo expresa con firmeza y con dos palabras: «Soberanía ya». La argumentación para tanto apremio es contundente: «Puerto Rico ha sido colonia por la invasión de Estados Unidos hace 117 años, y a lo largo de ellos se nos ha negado nuestra soberanía y desoídos todos los reclamos para su descolonización y proceso de libertad, incluso los hechos por el Comité de Descolonización de la ONU.

«Eso no ha podido ser y con ello se violan nuestros derechos humanos y se desoye el derecho de Puerto Rico a ser una nación caribeña y latinoamericana de existencia soberana», dice la dirigente del Movimiento Unión Soberanista.

«La existencia soberana va más allá del reconocimiento legal al que tenemos derecho, ha quedado demostrado que la relación colonial con Estados Unidos es la causa directa de la crisis económica, social y fiscal que puede asfixiarnos«, apuntó Rosa Bell, dando una campanada sobre la situación a la que están sometidos los boricuas.

«Nuestro empeño es redoblar esfuerzos en la educación de nuestro pueblo para que entienda la necesidad impostergable de hacer valer nuestro derecho a una Patria libre y soberana».

La pasión se me sale por los poros cuando de la Revolución se trata, dijo Raúl en la VII Cumbre de las Américas. Los poros de América Latina y el Caribe están abiertos en esta Cumbre de los pueblos. Expresan y luchan por la Revolución. Saben o intuyen que el neoliberalismo es el camino que conduce al infierno, como dijera en una oportunidad el Comandante Hugo Chávez. No somos antiestadounidenses, somos antiimperialistas.

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